|
Tous-Dotor
Dos miradas contrapuestas sobre
arco
XAVIER VERDAGUER
Rafael Tous -prestigioso coleccionista de arte contemporáneo
y factótum de la emblemática Sala Metrònom- y Norberto
Dotor -director de la Galería Fúcares (sala que forma parte
este año del Comité Organizador de arco'01)- no tienen la
misma opinión sobre este certamen. Mientras que para Tous a esta
feria todavía le falta mucho camino para llegar al tamaño
de las de Basilea o Chicago, para Dotor, ha conseguido dinamizar el panorama
artístico español y proyectarlo al exterior. Sus opiniones,
precisamente por disonantes y enfrentadas, ayudan a limar las aristas
del debate.
RAFAEL TOUS (Director de la Sala Metrònom)
¿Cuál es su valoración de estos
veinte años de ARCO?
ARCO, hoy por hoy, es la única feria de arte contemporáneo
aquí en España que por organización, participación
y volumen de negocio, se asemeja a las que se hacen en Basilea, Chicago...
En las ferias suelen asistir una serie de coleccionistas
incipientes que conocen poco lo que se mueve en torno al arte actual y
que por ese motivo necesitan el asesoramiento de los galeristas. Con esto
quiero decir que es importante que haya ferias de arte. A mí lo
que más me interesa es la confluencia que hay de galeristas extranjeros
y la posibilidad de ver la obra de artistas que no conozco de primera
mano.
En ARCO hay galerías de prestigio que exhiben grandes
obras, pero también galerías de relleno que presentan obras
mediocres y que uno no sabe por qué están allí.
¿Para usted, como coleccionista, ARCO es un
referente?
Tengo que aclarar que yo, como coleccionista, no compro
a través de los canales habituales, prefiero ponerme en contacto
con los propios artistas. Me interesa poder visitar sus talleres: allí
puedo ver gran cantidad de obra, no sólo de los últimos
años sino de etapas anteriores. ARCO, para mí, es una referencia
genérica. Lo que más me interesa de esta feria es poder
descubrir algún artista que no conozca, ya sea español o
extranjero. A partir de ahí tomo su referencia, y después
intento contactar con él.
¿Refleja lo que está pasando en el arte
actual?
No, ni ARCO ni ninguna otra feria de arte internacional
reflejan lo que está pasando en estos momentos. Porque el objetivo
primordial de las galerías que asiten a estos certámenes
es vender el mayor número de obras posible. Esta visión
comercial del arte va reñida, en muchos casos, con las propuestas
creativas actuales ARCO, es un certamen para ir a ver la obra de artistas
conocidos y consolidados, son los que cotizan en el mercado, pero dista
de ser un espacio para la promoción y lanzamiento de nuevos valores.
¿Así, por lo que dice, ARCO no ayuda
a proyectar a nuestros artistas?
¡Bueno!, algo sí puede ayudar. Si hay galeristas
extranjeras participantes y éstos se pasean y ven lo que exponen
las galerías de aquí, a lo mejor conocen o se interesan
por alguno de nuestros artistas. A lo mejor descubren alguno de nuestros
artistas más interesantes. En ARCO hay creadores como Eulàlia
Valldosera o Valentín Vallhonrat,que a buen seguro pueden interesar
a los marchantes y coleccionistas de fuera. Y esto evidentemente les puede
servir para exponer y proyectar sus trabajos en otros países.
¿Tiene ARCO una auténtica proyección
internacional?
Es la única feria de arte contemporáneo
que tiene cierta relevancia fuera de España, pero aunque ya tiene
veinte años todavía le falta bastante para llegar al tamaño
y volumen de negocio de las de Basilea, Chicago o Nueva York.
ARCO, en lo que concierne a la presencia de galerías
extranjeras, tiene graves problemas: han reforzado su participación
ofreciéndoles unas condiciones muy bajas. La organización
ha tenido que subvencionarlas para que estuvieran en la feria, si no,
no hubieran venido, no les saldría rentable ya que en España
apenas hay coleccionismo y el poco que hay es muy conservador. Por eso,
las grandes galerías internacionales, cuando no se las financia,
prefieren ir a Basilea.
¿Cuáles son las diferencias entre ARCO
y la feria de Basilea?
Basilea tiene un mercado internacional enorme. Participan
las galerías más importantes, asiste gente de todo el mundo.
Para los pudientes coleccionistas centroeuropeos, Basilea es el auténtico
referente. Con diferencia es la feria más importante de Europa.
Antes estaban las de Milán, París, etc., pero en los últimos
años han bajado mucho. En Estado Unidos aunque haya muchos certámenes
(Miami, Dallas...), el más importante sigue siendo el de Chicago.
Durante la pasada edición hubo mucha polémica
sobre el proceso de selección de las galerías. ¿Cree
que los criterios que se están aplicando son justos?
Los criterios de selección de ARCO pretenden aumentar
el nivel de la feria, pero cuando ves lo que exponen algunas de las galerías
seleccionadas en seguida te das cuenta que este elitismo es aparente.
