estantería
Narrativa Hispánica
EL DIOS REFLECTANTE
Javier Calvo
Mondadori, Barcelona, 2003
363 pág., 19 euros
Javier Calvo (Barcelona, 1973) es un escritor incómodo
para encasillarlo en la literatura española, ya que sus principales
referentes no son españoles y ni siquiera literarios, sino más
bien cinematográficos y centrados en la cultura pop. Su espejo
más evidente es la narrativa postmoderna de David Foster Wallace,
que él mismo ha traducido. Su último libro es una novela
coral, rabiosamente actual y londinense, pero imbuida de una fascinación
nipona que tiene como eje a Matshuiro, un joven prodigio japonés
metido en faenas de director de cine con una película titulada
Estupidez terminal y que va de kárate y de arte y ensayo. Calvo
emplea el punto de vista narrativo como si dispusiese de una videocámara,
y en algunos capítulos preferiríamos que esa escritura
(abundante, vertiginosa y repleta de verbos de acción) fuese
un poco más pausada. En esos momentos, la prosa cinematográfica
no narra sino que sólo se limita a informar; como si pudiese
atravesar la realidad sin modificarla ni mancharla, quedando casi al
margen. El resultado es un texto que tiene el aspecto de una fría
y desangelada traducción del inglés.
Es de lamentar que el argumento carezca de una espina dorsal más
consistente y sea poco más que un mero escenario para que cada
uno de los personajes, de una extensa nómina de freaks modernos,
saque a pasear su propio ego patológico. Estas objeciones no
impiden reconocer un dominio técnico deslumbrante. Calvo se maneja
con maestría con las elipsis temporales entre capítulos
y también en el planteamiento de cada capítulo, tratados
como escenas casi autónomas, como si se tratase de una unidad
mínima de sentido. Para redondearlo, la ambientación,
el mundo de la cinematografía alternativa, es perfectamente verosímil.
Uno de los dos temas que destacan en El dios reflectante es el del artista
como un ser especial que observa el universo de manera diferente a la
del resto de mortales. Sin duda, Matshuiro es un ser privilegiado, pero
todos los demás también lo somos y, además, estamos
locos de atar, parece ser la tesis de Calvo. El artista se convierte
así en una patología más dentro de una insania
humana universal. El otro tema fundamental trata sobre el afecto que
las personas se profesan, y sobre cómo este cariño o empatía
es confundido, alterado o disfrazado, con otros sentimientos y necesidades.
Bajo esta premisa pueden observarse todos los vínculos y relaciones
entre los personajes.
Esta primera novela está escrita y planteada con una libertad
y un desparpajo refrescantes. Calvo busca adherirse a las corrientes
literarias más innovadoras y, justo por eso, aporta una bocanada
de aire fresco a la narrativa española; a pesar de su excesiva
dependencia respecto al modelo original y de las imperfecciones señaladas.
La recomendación es seguir sintonizando el canal Calvo, las sorpresas
están aseguradas.
Quim Pérez
LOS VIEJOS AMIGOS
Rafael Chirbes
Anagrama, Barcelona, 2003
221 págs., 13 euros
Al principio el lector cree que Chirbes ha escrito
una novela sobre la dificultad demasiado humana de reconciliarse
con el pasado. Sin embargo, a medida que se avanza en la lectura va
aflorando la dificultad para reconciliarse con el presente, y por momentos,
tal vez los más contundentes, se nos cuestiona la imposibilidad
de simpatizar con el futuro. Se trata, en consecuencia, de una obra
sobre la mala relación que se puede llegar a tener con el tiempo,
es decir, con la realidad: una obra sobre todo lo humano e inhumano
que puede haberse interpuesto en los lazos que una generación
ha mantenido con su propia existencia.
Pero no estamos frente a una novela generacional, pues aunque Chirbes
recurra a seres como los que conoció y a un escenario de fondo
que se llama España, nos narra sus vidas haciendo uso de las
respectivas voces individuales, y no recurriendo al personaje central
emblemático, ni a una voz que registre con pretensiones objetivas.
Es así como se nos permite entrar en las reflexiones que se compaginan
con los datos de lo cotidiano, reflexiones en las que los personajes,
al filo de entrar en la vejez, se afirman a sí mismos que han
aprendido a llamar a las cosas por su nombre; sin embargo, cada uno
de ellos califica de una forma distinta cada acto, y cataloga con personalidad
propia a las personas que han compartido con ella eso que han llamado
vida. Este sabio uso de las voces en primera persona tiene como fin
el cuestionar, el dejar las decisiones sin resolver porque la realidad
no es algo fijo y sólido, y porque es imposible describir con
el más pequeño asomo de objetividad a ninguna generación,
y mucho menos a la propia. Sólo una enseñanza común
une a estos viejos amigos que acuden a una cena tras años de
separación: la metamorfosis de los objetivos utópicos
en los prosaicos, la sustitución de las inquietudes estéticas
por el paladar del sibarita. Como se dice en una tira de Mafalda: si
uno no se da prisa en cambiar el mundo, es el mundo el que le cambia
a uno. A este pensamiento Chirbes añade que la fórmula
para superar esta agonía es no permitirse remordimientos, y recordar
con intenso cariño a los que se quedaron por el camino cuya presencia
flota, de modo elegíaco, en la reunión que justifica la
novela.
La estrategia que ha elegido Chirbes, con voces que se superponen y
en las que se va desplegando a un tiempo el pasado y el presente, no
es una innovación; caigo en la cuenta de alguna obra de Graham
Swift o de Julian Barnes en la que ya se empleaba con buena fortuna.
A diferencia de los dos autores británicos, no hay aquí
una narración fiel ni un despliegue de ingenio, sino una atmósfera
que refleja la ambigüedad del pensamiento, en el que la memoria
emerge como una niebla común. No se desentraña nada: todo
es cuestionable. Los viejos amigos puede ser una novela triste. Es una
buena novela.
Ricardo Martínez Llorca
DESEO DE NOCHE
Alonso Cueto
Pre-textos, Valencia, 2003
108 págs., 7,90 euros
En un ilustrador artículo sobre la nueva
narrativa peruana, el escritor Ivan Thays se pregunta: ¿Qué
sucede en el Perú más allá de los nombres como
el de Vargas Llosa, Bryce Echenique o Julio Ramón Ribeyro?
