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febrero 2001
Nº 74

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Tous-Dotor

Dos miradas contrapuestas sobre arco
XAVIER VERDAGUER

Rafael Tous -prestigioso coleccionista de arte contemporáneo y factótum de la emblemática Sala Metrònom- y Norberto Dotor -director de la Galería Fúcares (sala que forma parte este año del Comité Organizador de arco'01)- no tienen la misma opinión sobre este certamen. Mientras que para Tous a esta feria todavía le falta mucho camino para llegar al tamaño de las de Basilea o Chicago, para Dotor, ha conseguido dinamizar el panorama artístico español y proyectarlo al exterior. Sus opiniones, precisamente por disonantes y enfrentadas, ayudan a limar las aristas del debate.

 

RAFAEL TOUS (Director de la Sala Metrònom)

¿Cuál es su valoración de estos veinte años de ARCO?

ARCO, hoy por hoy, es la única feria de arte contemporáneo aquí en España que por organización, participación y volumen de negocio, se asemeja a las que se hacen en Basilea, Chicago...

En las ferias suelen asistir una serie de coleccionistas incipientes que conocen poco lo que se mueve en torno al arte actual y que por ese motivo necesitan el asesoramiento de los galeristas. Con esto quiero decir que es importante que haya ferias de arte. A mí lo que más me interesa es la confluencia que hay de galeristas extranjeros y la posibilidad de ver la obra de artistas que no conozco de primera mano.

En ARCO hay galerías de prestigio que exhiben grandes obras, pero también galerías de relleno que presentan obras mediocres y que uno no sabe por qué están allí.

 

¿Para usted, como coleccionista, ARCO es un referente?

Tengo que aclarar que yo, como coleccionista, no compro a través de los canales habituales, prefiero ponerme en contacto con los propios artistas. Me interesa poder visitar sus talleres: allí puedo ver gran cantidad de obra, no sólo de los últimos años sino de etapas anteriores. ARCO, para mí, es una referencia genérica. Lo que más me interesa de esta feria es poder descubrir algún artista que no conozca, ya sea español o extranjero. A partir de ahí tomo su referencia, y después intento contactar con él.

 

¿Refleja lo que está pasando en el arte actual?

No, ni ARCO ni ninguna otra feria de arte internacional reflejan lo que está pasando en estos momentos. Porque el objetivo primordial de las galerías que asiten a estos certámenes es vender el mayor número de obras posible. Esta visión comercial del arte va reñida, en muchos casos, con las propuestas creativas actuales ARCO, es un certamen para ir a ver la obra de artistas conocidos y consolidados, son los que cotizan en el mercado, pero dista de ser un espacio para la promoción y lanzamiento de nuevos valores.

 

¿Así, por lo que dice, ARCO no ayuda a proyectar a nuestros artistas?

¡Bueno!, algo sí puede ayudar. Si hay galeristas extranjeras participantes y éstos se pasean y ven lo que exponen las galerías de aquí, a lo mejor conocen o se interesan por alguno de nuestros artistas. A lo mejor descubren alguno de nuestros artistas más interesantes. En ARCO hay creadores como Eulàlia Valldosera o Valentín Vallhonrat,que a buen seguro pueden interesar a los marchantes y coleccionistas de fuera. Y esto evidentemente les puede servir para exponer y proyectar sus trabajos en otros países.

¿Tiene ARCO una auténtica proyección internacional?

Es la única feria de arte contemporáneo que tiene cierta relevancia fuera de España, pero aunque ya tiene veinte años todavía le falta bastante para llegar al tamaño y volumen de negocio de las de Basilea, Chicago o Nueva York.

ARCO, en lo que concierne a la presencia de galerías extranjeras, tiene graves problemas: han reforzado su participación ofreciéndoles unas condiciones muy bajas. La organización ha tenido que subvencionarlas para que estuvieran en la feria, si no, no hubieran venido, no les saldría rentable ya que en España apenas hay coleccionismo y el poco que hay es muy conservador. Por eso, las grandes galerías internacionales, cuando no se las financia, prefieren ir a Basilea.

 

¿Cuáles son las diferencias entre ARCO y la feria de Basilea?

Basilea tiene un mercado internacional enorme. Participan las galerías más importantes, asiste gente de todo el mundo. Para los pudientes coleccionistas centroeuropeos, Basilea es el auténtico referente. Con diferencia es la feria más importante de Europa. Antes estaban las de Milán, París, etc., pero en los últimos años han bajado mucho. En Estado Unidos aunque haya muchos certámenes (Miami, Dallas...), el más importante sigue siendo el de Chicago.

 

Durante la pasada edición hubo mucha polémica sobre el proceso de selección de las galerías. ¿Cree que los criterios que se están aplicando son justos?

Los criterios de selección de ARCO pretenden aumentar el nivel de la feria, pero cuando ves lo que exponen algunas de las galerías seleccionadas en seguida te das cuenta que este elitismo es aparente.

