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junio
2003
Nº 102

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Estantería
Narrativa Hispánica
LA MIRADA DE LA MUÑECA HINCHABLE
Javier Tomeo
Anagrama, Barcelona,
162 págs., 11 euros
Si con Cuentos perversos Javier Tomeo nos mostraba
una realidad alucinada, maliciosa y fascinante, en esta nueva novela suya
(de magnífico título) nos ofrece una historia todavía
más delirante, todavía mejor trazada, todavía más
trágica. Está narrada con su estilo característico,
austero y nítido, que lo hace parecer fácil.
A caballo entre las memorias y el diálogo de bar, la historia de
Juan P. (hombre fracasado, alcóholico y extravagante), va avanzando
sin que haya una única trama definida; tan sólo una sucesión
de situaciones y unas cuantas obsesiones (camareros asesinos, marquesas
ninfómanas, fantasmas maternos, sueños repetidos), obsesiones
compartidas con su compañero de viaje, Torcuato, pobre diablo que
le da la mano en cuestión de rutinas y neurosis.
La vida de Juan P. se reduce al recuento nocturno de chimeneas, a las
conversaciones con su muñeca hinchable, a la estupidez del televisor,
a la interpretación nada freudiana de los sueños de Torcuato,
a la galería de fracasados que, como el mismo Juan P., pueblan
la ciudad. Una ciudad de la que sobresalen como antihéroes alcóholicos
Juan P. y Torcuato. Porque en esta novela, bajo el cinismo corrosivo y
la desesperación bien llevada, se libra una batalla. Puede que
contra la ciudad poblada de calles con nombre de general castrense,
puede que contra el televisor Vale la pena ver escuchar toda
esa sarta de insensateces sólo para oprimir un botón y recuperar
el silencio, o contra la locura Le digo a Torcuato
que acabaremos perdiendo los pocos tornillos que nos quedan.
Pero la batalla se libra Les digo que ellos tienen su guerra
y yo la mía, y la narración resulta por ello
extrañamente detectivesca: conjuras de camareros, directores de
museos, policías y televisores, de marquesas y madres.
Lo mejor de esta novela es la lucidez enajenada de Juan P., y los modos
de sostener su realidad, que son los encuentros con Torcuato, mucho coñac,
corbatas de topos rojos y la escéptica mirada de Dorotea, su muñeca
hinchable. Cuando eso falte sólo quedrá una salida: la de
la lucha cuerpo a cuerpo, contra todos. Lanzar el televisor por la ventana,
acodarse en el balcón con la escopeta de aire comprimido y disparar
sabiendo que lo importante no es acabar con nadie, sino apretar el gatillo.
Esta novela, en fin, es una radiografía genial, ácida y
fatalista de la pugna por vivir al margen, por no ser ni absorbido ni
excluido, por llevar corbatas de topos rojos y follar con una muñeca
hinchable y espiar, mientras, su mirada. Una moral del fracasado que consiste
en continuar vivo sobre el funámbulo sabiendo que uno no es ningún
artista del trapecio.
Joaquín Fortanet
AMOR GLOBAL (Y OTRAS INFAMIAS)
VV. AA.
Laia Libros, Barcelona, 2002
126 págs., 10,22 euros
Euskal Herida es una novela policial la segunda
de Luis Miguel Úbeda que habla El denominador común
de esta colección de relatos es el amor y algunos de los satélites
que orbitan más o menos cercanos a él: el desamor, el deseo,
la estabilidad matrimonial, el amor hacia los animales de compañía,
la duda, etc. Tratándose de diferentes autores de diversas procedencias,
y de un tema tan amplio, complejo y rico, la diversidad de planteamientos,
tanto formal como de estilo, es muy amplia en los siete relatos incluidos
en esta antología.
De todos modos, tratándose de autores que no sobrepasan los treinta
y cinco aunque de tres continentes: Europa, África y América
podemos establecer una pauta común. Como observa Jorge Carrión
en un interesante prólogo, en estos cuentos se privilegia el aquí
por encima del ahora. Hay una predilección por el contexto, por
centrarse en un territorio concreto en un momento dado, dejando en un
segundo plano la reflexión acerca del tiempo.
Juan Gabriel Vásquez la encabeza con un vívido relato sobre
un mago al que toda la magia del mundo no le servirá para retener
a su amante. Le siguen Marguerita DAmico y su declaración
de amor a Alicia, la gata de la familia, y Eloy Fernández-Porta,
con un experimento posmoderno que toma la forma de una hilarante parodia
de textos de la cultura pop con un divertidísimo análisis
textual de una canción de El Puma incluido. El senegalés
Abibatou Kemgné explora las tensiones entre África y Europa
de la mano de una immigrante senegalesa que vuelve a su tierra desde París
para asistir como invitada a la boda del amor de su vida. La sencillez
combinada con una novedosa, fresca y lúcida visión del amor
y de las relaciones entre dos culturas muy alejadas son las virtudes de
este relato. Michael Ebmeyer escribe luego sobre los amores de un seminarista
en un texto irregular, y el nivel vuelve a elevarse con un desolador relato
fragmentario sobre el matrimonio y sus miserias, de la estadounidense
Heidi Julavits, y con ya al final un misterioso y melancólico
cuento del barcelonés Juan Trejo Álvarez, en el que un nimio
detalle hace trastabillar el andamiaje emocional y afectivo del protagonista.