Los lectores españoles podrían mencionar a Jaime Bayly
o Jorge Eduardo Benavides de mayor oficio y ambición literaria
que el anterior, pero se dejaría en el tintero nombres
que para la nueva narrativa peruana han adquirido desde los años
noventa una importancia trascendental, tales como Óscar Malca,
Fernando Ampuero, Guillermo Niño de Guzmán, y por supuesto,
Alonso Cueto. La novela que este último publicara en 1993 en
Lima, Deseo de noche, y que la editorial Pre-textos acaba de sacar a
la luz en España, formó parte de un conjunto de obras
que pretendieron, en palabras de Thays, describir a través
de la prosa, narradores, personajes y situaciones ficticias el difícil
conflicto de vivir en un país que libra sus batallas entre la
pobreza extrema, la violencia estructural, el analfabetismo abusivo;
y la postomodernidad, la liberalización del mercado y las inversiones
extranjeras.
Cueto narra la vida de Julián, un modesto profesor de colegio,
hombre de mediana edad que, movido por las circunstancias, termina por
inclinarse al dios más poderoso en la vida de los hombres,
el dios de la comodidad y la rutina. Como en los mejores cuentos
de Ribeyro, de pronto, su vida se ve asaltada por la oportunidad de
la aventura, del riesgo, del peligro, bajo las formas de una hermosa
y misteriosa mujer, Laura, cuyas manos manchadas de sangre lo involucran
en un crimen, y cuya identidad, más que el crimen en sí,
se convierte en el principal enigma de la obra.
Con un estilo lacónico y contenido, Cueto describe el drama limeño,
caracterizado por esa vana ilusión que desencadena la más
mínima aventura, y el fértil terreno que han sembrado,
para cualquiera que ésta sea, adopte la forma que adopte y pise
los principios que pise, la desesperanza y la frustración. Con
un aura de novela policial a lo Raymond Chandler pero sin Phillip Marlow
en el papel principal, la novela se desarrolla en una atmósfera
nocturna donde no faltan los tiros, la mujer fatal, los cigarrillos
y otras poses; y es muestra, por otra parte, de la capacidad de toda
capital latinoamericana para adaptarse al canon hollywoodiense, y de
la patente debilidad peliculera de varios escritores latinoamericanos.
En esta dinámica se encuadra Deseo de Noche, la primera de una
serie de tres novelas policiales que Alonso Cueto completa con El vuelo
de la ceniza (1995) y Amores de invierno (1996). Como en Malos Modales
(1994) y Caramelo Verde (1992) de Fernando Ampuero, puede resultar complicado
discernir hasta dónde ha llegado la ficción y hasta dónde
la realidad en medio de tantas faldas, tiros y bares semivacíos.
Porque a fin de cuentas, siempre hay y a a vez falta algo de la Lima
de hoy, la de las huelgas, la de los robos, la de las armas, la de los
secuestros, de la droga, la de los ricos que hacen lo que quieren, la
de los pobres que se prestan para lo que salga... Aquella Lima se halla
difuminada en ese ambiente cinematográfico donde se cuecen los
deseos y el erotismo de Julián y Laura, y en esa escabrosa última
aventura que les brindará la vida o les quitará la muerte.
La lectura no deja de ser de un verdadero placer pese a su austeridad;
y ésta, el resultado de un amplio conocimiento del oficio y del
género, de las capacidades y las limitaciones del escritor y
de su sabiduría para ocultar y revelar en un lúdico ejercicio
detectivesco. Esperemos que tanto Cueto como Fernando Ampuero, Guillermo
Niño de Guzmán u Óscar Malca reciban internacionalmente
el reconocimiento del que gozan en su país y que, como Pre-textos,
otras editoriales se animen a publicarlos con decoro.
Ernesto Escobar Ulloa
EL SECRETO DEL ORFEBRE
Elia Barceló
Lengua de Trapo, 2003, 2003
93 págs., 10 euros
Lo peor que le puede suceder a un autor, o autora,
es que lo encasillen en un género determinado. Lo mejor, que
como en el caso de Elia Barceló (Alicante, 1957) se la considere
como una de las renovadoras de la ciencia ficción en España,
un género que adolece de serias carencias pese a ser uno de los
preferidos por los lectores. Elia Barceló, quien nos sorprendiera
gratamente con El vuelo del Hipogrifo (Lengua de Trapo, 2002), presenta
ahora El secreto del orfebre, una novela corta sobre la perdurabilidad
de la vida y del amor.
Mentiría si negara claras similitudes entre la escritora y esa
otra dama de la literatura gótica, que es Cristina Fernández
Cubas. Por más que lo he intentado evitar, no he podido resistir
la tentación de establecer una relación entre El secreto
del orfebre y El columpio, y decir esto es decir mucho. Habla el editor
José Huerta del efecto retardado cuando se refiere a la novela.
Parece un término adecuado, si lo utilizamos para dotarla de
la impronta que se le debe exigir a toda novela para convertirse en
obra literaria. Porque si algo tienen sus escasas cien páginas
es que no pasan desapercibidas, y que cuando uno las ha terminado de
leer, le invade una sensación de tranquilidad y sosiego como
hacía tiempo no tenía. La historia de amor del joven Pablo
Otero con Celia, quien le saca no pocos años, y de una jovencísima
Celia con un desconocido y entrado en años Pablo Otero, los convierte
a ambos en protagonistas de una broma no deseada pero largamente buscada,
de una nostálgica pirueta en la que se entremezclan a partes
iguales el amor, el sexo, la pasión, el tiempo y el espacio.
Nada es lo que parece, salvedad hecha del amor que se profesan los jóvenes
o no tan jóvenes implicados en la historia. Pero si hubiera que
rescatar una secuencia de todo el libro sería sin duda ésta,
que une cuanto de mágico tiene una de las novelas más
conmovedoras y bellas que he leído en los últimos años.
