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septiembre 2001
Nº 81

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Nuestro British Dream Team
Jorge Herralde

Por estos días, Anagrama publica simultáneamente libros de Kureishi, Ishiguro, Barnes, Amis, McEwan y Swift. Su editor, Jorge Herralde, cuenta el proceso por el cual la parte más notoria de una generación literaria fue reunida en la misma colección. Este retrato colectivo es un abrebocas editorial y también el anecdotario que le sigue a un buen encuentro.

Dream Team: etiqueta del equipo norteamericano de baloncesto, que luego se aplicó al Barça de Johann Cruyff. Sinónimo de excelencia, y por tanto muy pertinente para aplicarlo a la excelente promoción de novelistas británicos, más o menos cincuentones, nacidos entre 1946 y 1954 y publicados por Anagrama: Julian Barnes (1946), Ian McEwan (1948), Martin Amis (1949), Graham Swift (1949), Kazuo Ishiguro (1954), Hanif Kureishi (1954).

Su ingreso en Anagrama sucede por este orden: en 1980, Ian McEwan con Primer amor, últimos ritos (y después 7 títulos más); en 1985, Martin Amis con El libro de Rachel (y luego 8 títulos más); en 1986, Julian Barnes con El loro de Flaubert (y 9 títulos más); en 1988, Kazuo Ishiguro con Pálida luz en las colinas (y 4 títulos más); en 1991, Hanif Kureishi con Mi hermosa lavandería & Sammy y Rosie se lo montan (y 6 títulos más); y en 1992, Graham Swift con El país del agua (y 3 títulos más).

Una generación para la que fue una excelente rampa de lanzamiento la revista Granta, dirigida por Bill Buford, en su época más gloriosa, los años ochenta. Excepto en el caso de McEwan, a quien leí a finales de los setenta, dicha revista, a la que estoy suscrito desde sus inicios, me proporcionó una muy útil información.

Todos ellos llevan años aterrizando en Barcelona, solos o en pareja o con sus sucesivas parejas, para la promoción de sus libros, y sus presentaciones en el Instituto Británico son un must para los muchos aficionados, hispánicos y colonia inglesa, que los esperan con creciente interés.

 

Las segundas partes pueden ser aún mejores

Tras una inusual celebración, en julio de 1999, de nuestro trigésimo aniversario en Londres, una fiesta a la que asistieron tantos colegas y autores británicos, publicamos, en septiembre del mismo año, con el rótulo de British Dream Team, seis obras de estos mismos autores, con no poco eco mediático y unánime satisfacción lectora. Ahora, dos años después, este septiembre, publicaremos cuatro novedades y proponemos otros dos títulos en nuestra colección de bolsillo de estos wonder boys británicos.

Por orden alfabético, Martin Amis nos brinda, en Experiencia, un extenso texto autobiográfico al que se ha llamado el libro de su vida (al menos hasta el momento, ya que el talento de Mr. Amis aún nos deparará grandes alegrías).

En cuanto a Julian Barnes, cuyas escaramuzas con su viejo y ex amigo Martin aparecen inevitablemente en Experiencia, en su nueva novela, Amor, etcétera, retoma el trío de protagonistas de Hablando del asunto. La crítica escribió: "¿Necesitamos otra novela sobre el triángulo amoroso? Si el autor es Julian Barnes, entonces la respuesta es sí." We agree.

Kazuo Ishiguro, después de tres límpidas, bellísimas novelas, desconcertó un tanto a los lectores con un (let's say) ambicioso artefacto a la contra, Los inconsolables, para algunos una insuperable obra maestra, para otros de una opacidad desconcertante. Ahora, en su quinta novela, Cuando fuimos huérfanos, este "elocuente poeta del extravío", en palabras de Joyce Carol Oates, nos invita de nuevo a pasear, quizá de forma más afelpada, por su desasosegante territorio literario, por su Ishiguria particular.

