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febrero 2004
Nº 110

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narrativa hispánica

LA PASIÓN SEGÚN LAS FIERAS
Fernando Royuela
Alfaguara, Madrid, 2003
217 págs., 14,96 €

Con ánimo de no desentrañar demasiadas escenas de la trama que Royuela ha dispuesto en su última ficción, creo que de ella podrían destacarse un buen racimo de virtudes: la prosa barroca pero ágil, una conseguida caracterización de los personajes, ese falso suspense que más que desenredar argumentos opera como una ágil ambientación... Pero, a mi modo de ver, dos son los principales logros estilísticos de La pasión según las fieras: la ambigua fusión entre teatro y novela operada en el texto, y, del lado argumental, una habilidosa inclusión del elemento fantástico.
Royuela ha añadido un referente más a los Cela o Valle que tradicionalmente manejaba: Shakespeare. No es sólo el tono dramático que planea por la novela lo que alude al genio inglés. Es que la misma estructuración en secuencias breves, con un entramado de personajes que entran y salen del escenario tratando de aportar algo a una tragedia global que se ve venir, dotan a la novela de una agilidad teatral que provoca estimulantes resonancias. Personajes fétidos que entrecruzan sus pasos, una buena ración de pasiones bajas y un decorado de podredumbre, vienen a dibujar un contexto -el cafetal donde ocurren los hechos- de miseria a lo Juan Rulfo, que parece merecer todas las tragedias que su demiurgo pueda imaginar en un desenlace donde mejor que rifar la muerte, resulta repartirla por igual.
En este contexto hiperrealista, un elemento fantástico asoma como no queriendo molestar, esto es, disimuladamente. Y es un factor que, además de poner de manifiesto la baja catadura moral y la brutalidad de los personajes, inviste a la ficción de un elemento diferenciador. ¿Por qué no invocar en un contexto hiperreal de miseria y explotación, a tres marcianos hechos y derechos? ¿Por qué no ofrecerle al lector de folletines un descuadre fantástico? Pues bien, helo aquí. Igual que operaba, por ejemplo, Bioy Casares en algunos de sus textos, la inclusión sin justificar del elemento fantástico, dibuja un descosido de extrañeza en una obra ambiciosa. Además de añadirle una patente propia al libro, tal exhibición de habilidad narrativa viene a recordar que la literatura, antes que nada, conforma un estimulante ejercicio de desconcierto mundano.
Roberto Valencia


NOCTÁMBULOS
Cristina Cerrada
Lengua de Trapo,
Madrid, 2003
160 págs., 13,50 €

De los dieciséis relatos que componen el volumen, pocos son los que se alejan de la ciudad como decorado narrativo, y cuando lo hacen siempre es de forma que esa ciudad ausente los justifique: es el caso de "Tránsito", por ejemplo, que sucede en un autobús en marcha, y la carretera siempre puede considerarse como una prolongación de la materia urbana; o "La cantera", que cierra el volumen, donde nos encontramos con los personajes en un ambiente casi rural que les aburre tanto como para que opten por rellenar su tiempo, se nos insinúa, con tramas y actos turbios.
Y así, en un ámbito conocido, tomando como referentes unos autores de sobra visitados (se nos advierte sobre la influencia de los ubicuos Carver y Salinger), Cristina Cerrada construye un libro de relatos que bien podrían ser episodios de una novela de vidas cruzadas sin necesidad de ampliar la extensión del volumen, pues maneja los registros más conocidos, más divulgados, los que conviene matizar con imaginación para evitar caer en lugares comunes: los personajes actúan según los cánones previsibles (fuman, ponen la mano en el hombro, bajan la cabeza); los fenómenos meteorológicos representan los estados de ánimo que todos esperamos que representen, sobre todo la lluvia y el viento, símbolos de la melancolía; los decorados son reconocibles hasta para un lector dormido, como también lo son las descripciones físicas; los borrachos son perdedores...; incluso anochece cuando todos esperamos que anochezca. De hecho, hasta los diálogos aparentan ser lugares comunes, si bien son un fiel reflejo de diálogos reales, voces creíbles, preguntas y réplicas cuyo acierto radica en la verosimilitud. Si a esto unimos el abanico de estrategias de composición -acciones paralelas, resolución en diálogos, combinación de transcursos temporales, etc.-, cabe preguntarse qué aporta el libro de una autora que conoce bien la tierra que pisa. Sin que ninguno de los relatos sea dañino, cosa que, en los tiempos que corren ya es todo un elogio, lo mejor del volumen se encuentra en lo que no se nos dice en alguna de las historias, en esa segunda trama que aflora cada tres o cuatro párrafos, en ocasiones en frases muy breves, y que nos sugiere cuáles son las pequeñas tragedias de los protagonistas, por qué se ven obligados a considerar que no viven, sino que se sobreviven a sí mismos. Ahí está el caso de la coja que parece ser el segundo personaje en el excelente cuento que da título al libro, y cuya relación con el alcohol y con su pierna queda meramente esbozada, tan poco explícita como para obligar al lector a poner su imaginación al servicio de la lectura; posiblemente, ésta sea la razón por la que también el lenguaje es reconocible, para evitar que sea un obstáculo en el trabajo del montaje especulativo en la mente del lector. Ahí es donde Cristina Cerrada demuestra su talento, cuando no apuesta por lo seguro.
Ricardo Martínez Llorca