José Luis García Fernández
Narrativa Extranjera
UN LIBRO PARA NIÑOS BASADO
EN UN CRIMEN REAL
Chloe Hooper
Anagrama, Barcelona, 2003
Trad. de Cecilia Ceriani y Txaro Santoro
268 págs., 16 euros
Tomando como punto de partida la trivial aventura
que mantiene la joven maestra Kate con Thomas, padre de uno de sus alumnos,
la escritora Chloe Hooper (Melbourne, 1973) despliega ante el lector
un mosaico de perspectivas, informaciones y temas inesperado y francamente
refrescante.
En su primera novela, esta autora relata los momentos culminantes poco
más de un fin de semana de esa relación adúltera
desde la perspectiva de Kate, que en una suerte de juego de espejos
llega a identificarse penosamente con la víctima (también
joven y adúltera) del antiguo crimen local que acaba de novelar
la esposa de Thomas. Paulatinamente, Kate nos va informando del sangriento
suceso que aún impregna vívidamente la vida del
pueblo abordándolo desde los que supone los pensamientos
auténticos de sus protagonistas. Mientras la sensación
de peligro y tensión, hábilmente dosificada por Hooper,
embarga a Kate, ella va fraguando en su imaginación una intriga
detectivesca alrededor del viejo crimen que, protagonizada por la rica
fauna australiana, es en realidad un conmovedor deseo de ofrecer una
explicación del mundo a Lucien, hijo de Thomas y alumno predilecto
de Kate. Conforme avanzan los hechos la maestra va llegando a la conclusión
de que tan sólo ese niño inteligente sufre las acciones
de sus excéntricos padres y que, por tanto, sólo él
merece alcanzar algún tipo de satisfacción. Hooper enriquece
este sistema de perspectivas entremezcladas (que parten casi exclusivamente
de la subjetividad de Kate) con materiales diversos y bien imbricados
que van desde dibujos naives a interpelaciones al lector, pasando por
observaciones muy peculiares (Imagínense lo que es tener
la sensación de vivir en el fin del mundo y, al mismo tiempo,
saber que es cierto, escribe sobre la península de Tasmania)
y una visión de conjunto muy satisfactoria de la historia y la
organización social de Australia, que con su pasado de gigantesca
colonia penitenciaria viene a explicar, según la narradora, muchas
de las taras que su población arrastra. Omnipresente en el texto
y protagonizando el cuento que imagina Kate y da nombre al libro, la
rica fauna australiana (koalas, posums, wombats, kucaburras, aves lira...)
se revela como referente constante de niños y adultos, y el conocimiento
de las amenazas que la acechan es el hilo que la ata a ese mundo perfecto
que la maestra y sus alumnos de nueve años buscan incansables
a través de sorprendentes diálogos escolares. Al final
esos mismos animales concluyen que La triste verdad de los crímenes
reales es que no suelen tener un final.
Ana Sousa
AMOR MUNDI
Dusan Velickovic
Trad. de Mar Vidal
Ediciones. del Bronce,
Barcelona, 2003
187 págs., 17 euros
Amor Mundi es el título escogido por el
escritor y periodista serbio Dusan Velickovic para la publicación
de las notas que escribió en Belgrado desde la primavera de 1999
hasta el fin de la era Milosevic, con el procesamiento del dictador
en el Tribunal Internacional de la Haya. El título, amable y
de resonancias filantrópicas, está tomado de un libro
de Hanna Arendt, La condición humana, precisamente como contrapunto
a las historias verdaderas no tan amables que se esbozan
en el interior del diario. Son historias de muerte, destrucción
y censura, en definitiva, de las calamidades que conlleva una guerra,
narradas lejos del patetismo y con voluntad de objetividad. El asesinato
del propietario del tabloide serbio más vendido tras ser acusado
de traidor por un periódico oficial, o la muerte de una chica
al caer una bomba en el patio del propio Velickovic, son una pequeña
muestra. Sin embargo, el autor es cauto a la hora de suministrar ese
material, sabedor de que cualquier suceso dramático se
convierte de inmediato en una historia, y contar esa historia convierte
el suceso en algo todavía más irreal y absurdo.
La destrucción llevada a cabo por las bombas inteligentes
de la OTAN en cumplimiento de ese confuso deber llamado intervencionismo
humanitario plantea ciertas preguntas: ¿Se
puede conseguir la paz a través de la violencia?, o ¿Por
qué no hay en la era atómica, cuando el mundo entero se
enfrenta a la amenaza real de desaparecer, nuevas teorías que
exploren el significado moderno de los proyectos de paz tradicionales?
Con todo, Velickovic no pasa por alto cierto sentimiento de culpa: Al
igual que otros narradores de Belgrado le doy un tono peculiar
a la narración, como si yo hubiera tenido algo que ver con que
un hecho tan dramático me hubiera ocurrido a mí,
pero no sin ciertas dosis de ironía: un bombardeo es el
suceso ideal para poner en orden mi biblioteca, o bien de escepticismo:
Estaba convencido de que vivía en un país que no
podía, simplemente, deshacerse y desaparecer. Entonces pensaba
que ya estábamos en Europa.
Uno de los puntos más interesantes es la reflexión sobre
el papel de la prensa en los Balcanes y su intervención
en la extensión de la violencia. Mientras la CNN exhibe
refugiados albaneses huyendo y habla de limpieza étnica y fosas
comunes, los medios de comunicación en Serbia, controlados por
el Estado, sirven como elementos para la propaganda oficial. En medio
de esa desinformación, ciertamente, cobra un valor fundamental
este libro: la memoria individual como último reducto frente
a la imposición de una homogeneización restrictiva por
parte del poder político. Y un mensaje simple pero esencial que
está en la base de estas notas: El amor es lo más
importante de todo. Puede parecer una idea trivial, quizá, pero
creo que es cierta y especialmente válida en estos tiempos en
los que ninguno de nosotros es capaz de percibir un horizonte demasiado
claro.
Marta Rebón
ANTOLOGÍA DEL CUENTO PORTUGUÉS
JOÃO DE MELO (ED.)