Amor global... destaca por la variedad de técnicas narrativas,
de estilos y de visiones sobre las relaciones amorosas. Una antología
que se convierte en una rica, interesante y valiosa propuesta para conocer
a un puñado de nuevos narradores con cosas que decir en este confuso
inicio de milenio; como dice Jorge Carrión en el prólogo,
siete líneas de una mano, como siete epidermis del sexo,
como siete recovecos de un intestino, como siete aros concéntricos
(ondas provocadas por una piedra en un círculo de sangre) que se
expanden por el corazón.
Esdres Jaruchik Naveiras
UN TRANVÍA EN SP
Unai Elorriaga
Alfaguara, Madrid, 2003
171 págs., 13 euros
Sorprendente fue la concesión del Premio Nacional
de Narrativa 2002 a la novela Un tranvía en SP, sobre todo por
la leyenda (cierta o no, eso ya no importa) de que se estaba concediendo
a una obra que aún no se había traducido, lo que hacía
difícil su valoración por parte del jurado. Pero como digo,
eso poco importa ahora, ya que una vez leído es de agradecer la
frescura narrativa de un autor a quien se le augura una brillante carrera.
Un tranvía en SP es una novela tierna, a menudo con tintes dramáticos
y surrealistas, que indaga en el proceso degenerativo de demencia de un
anciano, Lucas, que vive su locura con su hermana María y con su
amigo Marcos, un músico como él empeñado en alcanzar
su lugar en el mundo y para quienes la realidad es lo opuesto a lo verosímil.
Se permite de esa manera el joven autor ciertas licencias a partir de
la complicidad de los protagonistas, que de otro modo hubieran sido de
difícil justificación, y a lo largo de sus 170 páginas,
descubrimos que dicho proceso de locura no nos es ajeno, sino que a menudo
lo hemos visto y vivido en seres cercanos. De algún modo ese descenso
a los infiernos de Lucas establece un paralelismo con el proceso iniciático
de descubrimiento de la vida de un niño (qué son los ancianos
más que niños) y busca la complicidad de un lector sensible
y cariñoso, la antítesis del perfil del hombre moderno.
Sin embargo, nuestras ciudades están plagadas de personas que como
Lucas sólo buscan un poco de comprensión y atención,
y muchos de sus diálogos, aparentemente extravagantes, es fácil
oírlos en cualquier calle. Lucas, Marcos y María no son
sino héroes modernos de una sociedad tan en descomposición
como sus cerebros. Pero sobre dicho estadio, a veces trágico para
quiénes les rodean, siempre surge un nuevo mundo en el que los
sueños vuelven a perder su carácter utópico para
convertirse en una efímera realidad.
Las reflexiones intercaladas de los tres personajes y los ejercicios en
que Lucas habla de los ocho mil del Himalaya, rememoran el
carácter borgiano de su existencia, y sólo al final se nos
presenta como quien verdaderamente es: un hombre atrapado en su propio
interior, atormentado por el sueño de alcanzar la cima del Himalaya,
y con una capacidad anormal para dar y recibir amor. Un tranvía
en SP es un juego literario. Sólo desde esa posición, y
abstrayéndose de todo tipo de prejuicios literarios, es posible
conectar con la obra.
José Luis García Fernández
LA ISLA DE LOS ANTROPÓLOGOS Y OTROS RELATOS
Iban Zaldua
Lengua de Trapo,
Madrid, 2002
160 págs., 13,52 euros
Este conjunto de veintidós cuentos breves,
divididos en tres bloques, reúne gran variedad temática
y narrativa, pero tal vez lo más destacable sea que su autor, Iban
Zaldua (San Sebastián, 1966), incide con La isla de los antropólogos
y otros relatos en la importancia vital del punto de vista a la hora de
enfrentarse al relato. Por esto la aplicación de las particularísimas
perspectivas de algunos de sus personajes (lo vemos en Día
de Difuntos, La archivera o El Dueño del
Catastro, pero también en casi todos los demás) a
historias sugerentes pero en principio convencionales, arroja sobre ellas
una luz nueva y totalmente transformadora que nos obliga a entrar en el
juego de ingenio que propone su hábil creador. Junto con la sutil
capacidad fabuladora que denotan estos cuentos, llama la atención
la inusual solvencia en el manejo de la lengua de un autor que la aplica
con igual soltura a un texto de regusto medieval que a otro dieciochesco,
a uno de prosa pretendidamente administrativa o a otro puramente contemporáneo,
y de todos ellos sale más que airoso Zaldua en este segundo libro
que ha publicado en español.
De todo el conjunto resultan especialmente reseñables La
ciudad sitiada y El dueño del Catastro. El primero
destaca por el encanto desplegado en una narración de reminiscencias
medievales en la que se levanta con viveza y expresividad un tinglado
tan mágicamente verosímil para el lector como el impactante
teatrillo de títeres guerreros que protagonizan el cuento, y que
reformula de paso ideas de tan extensa tradición literaria como
la del teatro del mundo, el teatro dentro del teatro, etc. El Dueño
del Catastro, tan rico en cuanto a su atmósfera como el anterior
y dotado de los elementos característicos del cuento tradicional
en estado puro el joven humilde ascendido por méritos propios,
el poderoso avinagrado por remordimientos, los jinetes sombríos
carga las tintas en un desenlace argumental cruelmente sorpresivo y perfectamente
enraizado con lo esperable de esa forma popular de contar, logrando así
un innegable sabor a buen cuento antiguo.