CARNE DE PERRO
Pedro Juan Gutiérrez
Anagrama, Barcelona, 2003
148 págs., 12 €

Con Carne de perro (Anagrama, 2003) concluye el Ciclo de Centro Habana de Pedro Juan Gutiérrez (Matanzas, 1950). Comenzó en 1999 con la exitosa Trilogía sucia de La Habana, siguieron Animal tropical (2000) y El Insaciable Hombre Araña (2002). Todos libros en la línea única que el autor ha mantenido firme en cada entrega. El tema, la perspectiva con que lo cuadra, el tono, los elementos y el estilo conforman una unidad evidente dentro del ciclo.
El cubano narra. Y a la economía de palabras, al minimalismo heredado y asumido de la literatura norteamericana, admite y añade el objetivismo sintético de su experiencia periodística. Admirador de Bukowski y Carver, no pierde oportunidad de confesar y reflejar sus influencias. Los relatos son cortos, desbordados de imágenes crudas, descarnadas, disparadas como spots publicitarios, y se suceden a través de un delgado hilo narrativo, tenso por los extremos socioculturales de su entorno autobiográfico. De Bukowski los ambientes sórdidos, la miseria material que se emotiva, las mujeres, el sexo, el ron, la sangre apasionadamente fría; de Carver también la sangre fría y la sordidez, la miseria emocional materializándose, y bien absorbida la capacidad de dotar de existencia a los personajes. El narrador, en primera persona, sugiere los pensamientos, no los expone como la perspicacia en la observación del escritor, aunque su objetividad es prácticamente omnisciente. Movimientos, guiños sutiles de los personajes para informar sus razones con el cuerpo, se transforman en un gran guiño tácito a la sutileza inconsciente del lector.
El mismo personaje siempre, narrando a ritmo frenético, permite la síntesis y conforma una unidad capaz de extenderse de manera indefinida que se prolonga, de hecho, más allá de un solo libro, lo cual, a ciertos lectores, puede resultarles negativo. Sin embargo son libros que pueden leerse de un tirón, escritos a prueba de los ruidos más estridentes de la sociedad contemporánea, y el final de cuyos relatos es un envite irrechazable a comenzar el siguiente.
Iván Cavalín

LA VOCACIÓN DE MAURO
Carlos Pujalte
Autoedición, 2003
245 págs., 10 €

La portería cochambrosa de un edificio antiguo, un bar poblado por la conocida fauna de los jubilados aburridos y atendido por una camarera de alta carga sexual, un barrio algo dejado de la mano de Dios en una Barcelona ajena a las transformaciones de la publicística de la ciudad del diseño -la Barcelona real, cada vez más desaparecida-, con sus placitas de bancos destartalados y sus solitarios dando de comer a las palomas… Éstos son algunos de los elementos que, junto a un estilo casi siempre sencillo (de tono directo y espontáneo) podrían hacer temer una de tantas novelas insulsas, tediosas, previsiblemente reales y carentes de imaginación. Pero, a partir de esa inicial estética de lo cotidiano, entre el gris y el marrón, el autor de La vocación de Mauro sabe aliñar su historia con numerosos toques de interés y un humor bastante ácido, haciendo aflorar progresivamente del subterráneo en el que permanecía semisubmergida, con un dominio eficiente de la trama y su ritmo, y una potente fantasía siempre en contacto con las miserias del día a día de todos.
Esta segunda novela de Pujalte está protagonizada por Mauro, un chico rico y algo caprichoso que siempre lo ha tenido todo. Y que quiere ser escritor. Se trata de la última de una larga lista de vocaciones hacia las que Mauro se ha ido lanzando en busca continua de algo nuevo. Llevado por su nuevo proyecto, se pone en contacto con un hombre ya mayor, un portero que entra periódicamente en trance y relata narraciones sorprendentes que resultarán ser fruto de la videncia -de hecho, está especialmente conseguido el juego de las historias dentro de la historia, bien engarzadas y progresivamente más atractivas-. Su tarea tiene que resultar tan sencilla como transcribir las grabaciones y cumplir unas pocas normas. Pero todos los personajes que irá conociendo esconden algo más bien oscuro…
Al final nada será lo que parecía, hasta desembocar en un giro brutal en las últimas páginas. Y ése es uno de los grandes recursos de esta novela, con algunas similitudes con La comunidad de Álex de la Iglesia y otras tantas con una ciencia-ficción cercana a los X-Files: predisponer al lector a lo esperable, pese a algunos detalles algo extraños al comienzo, para ir añadiendo dimensiones insospechadas que en algunos casos llegarán a modificar el sentido del relato, y que presentan implícitamente un reflejo bastante crítico y lúcido de las modernas enfermedades sociales. Carlos Pujalte tiene algo de mago, es capaz de atrapar al lector, y ése es un dato cargado de mérito.
Sergio Colina


narrativa extranjera

SOBRE LA HISTORIA NATURAL DE LA DESTRUCCIÓN
W. G. Sebald
Anagrama, Barcelona, 2003
158 págs., 12 €