A pesar de esto, si se quiere dar calidad a una feria tiene que haber una selección. Pero la que está haciendo ARCO no me convence, la encuentro muy subjetiva y arbitraria: hay galerías muy interesantes, tal vez poco conocidas, que se quedan fuera en cada edición. Esto enlaza con lo que ya he dicho, que en las ferias prima lo económico por encima de lo cultural.

 

NORBERTO DOTOR (Director de Galería Fúcares)

¿Qué ha aportado ARCO al mercado del arte contemporáneo en España?

Desde sus inicios, ARCO ha supuesto, para el contexto del arte español, un elemento dinamizador importantísimo. Para el mercado del arte en nuestro país ha sido algo fundamental que ha venido a situar las cosas en su sitio y, sobre todo, a confrontar el arte español en un plano y en una dinámica más internacional, consiguiendo poco a poco no sólo que nuestros artistas empiecen a normalizar su presencia en el exterior, sino también a que se dinamice el aburrido panorama expositivo de nuestro país.

 

ARCO tiene dos etapas bien diferenciadas: una primera bajo la dirección de Juana de Aizpuru y la actual, dirigida por Rosina Gómez Baeza. ¿Cómo valora la gestión de ambas directoras?

Tanto en sus comienzos como en la etapa de Gómez Baeza, la feria ha logrado superar ­con el esfuerzo de todos­ momentos difíciles, crisis económicas, y sobre todo ha conseguido una estabilidad como feria en el calendario de certámenes internacionales de arte, que viene a asegurar su pervivencia en el futuro.

 

En la pasada edición hubo mucha polémica por los criterios de selección de galerías. ¿Cree que este elitismo favorece a la feria?

ARCO tiene un espacio limitado. Por otra parte tampoco creo que fuera bueno una feria con una presencia excesiva de expositores. Para asegurar la importancia de este certamen tiene que haber un comité que vele por la selección y la calidad de las galerías participantes.

 

Se ha criticado que algunas galerías, sobre todo las extranjeras, están subvencionadas. ¿Si es eso cierto, no se está creando una situación de desigualdad para con las galerías de aquí?

Esto no es así. A excepción de las galerías del país invitado, todas las demás pagan los metros cuadrados que alquilan para sus respectivos stands. Otra cosa es ­como en el caso de las galerías españolas cuando asisten a ferias en el exterior­ que se acojan a algunas de las ayudas existentes en sus respectivos países para poder acudir a este tipo de certámenes.

 

Muchas de las grandes galerías de referencia a nivel mundial siguen sin asistir a ARCO. ¿Qué se podría hacer para que estuvieran presentes en cada edición?

Hay una presencia importantísma de galerías extranjeras en ARCO, algunas de ellas son muy conocidas y en otros casos se trata de galerías que trabajan con artistas menos establecidos pero muy emergentes . En ese sentido vienen a animar el debate de actualidad que muchas veces ha sido una de las señas de identidad e interés de ARCO.

 

¿Cuáles son, según usted, las diferencias más relevantes entre ARCO y otras ferias del sector como las de Basilea, Chicago o París?

Cada país tiene sus particularidades estéticas, sociales... que vienen a determinar su relación con el arte más emergente. En ese sentido, y a veces debido a otros factores, las ferias se crean y desarrollan en base al comportamiento de esos elementos que van a determinar su evolución. ARCO es una feria, como he dicho anteriormente, muy dinámica y muy vitalista, tal y como corresponde a un país que tiene una relación con el arte contemporáneo muy reciente, tan reciente como su aún joven democracia. Eso la hace diferente a otras ferias internacionales y eso también hace que sea más viva y que se la mire con interés desde el exterior.

 

¿Cree que ARCO ha contribuido a generar un nuevo tipo de coleccionista?

Sí, su coherencia como feria y sobre todo por la generosidad, en muchos casos, de sus propuestas han abierto el mercado del arte contemporáneo a un nuevo sector de la población.

 

¿Las actividades paralelas (Project Rooms, Cutting Edge, conferencias...) no son más propios de una bienal o documenta que de una feria de arte?

Siempre he sido de la opinión de que las conferencias y debates no tuvieran presencia en la feria. Realmente faltan foros para que este tipo de actividades ­tan necesarias­ tengan su lugar, pero como usted dice, en nuestro país sigue faltando una bienal importante. Por otra parte, sí me parecen muy interesantes los Cutting Edge y los Project Rooms, vienen a animar en profundidad la presencia de artistas jóvenes, que en muchos casos van a ser el futuro del arte y de ARCO.

 

¿Qué mejoraría de ARCO?

Haría una selección más rigurosa y mantendría el mismo espacio pero sin determinar el número de galerias que siempre estaría en función del nivel de calidad de las que solicitasen participar.