La diversidad de enfoques y asuntos de los relatos no hace más
que enriquecer un texto entretenido y excepcionalmente bien trabado por
el excelente estilo propio de un autor que dota así de sobrada
unidad a un libro de cuentos muy notable.
Ana Sousa
LA LEY DE LA GRAVEDAD
Ignacio Ribó
Edhasa, Barcelona, 2002
425 págs., 19,50 euros
La segunda novela de Ignacio Ribó puede leerse
como un epílogo para entender los acontecimientos que han convulsionado
al mundo en los últimos tres lustros, así como su influencia
social, económica y vital en la sociedad actual. Autor de otra
novela, També somien els búfals, y de la obra de teatro
Clara de Nit, con esta novela revela las posibilidades cabalísticas
del lenguaje de la calle.
Ignacio Ribó recurre a las técnicas experimentales de la
novela de los sesenta para demostrar que el tiempo de los experimentos
no se ha agotado. Ahora, cuando se ha vuelto a un modelo de literatura
lineal, los juegos lingüísticos parecen estar de más.
Sin embargo, el autor catalán consigue ofrecer al lector la posibilidad
de jugar con las palabras. Como ya hizo Martín-Santos con Pedro,
el protagonista de Tiempo de Silencio (1962), Javier Mir, un barcelonés
perteneciente a la más rancia burguesía catalana, también
va a ser testigo de la destrucción de unos valores que creía
firmes y de la feliz realidad que le rodea, para dejar paso a una serie
de desastres existenciales que le descubrirán un nuevo presente
mucho más crudo y descarnado. Recurriendo a la metáfora
bíblica del ángel caído, Ribó muestra a un
Javier que se derrumba junto a los símbolos económicos que
también lo han hecho en los últimos quince años:
El Muro de Berlín y las Torres Gemelas de Nueva York; y por extensión,
aunque de lejos, metaforiza sobre la realidad de una juventud educada
según los sueños de grandeza de sus padres, que cae acribillada
por una sociedad que no dispone de la infraestructura apropiada para acogerla.
Ribó juega con el elemento formal del texto, con el lenguaje, para
que el lector interactúe con los sentimientos del protagonista.
Es el caso del primer capítulo, cuando consigue trasladar la experiencia
de velocidad que vive Javier a nuestra realidad, mediante la reiteración
de la palabra avanzas. También juega a recrear diversos
lenguajes literarios, intercalando lo que parecen ser las acotaciones
de una escena de teatro, terminología características de
las ciencias económicas (el mundo al que pertenece el protagonista),
el pliego de un notario o la descripción de la última escena
de Ciudadano Kane, como un guiño a la situación real que
está viviendo, y que le lleva a perseguir por medio mundo su particular
Rosebud, hasta trasladarnos, por medio de la estructura circular
de la novela, al punto de partida.
Maria Teresa Galán
Narrativa Extranjera
EL SUEÑO MÁS DULCE
Doris Lessing
Trad. de Mª Eugenia Ciocchini
Ediciones B, Barcelona, 2002
515 págs., 21 euros
El sueño más dulce, última novela
de Doris Lessing (Irán, 1919), es, en más de un sentido,
la continuación de su obra cumbre, El cuaderno dorado (1962). La
historia, ambientada en los años sesenta, es consecutiva en el
tiempo. El cuadro de personajes, con algunas variaciones y adiciones,
es virtualmente el mismo. Y, en fin, reincide en los tres temas que atravesaban
los cuadernos de Anna Wulf y la práctica totalidad de la
obra de Lessing: el problema africano, el desengaño del comunismo
y la mujer.
Puestas una junto a otra, El cuaderno dorado y El sueño más
dulce, aunque desiguales en sus logros, constituyen un ciclo unitario.
El círculo se abre en Zimbabue, durante la Segunda Guerra Mundial,
y se cierra cuarenta años más tarde en Zimlia, su trasunto
ficcional, después de pasar sucesivamente por el Londres de posguerra,
del movimiento hippy y la larga resaca del 68. Las dos mujeres, Anna y
Molly, que en los años cincuenta luchan por su independencia emocional,
intelectual y política, se funden en los sesenta en Frances Lennox,
madre putativa de una camada maltrecha, desorientada, de valores mal digeridos.
En todas ellas, y en la figura tutelar de la abuela germana, Julia Lennox,
se reconoce a la autora de Un paseo por la sombra, su segundo volumen
de memorias. La autobiografía abarca hasta el punto preciso en
que comienza su última novela, única continuación
que verá la luz pública, según ha manifestado en
múltiples ocasiones la propia Doris Lessing.
Lejos del idealismo melancólico con que suele retratarse la década
de los sesenta, el libro ofrece, entre el humor, la crítica acerada
y la tragedia, una visión ciertamente menos risueña. El
sueño más dulce, contra el uso común,
no es tanto el del 68 como el de las generaciones anteriores las
de la Primera y la Segunda Guerra Mundial, que se levantaron de
entre las cenizas y mataron al padre para construir un mundo mejor. Los
grandes movimientos del siglo xx el comunismo, los procesos de independencia
en África y Asia, la lucha contra la segregación racial
culminan, se pervierten y se disuelven a partir de la explosión
social de los sesenta. La historia de esta década es, para Lessing,
la historia de una decepción, el fin de un sueño.