Después de las fascinantes cuatro obras anteriores del clásico que ya es W. G. Sebald (1944-2001), Vértigo, Los emigrados, Los anillos de Saturno y Austerlitz, esta Sobre la historia natural de la destrucción resulta totalmente coherente con su obra, y está al mismo nivel de exigencia moral y
estética.
El ángel de la Historia al que se refiere Benjamin, citado por Sebald ("El ángel quisiera quedarse, despertar a los muertos y unir lo destrozado. Pero desde el Paraíso sopla una tormenta [...], mientras el montón de escombros que tiene delante crece hasta el cielo. La tormenta es lo que llamamos progreso"), contempla cómo la humanidad se destruye a sí misma, creando escombro sobre escombro. Los escombros y el horror ocasionados por los bombar-deos aliados durante la Segunda Guerra Mundial, así como
el silencio sobre estos hechos por parte de los escritores alemanes de la época, es lo que denuncia Sebald en este ensayo.
Desde la honestidad intelectual y el compromiso con la verdad que Sebald ha demostrado en obras de ficción como Los emigrados o Austerlitz, se demanda un análisis imparcial de todos los aspectos del régimen nazi y de la guerra poniendo a las víctimas en el centro de la mirada. La terrible campaña aérea sobre las ciudades alemanas (en la madrugada del 27 de julio de 1943 Hamburgo se derrite, literalmente, bajo un "mar de llamas") fue consecuencia de una conflagración que había provocado el Tercer Reich: "Un pueblo que había asesinado y maltratado a muerte en los campos a millones de seres humanos no podía pedir cuentas a las potencias vencedoras de la lógica político-militar que dictó la destrucción de las ciudades alemanas."
La amnesia autoimpuesta sobre estos aspectos en escritores e intelectuales alemanes durante los primeros años de la posguerra ha supuesto una peligrosa ignorancia de la propia historia, dolorosa y culpable. Y Sebald reclama el deber moral del escritor de relatar lo que ve a su alrededor. De estos significativos silencios trata el primero de los dos textos de este ensayo. El segundo se ocupa del mediocre escritor alemán Alfred Andersch, el cual no tuvo reparos en falsear su propia vida y obra cuando más le convenía. Después de 1945, Andersch se presenta a sí mismo como exiliado interior, cuando lo cierto es que abandona a su suerte a su mujer judía y contribuye con sus obras a la mayor gloria del régimen fascista. Se trata del sugestivo repaso a una vida, reflejando el perfecto acomodo a la nueva realidad de una parte de la sociedad alemana durante la posguerra.
A medida que nos vamos alejando de la fecha de su muerte a finales de 2001, y a medida que se conoce y profundiza en su obra, W. G. Sebald va conquistando el lugar que le corresponde como referente de la literatura europea en este convulso comienzo de siglo.
Esdres Jaruchik Naveiras


LA CASA DE UNA ESCRITORA EN GALES
Jan Morris
National Geographic, 2003
128 págs., 11,50 €

Singular fortuna la de aquellos que atesoran sus memorias entre paredes hechas de piedra antigua. Afortunado aquel que no abomina de las nostalgias que sustentan el techo bajo el que vive. Jan Morris es periodista, historiadora y afamada escritora de libros de viaje pero, por encima de todo, es habitante de un refugio de piedra enclavado en un remoto rincón del noroeste de Gales. La casa de una escritora en Gales describe con pluma suelta Trefan Morys, que así se llama la pequeña casa, "compendio, metáfora, paradigma, microcosmos, modelo, multum in parvo, demostración, plasmación, esencia, epítome constante de todo lo que es Gales", de todo cuanto enuncia amar Jan Morris. Este librillo abre una colección que con el título de Latitudes presenta
la editorial National Geographic sobre refugios de escritores.
Trefan Morrys no es edificación atípica en la geografía galesa, en la que abundan las construcciones con cantos rodados grandes y ásperos, los tejados de pizarra, las pátinas de musgo y las maderas henchidas por el agua y el tiempo. Construcciones que no están en la montaña, sino que pertenecen a ella, como dijo el arquitecto Frank Lloyd Wright, otro galés. Las casas tradicionales galesas son el dolmen de la memoria de un pueblo, el eje de la historia a través del que acontecen las familias, los pasados y las geografías. Jan Morris, sabedora de la ciencia que encierran las viejas paredes de piedra, describe con pausado hedonismo el mundo que gira alrededor de ese eje. Atisba en las hendiduras que "casan la piedra con el hueco", en el maderamen y "los extraños clavos y estacas que el paso de las generaciones ha dejado incrustados en él", en las laderas colindantes, en los líquenes y los caminos enfangados, en los vecinos con estirpe, en los rumores cantados por los mares, en los acervos populares, atisba en todo ello, no sólo el centro de su mundo, sino que acaba por discernir desde su refugio, el centro de todos los mundos posibles.
Singular fortuna, como digo, la de la piedra amada por otras piedras, la de la piedra contada por las gestas, susurrada por los riachuelos, la piedra pisada por las potras y los terneros. Fortuna la de Jan Morris que se inventó una vida llena de libros, viajes y nuevas identidades, se alejó cuanto pudo de sus piedras vetustas, aunque nunca olvidó que una lápida le aguarda bajo la escalera de su casa galesa. "Between Earth the Subject and Heaven the Object / Stands the House of the Writer, Smiling,/ as a Conjunction."
Lluís Alabern


literatura catalana

SANTIAGO RUSIÑOL, EL CAMINANT DE LA TERRA
Vinyet Panyella
Edicions 62, Barcelona, 2003
618 págs., 29 €