Trad. de Mario
Merlino Tornini
Alfaguara, Madrid, 2002
600 págs., 19,20 euros
Ciertamente existe una desconfianza casi sistemática
hacia las antologías. Si bien, a menudo, los hallazgos merecen
la pena, no pocas veces se paga un precio algo excesivo por el afán
de encontrar una generalidad representativa en dichas selecciones. La
Antología del cuento portugués de Alfaguara es, concretamente,
una excepción a esta desventura. João de Melo, autor de
su prólogo y compilador, nos permite la oportunidad y el placer
de beneficiarnos con un trabajo íntegro a todas luces.
Casi seiscientas páginas que abarcan el desarrollo del género
desde su consolidación, a fines del siglo xix, hasta nuestros
días. Gigantes de la talla de Alexandre Herculano, Camilo Castelo
Branco o Eça de Queirós, pasando por Manuel Teixeira-Gomes,
Antonio Patricio, Mário de Sá-Carneiro, Mário Dionísio,
Vergílio Ferreira, Jorge de Sena, hasta Agustina Bessa-Luís
o José Saramago, y un resto no menos esencial y significativo.
Un total de cincuenta autores cincuenta cuentos ensamblados
en una cronología impecable en cuanto a tiempo y orden argumental,
arrojan un pantallazo sobre una literatura erguida sobre la tan loada
economía estilística de las más recientes vanguardias.
El tratarse de obras breves, contribuye, evidentemente, a la confirmación
de esta premisa. Todos los textos gozan de una claridad despojada de
retóricas barrocas, una estructura cimentada en la linealidad
temática, donde el ritmo narrativo se encuentra proporcionalmente
equilibrado a su propio contenido. Estas evidencias, sumadas a la calidez
estética de su melancolía, la cotidianidad filosófica,
la seducción y proximidad que componen la personal cadencia del
país, definen el contexto propio de un estilo cuyo valor es inmenso.
Ya, en 1998, el premio Nobel de literatura nos permitió acceder
con cierta familiaridad a este particular y nada prescindible estilo,
pero, sin embargo, no deja de inquietarme el constatar que la mayoría
de los excelentes autores que conforman esta antología no están
traducidos a nuestra lengua. Atención. Las palabras con que João
de Melo finaliza su prólogo, precisan insuperablemente mi consideración
sobre este libro: Henos aquí, pues, frente a una literatura
histórica, mística, mitológica, mágica,
exótica, trágica, realista, moderna, posmoderna, como
sólo ella lo sabe ser, y como todas las demás lo son también,
al fin y al cabo.
Bryan Reitano
Literatura Catalana
LENA
Jordi Coca
Edicions 62, Barcelona, 2003
157 págs., 16 euros
Jordi Coca (Barcelona, 1947) ha contribuido como
pocos a la normalización de la literatura catalana. Y lo ha hecho
de la mejor manera. Ha sabido evitar aquella actitud resistencial, fomentada
por cierta crítica y algunos gestores culturales, que ha llevado
a muchos al autismo. Y no se ha obsesionado con llenar los vacíos
de una cultura nacional que debía equipararse en todo a sus vecinas.
Coca es un escritor exigente. Para él, la literatura es una página
aún por escribir. De ahí, la búsqueda constante
de nuevos planteamientos narrativos, de nuevos proyectos siempre en
vías de concreción. Y, de ahí, el compromiso con
su tiempo.
Con casi treinta títulos en su haber, que ahora intenta recopilar
Edicions Proa, y tras la dura narración autobiográfica
Sota la pols (premio Sant Jordi 2000), Coca nos ofrece una novela distinta.
Gestada veinte años atrás, en uno de los textos de Les
coses febles, Lena disecciona la psicología de una mujer que
aparenta un equilibrio vital sin fisuras. Una isla sueca sirve de escenario
a esta historia minimalista, de lenguaje depurado e interrupciones inesperadas
(a la manera de los fundidos en blanco del Persona bergmaniano). Historia
obsesiva contada por uno de los protagonistas, el profesor catalán
que no ha podido olvidar los días pasados en casa de su amiga
y amante nórdica la impenetrable filóloga Lena,
junto a la hija de ésta, enferma de leucemia, al neurótico
director teatral Michel, y junto a Bet, la vieja vecina pintora; todos,
víctimas de amargas experiencias; algunos, empeñados en
autodestruirse. El paisaje limitado y gélido como en las
películas de Chen Kaige (Tierra amarilla) o Bergman (Pasión),
por citar dos cineastas muy próximos a la sensibilidad del escritor
catalán, nos confronta a una humanidad aprisionada y melancólica.
Una humanidad encerrada en los propios silencios, que elude sus problemas.
Y, así, en ese estado de parálisis que también
afecta al mundo occidental según declaraba el comprometido
Coca en una entrevista reciente, los problemas crecen. Por eso
sugiere esta magnífica novela, mezcla de lírica
y tragedia, hay que romper ese silencio inhumano y sumergirse
en las turbulencias que subyacen en las capas de orden y bienestar donde
estamos instalados. Con la mirada puesta en el horizonte, en ese Gran
Norte de Oppenheim o Glenn Gould, sinónimo del vacío cosmológico
y la búsqueda creativa.
Anna M. Gil
Poesía
AL FIN HAS CONSEGUIDO QUE ODIE EL BLUES
Javier Cánaves
Hiperión, Madrid, 2003
83 págs., 7 euros
Cuando en Lluvia de agosto
Javier Cánaves usa para describir la monotonía de un domingo
la siguiente representación: la lavadora dice su monólogo
/ de ropa sucia y detergente, el resultado es ejemplar. Si a eso
le antecede Como la catarata de una selva abolida, se comprueba
en él un certero olfato para la asimilación de influencias.
Detrás de esa selva abolida que mezcla el deseo de aventura con
su cancelación rutinaria en los pastizales del domingo está
El desdichado de Gèrard de Nerval: Yo soy el
desdichado, el viudo, el inconsolable. / Príncipe de Aquitania
en su torre abolida. No está mal evocar el negro
sol de la melancolía del romántico francés
para dar consistencia a un monótono vacío contemporáneo.