Hilde Romero
LA BUHARDILLA
Danilo Kis
Trad. de Gani Jakupi
Opera Prima, Madrid, 2002
119 págs., 12 euros
Dice Magris que los escritores de la perplejidad
(confrontados a los de la necesidad) son aquellos que intentan
identificarse con el fluir fragmentario y centrífugo de las cosas,
dudan del signo, se abandonan al mínimo estremecimiento o al pastiche
de citas e inserciones, al collage múltiple y anónimo, etc.
De acuerdo con esto Kis es, sin lugar a dudas, un escritor de la perplejidad.
Parodia, ironía, intertextualidad, pluralismo de estilos, hibridación
de géneros, metaficción, fragmentación... son una
muestra de los procedimientos literarios que conviven en la obra de Danilo
Kis (Subotica, 1935 París, 1989). La publicación
de La buhardilla, obra con la que inicia su viaje literario, da un nuevo
impulso para rescatarle del olvido, y además se produce en un momento
óptimo para su recepción, ya que en los últimos tres
años se han reeditando sus novelas El reloj de arena y La enciclopedia
de los muertos, y se han publicado por primera vez Penas precoces y Laúd
y cicatrices.
Kis pertenece a la generación que Milan Kundera llama laboratorio
crepuscular: se refiere al espacio de multiculturalismo que se da
en Mitteleuropa, espacio donde se sufrieron más cruentamente los
dos totalitarismos del siglo xx. Un aspecto que se ve reflejado en la
vida y obra de Kis, hijo de una serbia montenegrina y un húngaro
judío desaparecido en Auschwitz, que aunque rehuyó ser portador
de un testimonio político no elude en su obra los temas de la muerte,
el exilio y la desolación.
En La buhardilla, publicada originalmente en 1962 por la editorial Kosmos,
se plasman las ilusiones, los sufrimientos y las dudas de un joven bohemio
(Orfeo) en el Belgrado de los años cincuenta. Junto a él
están Cabrío-Sabio personaje antagonista copado de
erudición, con quien comparte una especie de templo-buhardilla
donde pasan las noches contemplando las estrellas y entregados a la filosofía,
y Eurídice mujer-símbolo que despierta en él
un lirismo trovadoresco y lo inicia en la cuestión del amor.
Entre ambos se establece una relación que no deja de ser una explayada
parodia a ese Amor-Pasión tan arraigado en la tradición
occidental. La Buhardilla, subtitulada significativamente Poema Satírico,
no es ni más ni menos que eso: un poema satírico. Poema
por la trasposición lírica de una experiencia vivida y satírico
porque, a pesar de esa misma poesía y exaltación, el autor
de apenas veinticinco años es capaz de burlarse de su propio lirismo
e idealismo. En palabras de Kis, La Buhardilla es el primer libro
de un joven escritor ansioso por conectar con las corrientes literarias
del momento y ávido de probar su maestría.
Marta Rebón
ADIÓS A SIDONIE
Erich Hackl
Trad. de Esperanza Romero y Richard Gross
Pre-Textos, Valencia, 2002
119 págs., 12 euros
Adiós a Sidonie es un libro que no debería
haberse escrito nunca. Porque es un libro que reniega de su propia existencia,
que maldice su razón de ser. Porque es un libro humano que nos
recuerda nuestras propias debilidades, un libro en el que frente a los
hombres y mujeres que combaten por la justicia y por la protección
de sus seres queridos en un mundo que se derrumba, surge el atributo humano
más infeliz, que es el miedo, esa cobardía triste más
triste aún porque resulta posible comprenderla que transforma
a las personas en algo parecido a mala gente.
Y Erich Hackl, consciente de que no cualquier causa justifica un relato,
comienza por escoger el mejor de los motivos para ponerse manos a la obra:
dar voz a los que no la tienen. En un mundo que se viene rigiendo por
los principios del arte por el arte, que tantas veces sirven
para justificar lo banal creado por los poderosos, la historia de una
niña gitana desfavorecida, sobre la que se va cerrando el cerco
de la mala fortuna y de la pesadumbre, es una apuesta valiente porque
obliga a su autor a construir un libro necesario, en el sentido en que
son necesarias las emociones, y un libro sincero, pues se ve obligado
a transformar en creíble la siempre inverosímil realidad.
Para ello Hackl ha escrito una obra a caballo entre la crónica
y la novela breve; en Adiós a Sidonie conviven la historia de Steyr,
una pequeña y pobre población austríaca sobre la
que cae como una sombra la época de la Segunda Guerra Mundial,
con la vida de una familia que adopta a una niña gitana en un acto
de heroicidad sencillo, en una demostración de que el acto épico
más meritorio es mantener la dignidad frente al desaliento. Así,
al tiempo que se nos relata el acoso y derribo al que se va sometiendo
a los débiles, y se despliega frente a nosotros una época
de desgracias en la que cualquier clase de amor o de fracaso es posible,
conocemos a unos personajes sencillos, definidos con rasgos básicos
y por tanto bien reconocibles, que no son dueños de su destino:
la vida irá decidiendo por ellos, y cada vez que lo haga lo hará
en su contra. El gran mérito de Hackl es conseguir que estos dos
registros, los recursos periodísticos y los narrativos propios
de la ficción, se desplieguen con naturalidad, convivan sin que
se noten las costuras.