La bibliotecaria Vinyet Panyella, oriunda de Sitges, presenta en Edicions 62 la biografía más exhaustiva escrita hasta la fecha sobre el pintor y dramaturgo Santiago Rusiñol. Escritora versada en el ensayo y la biografía, amén de otras disciplinas como la poesía y la historia cultural, despliega erudición y competencia documental al abordar una de las figuras mayúsculas de la cultura catalana reciente.
Santiago Rusiñol (1861-1931) desbordó a sus coetáneos con la multiplicidad de sus frutos: pintor de bohemias parisinas que acabó dedicando los últimos treinta años de su vida a la pintura de jardines, melancólico narrador, autor de cruciales obras del teatro populista catalán, cronista de anacrónicos viajes en carro, adicto a trayectos enteógenos, coleccionista, longevo enfermo crónico, degustador de los placeres femeninos, oteador de horizontes marinos desde el mirador privilegiado de su "madriguera" sitgetiana, arrítmico esposo y padre, andaluz en la mancha de óleo, castellano en el trazo; Santiago Rusiñol mereció anteriores estudios pero nunca antes con tanta exactitud habían descrito los pormenores de su vida. Fue un artista mediático, cuyas andanzas fueron tan versadas que la caricatura acabó por devorar al creador. Hacía falta una biografía como la de Vinyet Panyella, que desde 1981 investigó hemerotecas y epistolarios, visitó museos, entrevistó descendientes y recorrió paisajes, para que a varias generaciones de distancia, empecemos a calibrar la envergadura de tamaña figura. El texto transita escenarios conocidos, como los negocios familiares de la Barcelona decimonónica, el Montmartre de los abandonos, Sitges, Mallorca, los patios andaluces, los jardines de Aranjuez, los hierros forjados, el teatro, los periódicos; pero también nos descubre en detalle las polémicas con Eugeni D'Ors y los noucentistes, reivindica su prosa, y recrea su sacerdocio con el arte.
Aunque Vinyet Panyella acomete su proyecto con la solidez geométrica del habituado a la refriega con el dato y la cita, lo cierto es que el texto adolece de un nada disimulado enciclopedismo. Tomo de 618 páginas imprescindible en cualquier biblioteca artística que se precie, supera los tópicos y leyendas y labra una tesis, como escribiera Rubén Darío, en "gloria al buen catalán que hizo la luz sumisa / jardinero de ideas, jardinero del sol, / y al pincel y a la pluma y a la barba y a la risa (…)" les dedicó su alma.
Jaime Berm


poesía


EL TÚNEL DE LAS METÁFORAS
José Viñals
Germanía, Valencia, 2003
121 págs, 12 €

La colección Los Premios de la editorial valenciana Germanía acaba de sacar a la luz lo que me atrevería a denominar uno de los acontecimientos poéticos de la temporada: la publicación de El túnel de las metáforas de José Viñals. La poesía de José Viñals está sufriendo un curioso proceso, un maravilloso proceso. Estamos ante un reconocimiento cada vez más amplio por parte de los lectores de poesía, que empezó con el prestigio que siempre tuvo entre los poetas y lectores atentos, para llegar hasta la tan importante recomendación entre lectores que funciona con el boca a boca, hasta ser tenido como uno de los escritores imprescindibles del panorama de la literatura española contemporánea.
Si bien nació en Argentina en 1930, lleva desde hace un cuarto de siglo siendo poeta español. El túnel de las metáforas es un libro diferente dentro de su trayectoria, pues en él se ahonda en una búsqueda extrema de la verdad de la vida, la vida esencial y oculta tras el palabrerío que no deja escuchar, sentir, la vida oculta que late en los sentimientos auténticos, en las visiones efímeras de todo lo que nos rodea y que nada en nuestro entorno nos lleva a valorar. Ese descubrimiento lo hace el poeta y todo lector que se adentre en estas páginas. Viñals sabe cómo llegar a todo ello sin tropezar con lo innecesario, con lo que se interpone entre el verdadero poeta (el poeta también, desde luego, como ser humano) y el conocimiento que se adquiere cuando el corazón es el que se ofrece como fuente de conocimiento: "Cometí silencio./ Cometí muerte./ Cometí geranio/ rojo.", o este otro que dice: "Abre una brecha,/ cuélate,/ roedor de la sustancia." Estamos ante una búsqueda honda, seria, dura, que el poeta todo el tiempo comparte con su lector invitándolo a entrar en ese nuevo y recién nombrado universo de autenticidad y dejar atrás toda posible distorsión.
A un poeta así hay que leerlo. Es el único tributo que podemos rendirle al abrir un libro que nos conmueve hasta lo inesperado. La primera parte alcanza sobre todo, en su búsqueda, un nivel de comprensión de la verdad cósmica, y me permito usar aquí ese término, que al terminar la lectura uno vuelve, atraído por ese mandala que abre un espacio de dolor y comunión. Cuatro partes conforman El túnel de las metáforas, la búsqueda sin concesiones, los sentimientos familiares, el amor, la amistad, y puede que en esta apuesta desnuda y eléctrica como una bofetada resida su fuerza heterodoxa y transgresora: nada se dice, nada se insinúa, nada se menciona si no es para permanecer: "¿Más lecturas prohibidas?/ Léase ajonjolí,/ léase berenjena./ Aquí sí hay sexo."
Rodolfo Häsler