Pero cuando añade que esa selva está perdida en
algún libro lo echa todo a perder. Fuera de imaginar quizás
que algún ejemplar de Nerval se fue entre la ropa sucia, el resultado
desdibuja el preciso sistema de relaciones que había construido.
Este pequeño ejemplo sirve para mostrar por qué falla
Al fin has conseguido que odie el blues, que engarza mucha pedrería
autobiográfica con algunas piedras exactas. El descuido va en
otros poemas de lo inocuo (esta casa ya empieza a ser hogar,
aunque hayas decidido borrarme de tu agenda, la respuesta
al gran enigma) a lo francamente incomprensible (los líquenes
fieros del exilio, la confesión ambigua de los mástiles)
y no hace sino errar lo que con un poco de rigor hubiera sido un buen
libro. El inflado afán protagónico de muchos de sus poemas,
resulta repetitivo y cansado, y demasiadas aquiescencias al lado de
un exceso de anécdota lo llevan a elaborar estrategias poéticas
no digeridas y a devaluar la experiencia buscada.
No todo es así. Cuando reduce la historia a un dibujo más
atado, o cuando utiliza una imagen del tedio que resuena más
allá de su inmediata cotidianidad, el poema adquiere peso real,
sin ornamento ni banalidad. En Septiembre Cánaves
liga ejemplarmente la experiencia personal al deterioro de unas sillas
en un mar de septiembre; Levedad y hueco es una sutil narración
del paso del tiempo y una escena de intimidad familiar; La noche
de Kavafis labra una magnífica medalla del poeta griego;
Historia privada cuenta en pocos versos lo que en otros
momentos se desborda inmerecidamente; y Continente es un
lúcido manifiesto tanto geográfico como generacional.
Si desde el propio título Al fin has conseguido que odie el blues
responde a un anecdotario que no encuentra su forma y que hasta ahora
es lo menos interesante de su búsqueda poética, los poemas
citados son ejemplo de lo que Javier Cánaves tiene por decir.
Ensayo
ÉTICA PARA LA BIOÉTICA
Y A RATOS PARA LA POLÍTICA
Ramón Valls
Gedisa, Barcelona, 2003
223 págs., 16,25 euros
Los descubrimientos médicos relacionados
con la clonación celular, la utilización de embriones,
la transgénesis de alimentos, unidos a la globalización
económica, y ésta de la mano de las migraciones masivas,
están corriendo a un ritmo acelerado de difícil freno.
Y la velocidad de estos acontecimientos plantea cuestiones que no sólo
atañen al ámbito jurídico, sino que son éticas
en esencia. Son preguntas como ¿qué podemos lícitamente
hacer?, ¿a qué estamos obligados?, ¿hay que prohibir
o permitir?, las que Ramón Valls (1928), doctor en Filosofía
y autor de un minucioso estudio de la fenomenología del espíritu
de Hegel que lleva por título Del yo al nosotros, plantea en
Ética para la bioética y a ratos para la política.
Éste es un libro de divulgación, de lectura ágil,
tono a veces casi jocoso y carente de notas eruditas y bibliografía,
que está dirigido a todas aquellas personas con inquietudes intelectuales
y preocupaciones éticas. No tiene su vista puesta en el establecimiento
de la obligatoriedad moral, ni mucho menos pretende guiarnos a través
de un código divino o natural impuesto por alguna especie de
poder ultramundano; para eso ya están los moralistas aficionados.
Lo que Valls se propone dista mucho de presentar la pauta de conducta
moral eterna e indudable que debemos aplicar a los tiempos de hoy. Él
opta por algo bien distinto. Dibuja la experiencia histórica
de lo ético desde la Antigüedad hasta la época actual,
deteniéndose en la relación entre ética y política,
y esclareciendo la necesidad mutua de estas dos disciplinas. Todo con
el fin de realizar un bosquejo crítico de lo que fueron y son
las obligaciones, porque desde ahí, la Filosofía moral
puede aconsejar no mucho más respecto de los nuevos
problemas con que hoy nos enfrentamos. El itinerario que nos ofrece
parte de la ética clásica de Platón y Aristóteles,
continúa con san Agustín y el cristianismo, prosigue con
Maquiavelo, Hobbes, Spinoza y los Estados soberanos, sigue con Rousseau
y Kant ganando conciencia la libertad y autonomía moral, pre-concluye
con el postmodernismo y su crítica a la desmesura del racionalismo
y, finalmente, acaba en la moral del futuro tecnológico, donde
aparece ya la bioética.
Ética para la bioética y a ratos para la política
es una narración genealógica de la axiología que
ha recorrido nuestra historia. Sin embargo, Valls no se limita meramente
a relatar a modo de historiador, sino que logra iluminar problemas presentes
gracias a observaciones pretéritas y, asimismo, toma partido
por una ética humana insoslayable de la autonomía personal,
de claro talante kantiano, alejada de todo paternalismo y que no siente
en absoluto nostalgia por el código moral eterno.
Olalla Bagüés Bedoya
LAS REVOLUCIONES EN FÍSICA
Andrés Rivadulla
Trotta, Madrid, 2003
269 págs., 15,50 euros
La historia de la ciencia y la historia en
general, ha pasado de describir un mundo ordenado, estático
y previsible a gran escala, a ahondar en aspectos cada vez más
concretos, que muestran una naturaleza incierta, en continuo movimiento
y por tanto, más caótica que ordenada. El paso del tiempo
ha conducido al conocimiento desde el pretendido determinismo de Laplace
y la confianza en el saber científico, un mundo probabilístico
en el que el conocimiento absoluto de cualquier fenómeno se antoja
imposible.
En Las revoluciones en física, Andrés Rivadulla, profesor
de Filosofía de la Ciencia de la Universidad Complutense de Madrid,
muestra cómo se han ido gestando dichos cambios en el campo de
la física teórica. La perspectiva desde la que se afronta
este proceso es la historia de la ciencia, hacia el final del libro,
quizás su parte más interesante, se acerca de una forma
muy fructífera a la filosofía de la ciencia. Y lo hace
a través de lo que él llama Revoluciones en física,
término que proviene de lo que en su día Kuhn describió
como revolución científica, y que describía el
último paso del proceso mediante el cual un paradigma científico
es sustitido por otro. Las revoluciones copernicana, newtoniana, einsteniana
y cuántica sirven de base al autor para plantear cómo
evoluciona la teoría física a través de los siglos.
