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Àlex Susanna
ARMAGNAC
No precisamos demasiada poesía;
basta la justa y necesaria,
una pequeña copa al anochecer,
ya de nuevo en casa, después de
cenar,
igual que hacemos con un viejo armagnac,
siempre que sea posible junto al fuego,
para observar mejor en nuestra palma
el oloroso cuenco cmo centellea
de su estanque espesamente dorado...
Espíritu de vino es también
el poema,
incoloro y volátil, como bién
saben todos los lectores,
pero inflamable si sabemos cogerlo,
pues habrá fermentado dentrode
nosotros
y envejecido en los toneles del corazón,
con todas las dulzuras y amarguras
que, una y otra vez, nos hacen y deshacen
hasta hacer de nosotros un copuesto agridulce,
la infausta materia de un sueño
corrompido...
Al llevarnos a los labios esta copa
de un cristal tan fino como el aire,
todo el tropel de olores que nos embisten
y este gusto que nos llena de lava ardiente,
¿qué nos devolverán
sino el fuerte aroma
de nuestros momentos más intensos,
cuando justo vivimos la experiencia
pero no pudimos alcanzar su sentido?
Traducción de Joan Margarit
Àlex Susanna (Barcelona,
1957) es poeta y prosista. Acaba de publicar su último poemario,
Suite de Gelida, de donde procede este poema, así como la traducción
castellana del conjunto de su obra poética, Casas y cuerpos. Fundador
director del Festival Internacional de Poesía de Barcelona hasta
el 2000.
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