ensayo


POLIÉTICA
Francisco Fernández Buey
Losada, Madrid, 2003
338 págs., 19,50 €

El siglo xx fue un periodo marcado por una profunda crisis histórica. Dos guerras mundiales y el triunfo del nacionalsocialismo junto al proceso de globalización capitalista originaron atrocidades humanas casi impensables. Estas atrocidades dañaron tan gravemente la conciencia ético-política europea que se originó no sólo una fragmentación filosófica considerable, sino que los valores se pusieron en tela de juicio. La desorientación moral, el debate sobre la dudosa racionalidad y objetividad de los juicios morales, y la falta de consenso sobre qué es la ética dieron paso a un cambio radical en el planteamiento de su definición, que hizo que la cuestión metodológica ocupara el primer plano de la reflexión filosófica.
Se generaron un sinfín de actitudes filosóficas ante el desconcierto y la búsqueda apremiante de respuestas. Entre ellas cabe destacar la ética de la responsabilidad, el nihilismo moral, la hermenéutica dialógica, la ética aplicada…, sin embargo, ninguna se constituyó como la ética de referencia, sino que la mayoría acabaron teniéndose por fragmentarias. Desde esta fragmentación, Francisco Fernández Buey (1943), catedrático de Filosofía del Derecho, Moral y Política, selecciona en Poliética ciertos autores que, en su opinión, ofrecieron reflexiones de peso sobre la situación ético-política del contexto histórico del siglo xx. Desde ellos, intenta deslindar la evolución de dicho contexto como previo paso ante la posibilidad de plantear qué podría ser una poliética del siglo xxi. Poliética es el término que ha escogido Fernández Buey para reunir las contribuciones de algunos de los autores a la conciencia ético-política del siglo xx, porque como él mismo afirma, "sugiere al mismo tiempo pluralidad de éticas y fusión de lo ético y lo político". Los autores seleccionados en este ensayo guardan entre sí dos semejanzas fundamentales: parten de la crítica de la moralidad de su época y no entienden la poliética como una afirmación normativa, sino como una constatación fáctica. Cada uno de ellos (Karl Kraus, György Lukács, Walter Benjamin, Bertolt Brecht, Simone Weil, Hannah Arendt y Primo Levi) son desenredados a través de su madeja biográfica al hilo de la reflexión de sus pensamientos y aportaciones.
Poliética pone sobre la mesa la hipocresía de aquellos preceptos morales sobre los que se fundamentaban los grandes conceptos del proyecto moral ilustrado, y cuestiona la falsedad de la Moral con mayúscula en nombre de la que se han cometido tantas barbaries. Esto se logra mediante la exposición de distintas perspectivas acerca de la relación entre ética y política de pensadores que se alejaron de todo academicismo y norma impuesta, y se situaron en la crítica y transversalidad para mostrar el lado oculto de lo que fue la cultura del siglo xx.
Olalla Bagüés Bedoya

ENSAYO SOBRE EL SENTIDO COMÚN
Ximo Brotons
El Cep i la Nansa, Vilanova i la Geltrú, 2003
143 págs., 16 €

Ensayo sobre el sentido común supone el enésimo ejemplo que ilustra la situación de los pensadores noveles y de los que apenas han podido hacerse un hueco en el espacio mediático. El libro de Ximo Brotons (Vilanova i la Geltrú, 1974) ha salido a la calle bajo el sello de un editor local, lo cual en principio supone ciertas limitaciones de promoción y alcance. Ésta es la triste realidad de la creación filosófica en el saturado escenario de las letras.
Ante la competencia de obras más mediáticas y más cercanas a la autoayuda que a la filosofía, el librepensador, profesional o no, puede encontrarse desarmado. Hay una densa cortina de humo formada por Más Platón y menos prozac, El mundo de Sofía y La consolación de la filosofía (cuyo autor, que no es Boecio, incurre en un importante error nada más comenzar: adivínenlo). Estos gigantes de las ventas han puesto el listón demasiado alto para quienes esperan hacerse un hueco en las librerías.
En este libro, Brotons recupera la Spinoza más radical, más idealista y democrático, y lo contrapone al presente, que es un tiempo mediocre y miserable en cuanto a ideales. La filosofía vive desde mediados del siglo xx postrada ante las exigencias de la técnica (de ahí el éxito de las éticas aplicadas a...), y los intelectuales sometidos a los políticos y sus prebendas, convertidos en simples notarios del reino de la diversidad con la función de extender certificados de validez y facticidad a cuantos se presenten en nombre de la cultura, la pluralidad y la diferencia.
Ya que ha renunciado a transformar el mundo, al menos la filosofía debe atreverse a ser disconforme y a denunciar los simulacros. En esta tarea se embarca Ximo Brotons, de la mano de Castoriadis, Fernando Savater y de algunos clásicos heterodoxos del pensamiento occidental.
Josep Pradas


BIOGRAFÍA
CARMEN DE BURGOS (COLOMBINE). CONTRA EL SILENCIO
Blanca Bravo Cela
Espasa, Madrid, 2003
254 págs., 14 €