Y logran hacer entender al lector cómo las diferentes teorías
y paradigmas, una vez agotadas sus posibilidades explicativas, sirven
de base para el surgimiento de nuevas teorías que las engloban
y superan. Así pues, el heliocentrismo de Copérnico se
nutre de las teorías ptolemaicas sobre astronomía para
desembocar en los descubrimientos de Galileo, las teorías sobre
la infinitud del Universo de Giordano Bruno y las leyes de Kepler, que
a su vez, sirven de base para la revolución newtoniana. Explicaciones
concisas, guiadas por planteamientos matemáticos necesarios,
aunque complejos para el lector poco familiarizado con los lenguajes
científicos plantean los pasos que llevan desde la mecánica
clásica a la cuántica y esbozan, en un corto pero interesante
epílogo, las nuevas teorías sobre los sistemas caóticos.
Este epílogo, que expone y comenta las tres fracturas básicas
del determinismo, y donde la filosofía se impone de forma más
explícita, puede a su vez entenderse como la introducción
al próximo libro del autor, donde, según anuncia en el
prólogo, propondrá una filosofía de la física.
Anna Juan Cantavella
Colecciones
Pensamiento
NUESTRO ESTADO DE DERECHO. ASÍ
ES, ASÍ FUNCIONA
Amalia Albero Gabaldón
Diálogo, Valencia, 2003
140 págs., 9 euros
EL BOTIQUÍN FILOSÓFICO
Vicente Vilana Taix (coord.)
Trad. de Vicente Vilana Taix
Diálogo, Valencia, 2003
198 págs., 9 euros
En su colección Tábano,
la editorial Diálogo pone a disposición del lector una
serie de textos introductorios al pensamiento, tanto de carácter
político como filosófico.
En el caso de Nuestro Estado de Derecho, se trata de un estudio que
pretende aclarar algunos de los términos fundamentales del sistema
político español. La perspectiva es doble, ya que por
un lado, ofrece una perspectiva de los conceptos elementales del saber
clásico que se ocupa del gobierno de los pueblos, y por otro,
una orientación en la vorágine política e informativa
cotidiana. El botiquín filosófico, por su parte, se plantea
como una especie de recetario de estrategias de pensamiento, de Confucio
a Schopenhauer, en una línea de acercamiento de los grandes pensadores
al gran público.
Poesía
A VISTA DE CUERVO
Yi Sang
Trad. de Whangbai Bahk
Verbum, Madrid, 2003
63 págs., 12 euros
COMEDIA DE LAS IMÁGENES
Antonio Claros
Verbum, Madrid, 2003
164 págs., 12 euros
El catálogo de autores publicado por Verbum
en su colección de poesía es amplio y nutrido, tanto por
autores en lengua española como extranjeros.
Haroldo de Campos comparó la obra del coreano Yi Sang (1910-1937),
de quien dijo que es el experimentador más radical de la literatura
coreana, con la del dadaísta Kurt Schwitters, en sus textos más
minimalistas, y con la de Gertrude Stein, en sus textos en prosa. A
vista de cuervo es la antología de su poesía completa.
Comedia de las imágenes es una selección de la poesía
del peruano Antonio Claros que abarca desde 1962 a 1986. Se trata de
un poeta con trece libros publicados que llega al lector español
cuarenta años después de la publicación de su primer
título, Chloe. Comedia de las imágenes es una perfecta
puerta de entrada a su poesía.
Guerra
LA GUERRA DEL NILO
Winston S. Churchill
Trad. de Francisco
Robles Mac Eachen
Turner, Madrid, 2003
251 págs., 24 euros
TIEMPO DE GUERRA
Paul Fussell
Trad. de Gerardo Gambolini
Turner, Madrid, 2003
398 págs., 19,90 euros
En su colección Armas y letras,
la editorial Turner explora la literatura que genera la guerra, a través
tanto de la publicación de textos históricos, como de
análisis actuales.
La guerra del Nilo es la primera obra histórica de Winston S.
Churchill, uno de los principales protagonistas de la Segunda Guerra
Mundial. En este caso, sin embargo, Churchill reconstruye una contienda
que tuvo lugar cuarenta años antes, durante la conquista del
Sudán, emprendida por el ejército británico en
los últimos años del siglo xix.
En Tiempo de guerra, el historiador, profesor y crítico literario
Paul Fussell recrea la atmósfera psicológica de la Segunda
Guerra Mundial a partir de una revisión de la literatura y la
propaganda del momento.
Extranjería
UNIVERS, UNIVERS
Régis Jauffret
Verticales, París, 2003
609 págs., 20 euros
En una rentrée francesa bastante gris, esta
curiosa novela destaca por numerosos aspectos. En primer lugar, por
sus 600 páginas, cuando un libro comercialmente bien hecho
no debe pasar de 200. En segundo lugar, por el argumento, que no tiene.
En tercer lugar, por sus personajes, más de cien. Y finalmente,
por su protagonista, una pierna de cordero dentro del horno. Régis
Jauffret (1955) no es un principiante. Esta décima novela es
la prolongación de Promenade o de Jeux de plage, sus obras anteriores.
Éstas utilizaban los mismos recursos, como la aparente simplicidad
de los acontecimientos, los personajes de clase media, la multiplicidad
de historias. Pero Universo, universos (o Universos, universos, puesto
que en francés el singular y el plural son homógrafos)
amplía muchísimo más estos procesos. Se trata de
una novela de novelas, hecha de posibilidades que no llegan a desarrollarse,
de planteamientos, de esbozos que no irán más allá.
Una pierna de cordero espera en el horno que los invitados vengan a
comerla, o no. Las miles de posibles historias que giran a su alrededor
constituyen el verdadero libro. Posibles. Visiones, vidas fugitivas
que no tienen por qué ser más o menos reales. Un libro
que no tiene final, como la cinta de Moëbius. Un libro borroso,
múltiple, que proporciona al lector un inmenso placer. Por fin
nos vuelven a contar historias.