Espero que el lector no se confunda: no estamos ante un libro cuya utilidad
es enviarnos a la cama con una nueva forma de depresión. Hackl
lo evita recurriendo a una dosificación de sucesos que nos hace
digerible la historia y, sobre todo, con un lenguaje escueto, funcional,
que nos ayuda a mantener la entereza durante la lectura, aunque una vez
cerrado el libro nos damos cuenta de que esa falta de expresividad nos
ha dejado sordos.
Ricardo Martínez Llorca
Literatura Catalana
LÚLTIM EVANGELI
Hèctor Bofill
Destino, Barcelona, 2003
304 págs., 18,50 euros
El reciente Premio Josep Pla marca el formidable
debut novelístico de Hèctor Bofill (Badalona, 1973), a la
vez que la puesta en escena de una nueva generación de poetas y
narradores catalanes cuyo nombre de grupo fue acuñado por varios
periodistas que asistieron a la entrega: els imparables. Entre sus miembros,
Manuel Forcano (Barcelona, 1968), que obtuvo con Com un persa el Premio
Tívoli 2002 al mejor poeta europeo menor de treinta y cinco años,
y Sebastià Alzamora (Llucmajor, 1972), autor de Mula morta en
proceso de traducción en la editorial DVD, se distinguieron
el año pasado por suscitar en el diario Avui una fructíera
discusión sobre el concepto de lengua y poder literarios y la figura
del escritor nacional. Parte de este debate puede ser equiparable con
la crítica a la estética de la experiencia que tuvo lugar
en la escena española de los noventa: una refutación esencialista
de la línea clara, de la levedad temática y del formalismo
sin voluntad de Forma, rasgos que pondrían de manifiesto la rendición
del artista a la medianía en nombre de la nivelación democrática.
A estas constantes se opone aquí una ambición creativa que
trae consigo una estética agonística, forjada en el mito
cultural y en el logos social, y con ella la voluntad de dejar atrás
el espacio de la dicción, la modulación
de la voz y la tensión poemática para
devolver al primer plano el tema poético.
En sus tres volúmenes de poesía Bofill se debatía
entre la nostalgia del heroísmo épico e intelectual y su
vindicación, la crítica moral al pactismo y a la alienación
de los sistemas contemporáneos y la revelación del sustrato
religioso que subyace a los rituales de la sociedad de consumo. Como obra
señera de esta dirección, LÚltim Evangeli es
un retorno radical a la novela de ideas, articulada con la ciencia-ficción,
que aparece aquí en su modalidad de reescritura de la Historia
y la teoría política. La narración se desarrolla
así en un contrapunto de monólogos: el de un profesor de
la época contemporánea y el de un investigador del futuro
remoto que trata de reconstruir la historia del cambio de milenio. En
el primero se tratan, con vibrante indignación moral, problemas
tales como la genealogía del nazismo, trazada hasta la Revolución
Francesa, la estetización la experiencia revolucionaria y su contrario,
la propuesta de Carles Gómez: la creación de una comunidad
primitiva que configura el extremo del nihilismo secular. En la segunda,
la peripecia galáctica de TUlius un diplomático, hombre
de acción y pensamiento, que recuerda a los personajes de Miquel
de Palol refiere el intento de crear una acracia ilustrada
en conflicto con los rebrotes totalitarios que llevan esta novela, y la
Tierra misma, a un destino temible. A su poderosa elaboración teórica
añade Bofill una virulenta investigación de las relaciones
personales y sexuales como síntoma del orden social, conformando
no exagero una novela de primerísimo orden y un acontecimiento
cultural que ningún lector debería pasar por alto.
Eloy Fernández Porta
Poesía
VOLTERETA EN EL AIRE
Mario Lucarda
Calima, Palma de
Mallorca, 2002
80 págs., 9,50 euros
Voltereta en el aire es una antológica que
resume con coherencia la obra de Mario Lucarda. Tanto Homenaje a
Martha Graham, como Michelangelo Merisi, detto il Caravaggio,
dos de las series de poemas que lo componen, como los poemas restantes,
se desarrollan en la dirección constante de una mirada libre, ejercicio
que caracteriza la obra del poeta desde sus inicios. El núcleo,
la raíz de la poesía de Lucarda brota del convencimiento
de que existen miles de realidades que descubrir y localizar con el esfuerzo
de una mirada nueva.
El gesto, el movimiento, el círculo de luz, la semilla de lo minúsculo
es captada por el poeta, que se convierte para nosotros en nuestros ojos
y oídos, en el vehículo privilegiado de reobservación
del mundo. Lo verdadero son esos fragmentos como jirones de la realidad,
que no hemos visto, que se nos escapan, pero que nos rodean. En
el aire la luz / devuelve la fachada lisa de sol / recortada en el marco
/de un espacio visual; y toldos amarillos / que protegen oscuros.
Ahora bien, el poeta es testigo de la vida, pero no desde el partidismo.
Nos hace el favor de ser una inmensa cámara para nosotros, pero
una cámara con la que salvaguarda su libertad y nos la regala para
producir la nuestra. De todo lo que se ve, nada se da por supuesto, nada
se conoce plenamente. Y sólo la posibilidad de nuevas realidades
es ya el apunte mismo de su existencia, su frágil prueba. Inclinado
al viento, / horizontal la ropa, / el pie inseguro, / mis ojos fijan el
acto. / Testigo soy / de este deicidio en colores cromo.