De entre el aluvión editorial de biografías resulta destacable la que Blanca Bravo ha dedicado a la tan olvidada Carmen de Burgos (1867-1932), más conocida como Colombine, célebre maestra, escritora, periodista, cronista de guerra y feminista entre 1900 y el inicio de la Segunda República. El libro, siguiendo los caminos abiertos por Castañeda y Utrera, la sitúan como pionera de un feminismo bien entendido, en su justo medio, en el que la liberación de la mujer y la reclamación de sus derechos ciudadanos no excluía un papel tradicionalmente familiar y femenino, que Colombine defendió en innumerables libros divulgativos o prácticos como, por ejemplo, El arte de seducir o Moderno tratado de labores. Una obra tan caudalosa (más de 150 libros) como olvidada debido tal vez a que su labor publicista y polemista, junto a su obra periodística y de creación, ha revertido en el terreno significativo igualmente olvidado de las Clara Campoamor, Concepción Arenal o Victoria Kent. Escritoras y polemistas del progresismo feminista asombrosamente ninguneadas por ese androcentrismo cultural que explica, por ejemplo, que sí se haya situado en su correspondiente pedestal a quien precisamente fuera compañero y amante de Colombine a lo largo de veinte años, Ramón Gómez de la Serna, y que, en contraste, hizo innumerables méritos siendo para muchos el campeón del "vanguardismo" castellano-mesetario.
El libro tiene así la utilidad de reivindicar no tanto la discreta valía literaria de Colombine como su importante labor de concienciación feminista en campañas por el voto de la mujer, la igualdad hombre-mujer, los derechos de la mujer trabajadora, o sobre la posibilidad del divorcio en España, camino del que ella misma había sido precursora al separarse sin papeles de su primer marido, en 1899, a fin de iniciar una nueva vida como profesional económicamente independiente. Un canon que nuestra modernidad parece haber impuesto a tantas mujeres descoyuntadas, desorientadas entre el triunfo profesional y el deber familiar y conyugal. Primera biografía de género de Blanca Bravo, su investigación aparece ponderada y razonable, de síntesis, aunque se inclina más a la línea "subjetiva" Zweig que a la "objetiva" Ellman, e incurriendo en opiniones discutibles como calificar de "tosco" o "miserable" al primer y único marido de Colombine, el pobre periodista Arturo Álvarez Bustos, que compartió la primera y más árida parte de su vida, en Almería, antes de que Colombine se convertirse en super-adalid de la intelectualidad castellana de Pombo y compañía hasta su radicalización final iniciada ya la Segunda República. La agridulce historia -así su pésima relación con su hija María, el desdichado final de su liasion con Gómez de la Serna-, que debería hacer reflexionar al colectivo "feminista" de las Marta Pessarrodona, Carme Riera o Julia Otero, la resume Blanca Bravo en una claroscura definición: su "heroísmo de mujer enfrentada a todo".
Ferran J. Corbella


JUAN RULFO, LAS MAÑAS DEL ZORRO
Reina Roffé
Espasa Calpe, Madrid, 2003
312 págs., 13,50 €

La autora Reina Roffé (Buenos Aires, 1951) en Juan Rulfo. Las mañas del zorro, delinea de manera totalmente fundamentada la vida del autor jaliscience, abarcando todos sus aspectos vivenciales: Rulfo y su familia, como escritor, como fotógrafo, como humano y con todos sus sentimientos y pensamientos insertados en estas páginas. Se acompaña la obra de una narración de los movimientos políticos y sociales de México de esos tiempos, así como un repaso de sus autores contemporáneos como Octavio Paz, Juan José Arreola y Fernando Benítez, entre otros. Esta virtud de fundamento es lo que brinda que su lectura sea confiable, introductora y inductiva para leer por primera ocasión, o bien realizar relectura sobre sus dos obras: Pedro Páramo y El llano en llamas. Así como también repasar la Historia de México (desde la época del bandolerismo de la Revolución Mexicana, pasando por los cristeros, hasta el gobierno de Miguel de la Madrid), causas, consecuencias e influencias del poder del contexto histórico de un país.
El recorrido comienza con la incierta fecha de nacimiento de Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno: el 11 de junio de 1917 en la ciudad de Sayula, Jalisco, sede donde comenzaron sus tragedias: su padre "Don Cheno" murió cuando él tenía seis años, acto seguido, la madre, y esto supuso la causa de su eterna angustia existencial: "Yo me la vivo angustiado. Yo soy un hombre muy solo, solo entre los demás. Con la única que platico es con mi soledad. Vivo en la soledad. Ya sé que todos los hombres están solos, pero yo más." Sentimiento que lo invadió en su etapa de creación hasta la muerte, a través del alcoholismo, de su tedio hacia la vida misma, de su producción literaria, de sus avatares como funcionario en la Ciudad de México, donde conoció a sus mejores amigos: Juan José Arreola y Fernando Benítez.
El libro también trata de la correspondencia con su única mujer: Clara Aparicio, con quien tuvo a sus cuatro hijos. Finalmente llega a su mal de "Bartleby", que lo llevó a seguir la vida del zorro retomándola del cuento de Augusto Monterroso "El zorro es más sabio", donde justifica su poca producción literaria: "Dejemos que el zorro continúe con sus mañas; ya escribió dos libros memorables", dice la misma autora. Este síndrome lo llevó hasta su muerte, el 7 de enero de 1986, de un cáncer de pulmón.
Asomarse a esta obra es, pues, acceder a un testimonio más de la vida de este maestro de la literatura mexicana. Un referente discutido por muy pocos.
Carolina Hernández