Mathías Enard
DIE GESCHICHTE DER WOLKEN.
99 Meditationen
Hans Magnus Enzensberger
Suhrkamp, Frankfurt, 2003. 149 págs., 19,90 euros
Nubes. Historia de las nubes. Meditaciones. El
título hace pensar en la romántica contemplación
de los cielos, estirado boca arriba en la hierba un día de primavera.
Pero la lírica de Hans Magnus Enzensberger (1929), que ya tomaba
la dirección del cielo en su poemario anterior (Leichter als
Luft, 1999, Más ligero que el aire) normalmente se preocupa más
por los aviones que por los pájaros, más por los astronautas
que por las divinidades etéreas. Y así es. El poeta se
interesa aquí en realidad más por lo que pasa debajo de
las nubes que por estas mismas, del cielo como espejo móvil;
de las nubes como metonimia del ser: So wie sie unmerklich vergehen,
/ haben sie keine Ahnung vom Sterben. / Ihrer Vergänglichkeit kann
sowieso / keiner das Wasser reichen (Las nubes son variaciones,
más y más, de una forma por venir). Fenomenología
de las nubes, dijo el Süddeutsche Zeitung. Quizás.
Estas meditaciones tienen todas un lado metafísico que, hasta
la fecha, poco se había leído en la obra de Enzensberger.
Como si, de repente, fuera su propio rostro lo que hubiese descubierto
entre los enigmas celestes: la presencia del mundo, entonces, se hace
real a través de lo más pasajero, de lo más indefinible
que éste tiene, las nubes. Enzensberger parece así haber
pasado de la moral (Leichter als Luft se subtitulaba poesía
moral) a la interrogación más aguda sobre lo pasajero
(y nubloso) de la vida.
Bernd Köditz
RÉCITS DE LA KOLYMA
Varlam Chalamov
Trad. de S. Benech y L. Jurgenson
Verdier, Lagrasse, 2003. 1.760 págs., 45 euros
Tenemos que agradecer a nuestros vecinos ultra
pirenaicos (y sobre todo a la editorial Verdier) esta primera publicación
completa del imprescindible testimonio de Varlam Chalamov (1907-1982)
sobre los campos de trabajo soviéticos del archipiélago
de Kolymá. La versión castellana publicada por Mondadori
en 1998 sólo recogía parte del texto. La última
sección, RK2, era, hasta la fecha, inédita.
Estos relatos están muy lejos del famoso Archipiélago
Gulag de Solzhenitsyn, del cual Chalamov decía que no sabía,
ni entendía nada, del campo de concentración. Entre
1929 y 1953, Chalamov fue encarcelado tres veces en los campos siberianos,
en total casi quince años, por actividades contrarrevolucionarias
trotskistas o antisovietismo. A la hora de contar, su proyecto es dejar
al lector entrar, ver, tocar el campo. Por eso, en su descripción
del planeta Kolymá, se niega a retocar, pulir, literaturizar
su texto. El relato, inmenso, a veces se repite, su ritmo es imprevisible.
En algunas ocasiones incluso se pierde en detalles que parecen sin importancia:
así nos deja percibir, poco a poco, la experiencia de la rutina,
del frío, del dolor, de la deshumanización del preso,
de la atroz absurdidad de este universo de invierno eterno, hasta cansar
al lector física y mentalmente, hasta provocarle escalofríos
y rampas en los dedos (por el peso del libro). Estas 1.700 páginas
deberían ser de lectura obligatoria para los nostálgicos
de la Unión Soviética.
Virgilio Matamoros
Dos libros sobre los negocios
de franco
Por méritos de guerra
Ferran J. Corbella
Mariano Sánchez Soler, LOS FRANCO, S.A., Oberon,
Madrid, 2003, 293 págs., 16 euros
Glicerio Sánchez Recio y Julio Tascón Fernández
(eds.), LOS EMPRESARIOS DE FRANCO. POLÍTICA Y ECONOMÍA,
1936-1957, Crítica-Publicaciones Universidad, Alicante, Barcelona,
2003, 362 págs., 23,90 euros
Siguiendo la tradición de Jesús Infante
en sus conocidos estudios sobre el poder económico tanto en el
período franquista como democrático así aquel
inencontrable Los negocios de Porcioles. Las sagradas familias de Barcelona,
significativamente editado en Toulouse nos llega un libro venido
a iluminar un territorio bibliográfico incomprensiblemente yermo:
el del poder económico acumulado durante el franquismo por el
así llamado clan de los Franco o corte del
Pardo, es decir, todo el entorno familiar del Generalísimo
Francisco Franco.
En Los Franco, S.A., Mariano Sánchez Soler practica un estilo
de periodismo de investigación propio de los medios madrileños,
y de ello se deriva un estilo de artificiosa novela-crónica
que si por un lado favorece un número de destinatarios teóricamente
mayor, por el otro desmerece con su endeble dramatización el
espigueo de datos que, en resumen, y más allá de su investigación
personal sobre los manejos económicos y sociales de la familia
Franco en época democrática, constituyen lo más
jugoso de su aportación. Bueno es confirmar en cifras y datos
que Franco, como era sabido, tuvo casi bastante con inaugurar puentes
y pantanos, con saber mantenerse astutamente en la cúspide del
poder, contento y satisfecho con las prebendas que la aristocracia financiera
de postguerra los Gómez-Acebo, Aguirre Gonzalo, Garnica,
Arteche, etc. tuvo a bien regalarle en concepto digamos de méritos
de guerra. El otro artífice de la fortuna de Franco en
bienes y terrenos inmobiliarios fue el banquero Barrié de la
Maza, que gestionó y pagó el famoso Pazo de Meiras (3.000
metros cuadrados edificados y 110.000 de finca), que Franco aceptó
gustosamente como obsequio de sus queridos paisanos gallegos.