A pesar de esto, si se quiere dar calidad a una feria
tiene que haber una selección. Pero la que está haciendo
ARCO no me convence, la encuentro muy subjetiva y arbitraria: hay galerías
muy interesantes, tal vez poco conocidas, que se quedan fuera en cada
edición. Esto enlaza con lo que ya he dicho, que en las ferias
prima lo económico por encima de lo cultural.
NORBERTO DOTOR (Director de Galería Fúcares)
¿Qué ha aportado ARCO al mercado del
arte contemporáneo en España?
Desde sus inicios, ARCO ha supuesto, para el contexto
del arte español, un elemento dinamizador importantísimo.
Para el mercado del arte en nuestro país ha sido algo fundamental
que ha venido a situar las cosas en su sitio y, sobre todo, a confrontar
el arte español en un plano y en una dinámica más
internacional, consiguiendo poco a poco no sólo que nuestros artistas
empiecen a normalizar su presencia en el exterior, sino también
a que se dinamice el aburrido panorama expositivo de nuestro país.
ARCO tiene dos etapas bien diferenciadas: una primera
bajo la dirección de Juana de Aizpuru y la actual, dirigida por
Rosina Gómez Baeza. ¿Cómo valora la gestión
de ambas directoras?
Tanto en sus comienzos como en la etapa de Gómez
Baeza, la feria ha logrado superar con el esfuerzo de todos
momentos difíciles, crisis económicas, y sobre todo ha conseguido
una estabilidad como feria en el calendario de certámenes internacionales
de arte, que viene a asegurar su pervivencia en el futuro.
En la pasada edición hubo mucha polémica
por los criterios de selección de galerías. ¿Cree
que este elitismo favorece a la feria?
ARCO tiene un espacio limitado. Por otra parte tampoco
creo que fuera bueno una feria con una presencia excesiva de expositores.
Para asegurar la importancia de este certamen tiene que haber un comité
que vele por la selección y la calidad de las galerías participantes.
Se ha criticado que algunas galerías, sobre
todo las extranjeras, están subvencionadas. ¿Si es eso cierto,
no se está creando una situación de desigualdad para con
las galerías de aquí?
Esto no es así. A excepción de las galerías
del país invitado, todas las demás pagan los metros cuadrados
que alquilan para sus respectivos stands. Otra cosa es como en el
caso de las galerías españolas cuando asisten a ferias en
el exterior que se acojan a algunas de las ayudas existentes en sus
respectivos países para poder acudir a este tipo de certámenes.
Muchas de las grandes galerías de referencia
a nivel mundial siguen sin asistir a ARCO. ¿Qué se podría
hacer para que estuvieran presentes en cada edición?
Hay una presencia importantísma de galerías
extranjeras en ARCO, algunas de ellas son muy conocidas y en otros casos
se trata de galerías que trabajan con artistas menos establecidos
pero muy emergentes . En ese sentido vienen a animar el debate de actualidad
que muchas veces ha sido una de las señas de identidad e interés
de ARCO.
¿Cuáles son, según usted, las
diferencias más relevantes entre ARCO y otras ferias del sector
como las de Basilea, Chicago o París?
Cada país tiene sus particularidades estéticas,
sociales... que vienen a determinar su relación con el arte más
emergente. En ese sentido, y a veces debido a otros factores, las ferias
se crean y desarrollan en base al comportamiento de esos elementos que
van a determinar su evolución. ARCO es una feria, como he dicho
anteriormente, muy dinámica y muy vitalista, tal y como corresponde
a un país que tiene una relación con el arte contemporáneo
muy reciente, tan reciente como su aún joven democracia. Eso la
hace diferente a otras ferias internacionales y eso también hace
que sea más viva y que se la mire con interés desde el exterior.
¿Cree que ARCO ha contribuido a generar un nuevo
tipo de coleccionista?
Sí, su coherencia como feria y sobre todo por la
generosidad, en muchos casos, de sus propuestas han abierto el mercado
del arte contemporáneo a un nuevo sector de la población.
¿Las actividades paralelas (Project Rooms, Cutting
Edge, conferencias...) no son más propios de una bienal o documenta
que de una feria de arte?
Siempre he sido de la opinión de que las conferencias
y debates no tuvieran presencia en la feria. Realmente faltan foros para
que este tipo de actividades tan necesarias tengan su lugar,
pero como usted dice, en nuestro país sigue faltando una bienal
importante. Por otra parte, sí me parecen muy interesantes los
Cutting Edge y los Project Rooms, vienen a animar en profundidad la presencia
de artistas jóvenes, que en muchos casos van a ser el futuro del
arte y de ARCO.
¿Qué mejoraría de ARCO?
Haría una selección más rigurosa
y mantendría el mismo espacio pero sin determinar el número
de galerias que siempre estaría en función del nivel de
calidad de las que solicitasen participar.
|