fotografía

VERY, VERY BAD NEWS
Jordi Bernadó
Actar, Barcelona, 2002
200 págs., 35 €

El formato de la imagen fotográfica no se puede considerar nunca como un simple soporte, influye también en la configuración de sentido. Este libro de fotos está hecho con recursos de una calidad y textura que busca la perfección: a todo color, papel de extrema calidad, máximo tratamiento de la luz, fotografía a toda página. Este gran dispositivo técnico conlleva unas espectativas que buscan el idealismo de lo reproducido, y más si se trata de fotos de paisaje, como
es el caso. Constatar que, con la cantidad industrial de libros de viajes y paisajes que la utilizan, se ha conseguido anular, en este tipo de imagen perfeccionista, la empatía
estética del espectador; desgastando también esta imagen ideal.
Todo idealismo que asoma en las fotos de Bernadó es bombardeado sistemáticamente. En los paisajes (urbanos y naturales) que aparecen en el libro, condicionados por la formas que impone el método fotográfico, siempre hay algo que visualmente los distorsiona o contradice. Por ejemplo: una señora tomando el sol en una playa llena de pingüinos. Con la señora bronceándose la foto adquire un cariz entre humorístico e incoherente que noquea el posible idealismo, incluso la posibilidad de paisaje. Este mismo procedimiento se extiende a todo el libro: una violación de la visión idílica del paisaje motivada por una sobrecarga propiciada por el hombre. Esta excesividad del hombre es rastreada por todo el mundo, emulando y subvirtiendo aquellos libros de paisajes que recorren el globo entero para mostrar sus maravillas. Bernadó sabe jugar con la estructura del libro, no se queda con la simple exposición de fotos encuadernadas sino que le saca partido al formato. Cada página siempre tiene algo en común con la de su lado, cosa que obliga a una lectura de conjunto. Además las fotos están estructuradas en grupos, más coherentes o menos; hasta le puedes encontrar un cierto hilo argumental. Al final nos aguardan unas imágenes que disparan la interpretación y lectura conjunta del libro. Aparecen recortes de las fotografias antecedentes mostradas con un formato muy diferente: se aprecia el pixelado y el papel es reciclado, rugoso y con olor. En estos recortes el sentido anterior de las fotos desaparece.
Very, very bad news es la segunda parte del libro Good News (Actar, 1998). Esta continuación ha obtenido la mención de honor de los Premios Fotoespaña 2002 al mejor libro español de fotografía y el premio a la mejor edición de libro de arte otorgado por el Ministerio de Cultura. Puede que estos premios auguren una tercera parte, acarrearía un riesgo: la saturación de este género fotográfico.
Carles Martí


TRES NOVELAS DE LA HABANA
Entre Miami y La Habana

El escenario de Nieve sobre Miami, la novela de Juan Carlos Castillón, es el mayor centro de la Cuba en el exilio, la ciudad de la coexistencia de contrastes. El libro recoge la peripecia de personajes hispanos unidos por su papel en un cártel de narcotraficantes de cierto nivel ("los últimos grandes héroes de la empresa privada sin limitaciones"). Con un estilo que en ocasiones recuerda a Ellroy, y centrando su atención en unos pocos días de 1989 y 1990, el autor repasa ese mundo a medias entre la ostentación más ordinaria y la indigencia extrema en la que se mueven sus personajes (marimberos en argot), bien sean altos traficantes reinsertables en el mundo de las finanzas limpias, matones y guardaespaldas hispanos, ilusos y sin papeles, o consumidores de crack sin remisión posible. Castillón intercala capítulos de regusto lírico en los que se da cuenta documentada y bastante detallada de la realidad de ese trasfondo omnipresente y tan palpable de la Miami delictiva: del origen del cultivo de la coca, de su pérdida de atractivo entre las clases pudientes y su progresiva transformación en ese crack al que es adicto un inframundo que ya apenas genera ganancias, de la policía corrupta y la facilidad con que se consiguen armas en la ciudad, de las hazañas y las caídas de los señores de la droga, de la santería..., de todo aquello que ha estado cubriendo esa nieve -la cocaína- que cae incesante sobre Miami.
Ahora es otro tiempo y otro escenario. Con Muelle de Caballería, el intelectual cubano César Leante (Matanzas, Cuba, 1928) pretende devolvernos viva una ciudad, La Habana de los años cincuenta, que en parte ya no existe. Adoptando el esquema de la novela de aprendizaje y siguiendo a Eugenio, joven escritor y erudito desplazado que sobrevive como guionista de novelas radiofónicas, Leante sigue el deambular de su personaje por la ciudad teniendo siempre presente el modelo de La Divina Comedia: al alba del nuevo día, Eugenio obtendrá la revelación que ya desesperaba de alcanzar. Su camino desvela el crecimiento de La Habana de mediados del xx -negocios que se multiplican, edificaciones nuevas, primeras manifestaciones de consumismo- que el autor confronta, entrada la segunda parte del libro, a La Habana de un siglo antes, que un Eugenio tocado con sombrero y calzando botines recorre entre esclavos y diversiones de señorito elegante. Para el Eugenio del siglo xx, en guiño cercano a la afirmación del señor de Lampedusa, "todo sería igual aunque todo hubiese cambiado", pues cree que "en esta Isla nada cambiará nunca". El pesimismo entremezclado con el amor por Cuba trasciende las páginas de la novela, que en un tono progresiva y deliberadamente arcaizante que el personaje toma del narrador y viceversa, presenta unos cuantos cuadros de costumbres cotidianas (la comida en la pensión de medio pelo aderezada por la transcripción de corrientes de conciencia de los comensales, la frustrada velada de seducción, las conversaciones goliárdicas de los jovencitos que se sueñan intelectuales, la visita al burdel...). La minuciosa enumeración de lugares incita a conseguir un callejero con el que seguir la derrota de Eugenio, y ya sólo queda lamentar que, según explica la solapa de la obra, se la haya presentado "despojada de localismos que pudieran entorpecer la comprensión del lector no cubano", pues entendemos que la riqueza de esos términos hubiera podido brindar aún mayor colorido y vivacidad al texto.
Pablo Antón Marín Estrada presenta en El amor de La Habana un conjunto de textos hilvanados por la presencia del mismo narrador y que tiene por objeto "reclamar que hasta en la existencia más miserable, (...), hay una vida tan provechosa y merecedora de ser contada como la de Ulises, Edipo, la reina Ginebra o Hamlet". Marín Estrada (Sama, 1966), poeta y narrador, fue el primer autor que ganó un Premio Nacional con una novela en asturiano. Su texto constituye una agradabilísima sorpresa al revelarse en él la maestría del sencillo y auténtico narrador de historias. Con claridad y buen gusto a la hora de seleccionar temas, y con sensibilidad poética notable a destacar en el componente descriptivo, presenta unos textos localizados -en principio- en la Asturias rural que se van expandiendo y universalizando hasta rodar por la mitología nórdica y los particularísima forma en que la nieve recoge la tradición narrativa tártara. Anécdotas, mitos, leyendas, personajes pintorescos o ensayitos literarios sobre Rosalía de Castro o Gabriel Aresti, todo le sirve para presentarnos a la luz de la añoranza, pero renovada, mágica y palpitante, la materia que teje los sueños de quienes en medio de la angustia soñamos con "islas doradas donde siempre es verano y la fiesta de la juventud nunca se acaba". Eso representa La Habana del título. Esta breve reseña no puede hacer justicia a un libro repleto de riquezas y sabiduría. Tan sólo puede aspirar a que lo empiecen a leer, mientras quede invierno.
Ana Sousa