La poesía se forma con imágenes y con el ritmo la
música y la sonoridad. El ritmo, derivado de las propuestas
continuas que el poeta hace en cada verso, participa de una tensión,
como un latido, como un tumulto interno. La imagen, cargada con la intensidad
de su captura, de su aislamiento, se enseñorea del poema. Y ahí
los intersticios, los quiebros, los silencios, las elipsis son los resquicios
de libertad, las franjas inmensas de libertad donde puede alojarse todo.
Canasto de frutas, uvas y manzanas / tienen su presencia corpórea
/ como el brazo humano que las toma. / Desenfoque de centros / o penumbra
cerrada más allá / No hay un equilibrio de presencias /
o todo presencias o noche cerrada. / Mi cuerpo puede ser una manzana,
/ toda la suciedad del polvo del camino / o el gusano royendo el fruto.
El título es también el símbolo de la propuesta del
poeta. La voltereta en el aire es el movimiento de quien no está
seguro de nada, de quien sabe que ninguna posición es certera,
imbatible. En este entramado de sugerencias y oberturas, la vocación
poética de Lucarda es la de una totalidad encarnada en lo fugaz
y en lo oculto.
Raquel Luzárraga
ELOGIO DE LA MINIATURA
José Viñals
La poesía, señor Hidalgo,
Barcelona, 2002
98 págs., 11,05 euros
El argentino afincado en España José
Viñals (Córdoba, 1930), ganador del premio Jaime Gil de
Biedma, ya parece resumir en la página 77 de su último libro,
el tono y la filosofía del mismo: Hice leguas. Leguas me
hicieron. Viñals nos propone un viaje a caballo a través
de sus paisajes y recuerdos, el viaje como clásico trasvase al
lento aprendizaje de la vida, de los saberes y, en este caso también,
de la literatura y sus alegres fantasmas. Asistimos de este modo a una
personal revisión actualizada del Martín Fierro,
con sus cabalgadas heroicas, su sabor popular, su frondosidad salvaje
y, por qué no decirlo, a esa intuición del fin de un mundo
que ya se entreveía en el clásico de su compatriota Hernández.
Pero al margen de este tono de la épica gauchesca, una lectura
detenida nos llevará a detectar otras influencias bien dispares
como puede ser la de Whitman. Existe también cierta voluntad de
reflexión junto a notables muestras de ingenio pero que algunas
veces se caen del texto: ¿Estás atento? Escucha este
largo pedo; lleva la cabeza emperejilada y cola de zorrino. No es mío
sino del crepúsculo, que se oculta entre los glúteos de
la noche.
Poesía de escasa tradición en la lírica española
(lo que probablemente resultará un handicap), con una veta surrealista
que proviene de Neruda, se mueve toda ella ajena a la contabilidad de
la métrica, a las arquitecturas de la versificación formal,
levantada en esa inconcreta frontera entre la poesía en prosa y
el aforismo (El caballo trisca tréboles, yo trituro tribulaciones).
El viaje, no obstante, como todo viaje interior, no tiene un fin, no goza
de un destino lo mismo que la vida. Únicamente se puede
alcanzar el anhelado reposo del guerrero, y quizá por eso la última
página del libro nos muestre esa aparente despedida desde la sabiduría
de los años.
Aceptado bautizo de soledad, este Elogio de la miniatura es en definitiva
eso, el elogio de las pequeñas cosas, miniaturas del vivir que
engarzan lo bello y lo terrible del mundo para mostrárnoslo como
quien enseña sin pudor ese álbum de fotos en que acaba convirtiéndose
la existencia de cada cual.
Diego Prado
Ensayo
LA NARRATIVA ESPAÑOLA EN LA ERA GLOBAL
Gonzalo Navajas
EUB, Barcelona, 2002
186 págs., 13 euros
Este libro se inserta en el marco del debate cultural
contemporáneo a través de una decena de ensayos en los que
se desarrollan aspectos teóricos y análisis prácticos
de la estética actual. Desde el análisis literario se abordan
los aspectos que configuran un nuevo modo de percibir la relación
de la cultura escrita con otros modos de expresión estética,
con los que mantiene un pulso en cuanto a representatividad, donde el
principio de realidad carece de significación debido a la generalización
de la información.
En este libro Navajas desarrolla tesis ya expuestas en Más allá
de la posmodernidad (EUB, 1996) pero situándolas en el paradigma
que designa y enmarca la globalidad. Ante preguntas como ¿qué
papel juega la literatura en este nuevo panorama transcultural?, ¿cómo
se relaciona con otras manifestaciones de carácter cultural como
el cine, la televisión o la informática?, Navajas intenta
esclarecer y delimitar el horizonte interpretativo que este nuevo modo
comprensivo del mundo actual cierne sobre la literatura y el cine. De
este modo, los textos de novelistas y cineastas españoles contemporáneos
como Marsé, Marías, Pérez-Reverte, Pilar Miró,
Almodóvar, y otros, se estudian contextualizados dentro de los
aspectos más determinantes de la nueva configuración epistémica.