Todo este capital acumulado no impidió que Franco desarrollara
sus conocidas aficiones agropecuarias y ganaderas en su única
iniciativa empresarial un dato menos conocido mediante la
sociedad anónima Explotaciones Valdefuentes, casi diez millones
de metros cuadrados que, sin que fueran explícitamente suyos,
constituyeron su única participación personal conocida
en el lucro de la gestión empresarial, y que, orquestado en parte
por una figura en la sombra como José María Sanchiz Sancho,
sí benefició con creces al resto del reducido clan
de los Franco. Es el caso de su hermano Nicolás Franco,
toda una contrafigura psicológica de Franco, como lo había
sido el aviador y aventurero Ramón, y que, entre 1960 y 1975
presidió siete grandes empresas cuyo capital escriturado total
ascendía a los 2.000 millones de pesetas. También el yernísimo,
el médico Cristóbal Martínez-Bordiu, casado con
la única hija de los Franco-Polo, atesoró una fortuna
multimillonaria, y entre 1950 y 1979 fundó, presidió o
formó parte de diecisiete empresas por un capital social total
de 4.000 millones de pesetas. Llegamos así al punto más
conflictivo en la estimación de Sánchez Soler. Su cómputo,
según el catastro y el Ministerio de Hacienda, cifra en 1.000
millones la fortuna de Carmen Polo y el matrimonio Villaverde ya en
período democrático. No es el menor de los misterios el
dilucidar, cosa que no hace el libro, qué se ha hecho de una
fortuna que no ha alcanzado a los hijos es cosa de ver la biografía
de los siete hijos del matrimonio Villaverde, verdadera quintaesencia
material de un triste legado socio-espiritual que hoy oscila entre la
prensa del corazón, la presencia de un esperpento como Pocholo
en la tele basura, o la ignominia democrática de que la Fundación
Francisco Franco, funcionando como funciona, esté hoy por hoy
subvencionada por el Estado.
Complementaria, y mucho más recomendable, aunque más árida,
resulta la compilación de estudios académicos que bajo
el título Los empresarios de Franco. Política y economía
en España, presentan Glicerio Sánchez y Julio Tascón.
El mosaico, obra de diversos especialistas, establece una férrea
y estrecha connivencia del poder político y el poder empresarial
durante el franquismo, y de qué modo se forjaron los acuerdos
que permiten a la clase política el pleno apoyo del empresariado,
a cambio, claro está, de unos privilegios jurídico-estatales
que garantizaron la libre explotación económica a la clase
empresarial. Cómo, en definitiva, los grupos afines al franquismo
se cobraron su cuota de poder político y beneficio económico
en el establecimiento de una compleja red de intereses que
el libro, en sus distintos capítulos, analiza con profusión.
Se trata de una excelente introducción de nivel universitario
a los entresijos del poder político-económico en el franquismo,
aunque sólo hasta 1957; y para todo interesado en profundizar
en el tema ofrece una exhaustiva bibliografía de un macropanorama,
éste sí, ampliamente estudiado hasta la fecha.
En resumen, y descabalgando la retórica épico-ideológica
de la Guerra Civil, ambos libros nos muestran la realidad estricta de
los intereses económicos que explican verdaderamente por qué
y para qué tuvo lugar nuestra Guerra Civil.
Dos libros de poesía
La pintura escrita
Juan Francisco Jiménez
M. A. Korinman, DESTELLOS Y VISLUMBRES, 107 págs., 6,80 euros,
y EL COLOR DEL AIRE, 104 págs., 6,80 euros, ambos en PPU, Barcelona,
2003
La pintora y escritora Marie-Alice Korinman es
autora de una extensa obra poética que se compone entre otros
de los libros Poemas al óleo, Poemas al atardecer (Editorial
Milenio, 2000) y Los amantes erguidos (PPU, 2002). En su intención
de componer imágenes escritas y óleos narrados, ha dirigido
su voz hacia la mediación de la vida en el paisaje, y de lo pictórico
en la poesía. A través de una filosofía bastante
heterogénea, Korinman se ha adentrado en el siempre intrincado
camino del ser. Para ello, la imagen dentro del poema ocupa un lugar
relevante y es un recurso indispensable en la coloración de los
poemas-lienzo que nos propone.
Sus últimas entregas, Destellos y vislumbres (PPU, 2003) y El
color del aire (PPU, 2003), prosiguen con la construcción de
una obra de absoluta coherencia. En esta ocasión, el repertorio
poético de Korinman es una reflexión metafísica,
vital y colorista, de la naturaleza en sus detalles más desbordantes,
en sus voces más vívidas. Los elementos esenciales de
la naturaleza como el viento o la luz son punto de partida y motivo
de reflexión en su expresión de la vida y de la existencia.
Korinmann se sitúa en la tradición más colorista
de la poesía, pero sin eludir el compromiso con los temas que
configuran el drama humano en su complejo ser. Destaca la exaltación
de la mujer y la reivindicación de la figura de la madre en varios
de los poemas de Destellos y vislumbres, ya que para la voz poética
son origen del gran Génesis que describe el libro. La mujer se
relaciona con el fuego o con objetos luminescentes, y esta luz es vehículo
esencial de la imagen que se convierte en destello, en vislumbre que
eleva la imagen a lo supremo, casi a lo divino. Junto a estos poemas
evocativos, podemos leer otros que, a modo de tesela, componen un universo
luminoso a través de sus fragmentos y que aluden a los elementos
dispersos de un universo plural y rico en matices.
Cada poema constituye una parcela de emoción que se imbrica en
el gran atlas sentimental que desarrolla la poeta a lo largo de estos
dos libros. Si en Destellos y vislumbres es la luz el símbolo
de la vida, el aire es el elemento indispensable que recrea la existencia
en El color del aire. En ese sentido, encontramos una unidad temática
en ambos libros ya que como apunta Teresa Costa-Gramunt en uno de los
prólogos: Korinman nos ofrece el relato por capítulos
de la creación de un mundo nuevo, un Génesis
paralelo. Efectivamente, la poeta es capaz de captar la constante
renovación del mundo, la repetitiva novedad de existirse y recrearse.
El verso ligero, los trazos veloces y las imágenes novedosas,
cuidadas y medidas ofrecen en estos libros una visión sensible
y sensitiva del mundo. Un gran poema pintado o una pintura dicha
que consigue convertirse en brillo a través de la exaltación
de los destellos de la vida y de los reflejos de la existencia.