Hanif Kureishi, cuya primera novela, El buda de los suburbios, era una colorida crónica de la generación de su juventud, ha ido acompañando a la misma en el difícil tránsito a la madurez, y por ello relata en Siempre es medianoche los conflictos de la vida en pareja, la relación con los hijos, los retos profesionales.

Para seguir con nuestro sexteto, publicaremos en Compactos, nuestra colección de bolsillo, Últimos tragos, la gran novela de Graham Swift que ganó el premio Booker (y de paso le libró para siempre de la latosa etiqueta de ser "el autor de El país del agua"), y El placer del viajero de Ian McEwan, una de sus primeras novelas, inquietante y cruel, que confirmó lo acertado de su apodo "Mr. Macabre".

Y como pórtico, un interesantísimo ensayo de Ian Buruma con un título programático: Anglomanía, que enlaza con nuestra propia anglomanía anagramática.

Seis brochazos

Martin Amis, que tenía una fama, quizá merecida, de difícil y arrogante, de bad boy vocacional, en Barcelona exhibió siempre su mejor perfil y, en especial en los últimos años, mostró una paciencia infinita ante los múltiples requerimientos de la prensa. Incluso explicó, sin pestañear, los problemas, médicos y no estéticos, de su famosa dentadura.

Julian Barnes parece un personaje de sus propias novelas: inteligente, irónico pero very smooth, un tanto distante pero educadísimo, con sonrisa fácil de labios delgados. En uno de sus viajes le acompañaba su esposa, la agente Pat Kavanagh, una belleza como de aristocrático camafeo.

Hanif Kureishi conserva siempre su aire de adolescente, aunque ahora con algunas canas, con un lado oscuro, indómito, apenas al fondo, que uno adivina pronto a activarse (y que se activó una vez en una cena con anfitriones británicos manifiestamente mejorables).

Kazuo Ishiguro consigue un curioso equilibrio de reticencia y extrema cordialidad y una cortesía tan subrayada que podría suponerse paródica. Pero no: cuando estuve con Pombo en el Institute of Contemporary Arts de Londres, presentando una novela suya traducida al inglés, además de los periodistas estaba un sonriente Ishiguro con su esposa escocesa, que había acudido para saludar al "Sr. Pombo", a quien había conocido en Madrid.

En cuanto a Graham Swift, que cuando llegó a Barcelona, recién publicado por Anagrama, estaba rebotadísimo por su anterior experiencia editorial en España, en apenas una hora dio un giro radical y se convirtió, desde entonces, en quizá el sweetest autor de nuestra editorial. Y uno de los más talentosos, como saben los buenos lectores.

Ian McEwan, my first love entre los escritores británicos y también asiduo visitante, fue el único de los seis que no asistió a nuestra fiesta londinense; me llamó a última hora el mismo día para disculparse, estaba pasando una complicada crisis familiar. Unos problemas que no han impedido una carrera novelística in crescendo, con tres últimas novelas que son otras tantas obras maestras: Amor perdurable, Amsterdam y la última, todavía inédita, An Attonement.

Coda: los hermanos pequeños

Durante el primer semestre de 2002 publicaremos seis novelas de otros tantos autores que bordean los cuarenta años: How to Be Good de Nick Hornby (1958), Under the Skin de Michael Faber (1960), The Rotter's Club de Jonathan Coe (1961), Glue de Irvine Welsh (1961), Mr. Phillips de John Lanchester (1962) y In the Shape of a Boar de Lawrence Norfolk (1963).

Hornby es un reciente fichaje de Anagrama, mientras que la novela de Faber es ópera prima. En cuanto a Coe, Welsh, Lanchester y Norfolk, estaban ya publicados por nuestra editorial, los tres últimos con la totalidad de su obra narrativa. Un British Dream Team Junior que corrobora la extraordinaria solidez y versatilidad de la narrativa británica de nuestro tiempo.

Jorge Herralde es editor. Recientemente ha publicado Opiniones mohicanas (El Acantilado, 2001).