Navajas habla del discurso actual de forma crítica, cuando se está
inmerso en su vorágine, para detectar y definir las líneas
maestras de la nueva configuración estética que surge desde/frente
a la posmodernidad, asumiendo el reto de contextualizar la significación
de la producción estética actual. La exposición no
se limita a ejercer la denuncia, a decir lo ya sabido, sino que propone
una lectura de los síntomas de una realidad en construcción
que aparecen en obras contemporáneas. No se limita al desenmascaramiento
de estructuras subyacentes sino que pone en juego sus correspondencias,
reglas y posibilidades. Hay que añadir la valentía de proponer
un método crítico de lectura para este siglo xxi. Por este
motivo, convierte la crítica en un ejercicio extensivo, es decir,
los problemas de la representatividad y de sentido sobrepasan el marco
estrictamente literario. Se hallan en el mundo global de la cultura y
es allí, apropiándose de otras estrategias discursivas que
asume la supraperspectiva de la visión global y los nuevos paradigmas
interpretativos. Parámetros de análisis para una realidad
contingente sujeta al cambio tecnológico del que no podemos sustraernos
pero al que sí podemos superar con una interpretación de
la cultura más allá de su uso instrumental. En definitiva,
una vuelta imperiosa a la ética que se manifiesta y avanza desde
el orbe creativo global.
Marc Franco
LABERINTOS DE PAPEL. Borges y Calvino en la era
digital
Enrique Santos Unamuno
Universidad de Extremadura, Cáceres, 2002
188 págs., 10 euros
Los estudios sobre literatura comparada, de la
mano de los grandes como Auerbach o Leo Spitzer, tuvieron su auge en las
primeras décadas del siglo xx. Con el correr de los tiempos la
disciplina languideció. Y la presencia de Steiner o el polémico
Harold Bloom de los últimos años apenas pudo atemperar esa
languidez. Hoy resurge de manera vigorosa un nuevo comparativismo que
se nutre sin prejuicios tanto de la teoría literaria como de la
crítica cultural. Y gana mucho en este cruce teórico sin
por ello perder las ventajas metodológicas que le son propias.
El trabajo de Santos Unamuno parte a la manera tradicional de la confrontación
binaria entre dos autores, Borges y Calvino, de lengua, tradición,
y sistema literario diferentes. Pero su agudo análisis textual
no se contenta sólo en registrar las similitudes estilísticas,
temáticas y compositivas o las meras influencias; va mucho más
allá.
La teoría literaria le aporta las herramientas, y la crítica
cultural, profundidad de miras. Dos conceptos de la teoría le son
particularmente útiles: la noción de Umberto Eco de la obra
como metáfora epistemológica, como condensación
de la cosmovisión dominante de una época, y el concepto
bajtiniano de cronotopo. En Borges y en Calvino el cronotopo
del laberinto, caracterizado por una geografía de la ubicuidad
y una cronología de la simultaneidad, definiría una poética
de la totalidad común a ambos. Esta poética
de la totalidad, constructo teórico acuñado por Santos
Unamuno, es un eficaz procedimiento hermenéutico que le permite
dar cuenta de aquello realmente revulsivo y singular en estos autores.
A saber: un tratamiento completamente nuevo, posmoderno si se quiere,
de la noción de infinito; una nueva manera de concebir la textualidad
(rizomática), y una concepción cibernética
de la creación literaria entendida como máquina combinatoria.
A partir de aquí y de la mano de Eco, el autor analiza cada uno
de los resultados a la luz de la crítica cultural. Cabos sueltos
que no son tales al ser articulados en lo que Santos Unamuno denomina
paradigma informático. Gran concepto generalizador
que le permite explicar y describir la encrucijada cultural en la que
nos encontramos tras el impacto de las nuevas tecnologías.
Borges y Calvino funcionan, bajo esta perspectiva, como una suerte de
bisagra entre modernidad/posmodernidad. Cuanto menos porque en ellos puede
rastrearse, como lo demuestra Santos Unamuno, el germen de una nueva textualidad
reticular o digital, ahora dominante. En suma, el erudito
y lúcido trabajo de Santos Unamuno no es lectura ligera. Su completa
batería teórica, el escrúpulo y la pasión
crítica producen una metonimia entre el propio texto y su laberíntico
objeto de estudio.
Matías Néspolo
REIVINDICACIÓN DE UNA ÉTICA MUNDIAL
Hans Küng
Trad. de Daniel Romero
Trotta, Madrid, 2002
237 págs., 18 euros
En el II Parlamento de las Religiones del Mundo (Chicago,
1993) fue aprobada la Declaración de una Ética Mundial.
Por vez primera en la historia, hombres y mujeres representantes de las
diversas religiones del mundo pusieron de manifiesto su consenso sobre
determinados valores éticos comunes a toda la humanidad capaces
de constituir la plataforma de una ética mundial. Ya en 1990 había
aparecido el texto programático de la Declaración de mano
de Hans Küng (sacerdote y teólogo), que llevaba por título
Proyecto de una ética mundial. En él se definía el
objetivo de una ética mundial, que consistía en establecer
los mínimos valores morales que son necesarios para la supervivencia
de la humanidad, y se perfilaban los cuatro principios esenciales para
garantizar la paz, a saber: la no violencia y el respeto a la vida, la
solidaridad y un orden económico justo, una cultura de la tolerancia,
de la honradez y de la verdad y, por último, la igualdad de derechos
y el compañerismo entre hombres y mujeres.