Juan Carlos Castillón, Nieve sobre Miami, Debate, Barcelona 2003, 208 págs., 14 €
César Leante, Muelle de Caballería, Editorial Pliegos, Madrid, 2002, 176 págs., 16 €
Pablo Antón Marín Estrada, El amor de La Habana, Debate, Barcelona, 2003, 256 págs., 16 €


extranjería

Les penchants criminels de l'Europe
démocratique
Jean-Claude Milner
Verdier, Lagrasse, 2003, 156 págs., 12 €

Este ensayo del filósofo y lingüista francés Jean-Claude Milner, a pesar de su lacanismo visceral, su falta de información sobre Oriente Medio y, a veces, su prontitud en la argumentación, abre nuevos caminos y formula nuevas preguntas en torno al anti-judaísmo, a la construcción europea y a la historia de los siglos xx y xxi. La unificación europea es la consecuencia directa de la exterminación, de la desaparición del problema judío en Europa. Axioma central del libro, esta afirmación es el eje del pensamiento de Milner. A partir de la dicotomía problema/solución aplicada a los judíos de Europa desde el siglo xix, el nazismo no inventa nada: sólo resuelve el problema, con una solución definitiva. La desaparición completa de los judíos de Europa central permite la construcción de la Unión, e, indirectamente, la reconciliación franco-alemana. La dificultad reside en pensar que esta construcción habría sido imposible con los judíos. Precisamente, una respuesta a la question juive habría podido ser una Europa alejada del Estado-nación. No lo fue, tal como la exterminación y sus muchas complicidades europeas lo demuestran. Explorando así las más terribles raíces de la construcción europea, este regalo de Hitler, Jean-Claude Milner se interesa por el presente: por el odio, por el antijudaísmo que va sustituyendo al antisemitismo, y por las actitudes actuales de los que llevan el nombre de judío.
Imprescindible.
Mathías Enard

Desperate Characters
Paula Fox
W. W. Norton, Nueva York, 2003
156 págs.


En primera instancia, Desperate Characters puede leerse como una singular novela de suspense. A Sophie Bentwood, una mujer de cuarenta años que reside en Brooklyn, le muerde un gato callejero cuando le está dando un poco de leche, y durante los tres días siguientes no deja de preguntarse qué es lo que va a entrañar para ella ese mordisco. Al igual que las novelas más convencionales del género -a pesar de no serlo en absoluto-, la apuesta versa sobre la vida y la muerte y, tal vez, el destino del Mundo Libre, pues Sophie y su marido, Otto, son pioneros urbanos pertenecientes a la alta burguesía de finales de los sesenta, cuando la civilización de la principal ciudad del Mundo Libre, Nueva York, parecía estarse desmoronando. Sin embargo, lo que verdaderamente nos asalta a lo largo de la lectura son los placeres que proporciona la prosa de Fox. Sus frases son pequeños milagros de comprensión y especificidad, pequeñas novelas en sí mismas.
Publicada originalmente en 1970, Desperate Characters ha permanecido descatalogada durante años. Alabada por los escritores de la llamada next generation, y emparentada con las mejores obras de sus contemporáneos -Roth, Bellow o Updike-, lo extraño no es que se reedite ahora en inglés, sino que aún no exista una versión en castellano de esta exquisita muestra de ingeniería novelística.
Víctor Balboa


La sonrisa del comerciante
Daniel Attala
Beatriz Viterbo Editora, Rosario, Argentina, 2003
159 págs., 13,60 $

A diferencia de la urgencia que suele primar hoy en nuestro mercado editorial -especialmente cuando se trata de autores jóvenes-, este primer libro de Daniel Attala aparece como fruto de un largo proceso de escritura y reflexión. El lapso de 15 años que distan entre el primer cuento (1987) y el último (2003), lejos de perjudicar a la unidad del libro, explica una de las características más elogiables y poco común de La sonrisa del comerciante: la memoria.
Ni erudición ni afán culturalista, sino una memoria que es producto de la honda experiencia que tiene Daniel Attala con su propio trabajo de escritor. Los diferentes cuentos son una trayectoria por la historia y la literatura de la Argentina originaria del autor, en la que están presentes desde Sarmiento hasta el contemporáneo Saer; perspectiva local que coexiste con el influjo de obras tan universales y diversas como pueden ser la Biblia, Alicia en el país de las maravillas o Las mil y una noches. La memoria es también el lenguaje personalísimo de Attala, tan variado y rico en léxico, registros y ritmo, matizado y abierto en sus posibilidades gracias a la ironía. La sonrisa… es literariamente una libro sano, necesario, que devuelve la ingenuidad al lector al ofrecernos la epifanía de un universo que se nombra por primera vez.
Valentina Litvan