Reivindicación de una ética mundial es el cuarto libro que
Hans Küng dedica a la aportación de una ética global.
En él Küng invita a personalidades eminentes del mundo de
la política, de la cultura y de la religión para que expresen
su postura sobre la Declaración de una Ética Mundial desde
sus convicciones y experiencias personales. Cada una de las personalidades
afronta el problema de la instauración de una ética mundial
desde su perspectiva continental, cultural y religiosa. Pese a la distinta
procedencia cultural de las voces que aquí se dan cita, existe
entre todas ellas un denominador común: el convencimiento de que
es necesario tomar conciencia de lo que comparte toda la humanidad en
ética en pro de una convivencia pacífica basada en el respeto,
la justicia y la solidaridad.
Reivindicación... se inscribe en el marco contemporáneo
de la denominada ética de mínimos, que defiende la existencia
de ciertos valores mínimos compartidos entre todos los ciudadanos
gracias a los cuales es posible lograr un entendimiento, un respeto y
una cooperación mutuos. La propuesta de una ética mundial
se enfrenta hoy a lo que comúnmente se ha llamado subjetivismo
moral o politeísmo axiológico, según el cual las
cuestiones morales sólo dependen de las preferencias individuales,
las cuales imposibilitan el llegar a un consenso moral. Hasta qué
punto el relativismo moral se ha visto mermado es algo que la moral cívica
de las sociedades pluralistas ha demostrado con creces por la aceptación
de unos valores, actitudes y derechos comunes que posibilitan la convivencia.
Olalla Bagüés Bedoya
Memorias
LA TENTACIÓN DEL FRACASO. DIARIO PERSONAL
(1950-1978)
Julio Ramón Ribeyro
Seix Barral, Barcelona, 2003
682 págs., 26 euros
Los dietarios del escritor Julio Ramón Ribeyro,
publicados en tres tomos en Perú (1992-1995), le acompañaron
en toda su trayectoria vital. Se trata de los cuadernos en los que anotó
sus viajes y estancias por España, Alemania, Francia, Bélgica
y el Perú natal, y aunque como el mismo Ribeyro transcribe con
posterioridad, los primeros cuadernos fueron destruidos, la presente edición
recoge los escritos durante casi treinta años.
Estamos frente a una obra mayor, acaso, frente a uno de los más
notables ejercicios memorialísticos del siglo xx. Ribeyro transita
su realidad consuetudinaria sin renunciar ni a ninguno de los sinsabores
que el destino le tiene preparado ni a ninguna de la sensualidades del
vivir, alternando hedonismos y nihilismos, sin apenas alcanzar ataraxias.
Obra de corte existencial, sus dietarios nos muestran la incuestionable
ansia del escribir, la pulsión del arrebato que le letrahiere,
y la incongruencia que surge de la confrontación entre literatura
y vida.
Monumento a la literatura del yo, estos dietarios no escatiman la oportunidad
de reflexionar sobre el género al que pertenecen, sobre el resto
de la obra literaria del autor (tres novelas, varias famosas recopilaciones
de relatos, aforismos, ensayos
), sobre sus contemporáneos,
sobre amores y calenturas, sobre lecturas y embriagueces, sobre amigos
escritores (constantes son las alusiones a Vargas Llosa y a Alfredo Bryce
Echenique), sobre las enfermedades que le torturaron y sobre sus no menos
tortuosas relaciones con el dinero y las deudas. Si nos atenemos a la
afirmación de Kafka de que el lector de diarios que no lleve uno
propio estará en falso, comprenderemos que Ribeyro sea lector empedernido
de cuanto dietario caiga en sus manos. Así, se dice emparentado
con Amiel, y escruta en la memoria de Casanova, Jünger, Anaïs
Nin, Paul Léautaud, Kafka, Charles Du Bos, y muchos otros.
El dietario de Ribeyro, como todos los diarios, adolece de tres problemas:
el lector se ve incitado a rellenar los vacíos que el autor deja
(con lo que el pudor del escritor se ve substituido por la mucho más
morbosa imaginación del lector); un libro se lee siempre buscando
la trama, ejercicio en apariencia absurdo en la lectura de un dietario,
que sin embargo acaba por desvelar las más de las veces un hilo
conductor en la vida del escritor. Algunos se narran a sí mismos
como si de un personaje idéntico a ellos que hubiera vivido en
paralelo se tratara. Ribeyro no cae en este segundo error y desnuda la
trama de su vida, aunque omite importantes pasajes. En sus dietarios lo
narrativo moldea lo vivido, sintiendo el lector la necesidad de reseguir
la trama de sus amores con la belga Mimí, o con la siempre intuida
bella y pérfida C., o seguir los avatares de un cobro editorial
que no llega, o el viaje truncado por la enfermedad, etc. El tercer problema
en el que concurren este tipo de textos, es el de la inaprensible acotación
del tiempo. La lectura rompe los esfuerzos del autor por conferir un ritmo
a lo escrito similar a lo vivido. El dietario es el rastro de la imposibilidad
de conseguirlo. Ribeyro acierta a intuir que a pesar de ser el receptáculo
del acontecer, la suma de los sucesos, el tiempo desaparece
conforme se usa. El lector de dietarios está condenado al
desasosiego de no conocer el final de los sucesos, a querer saber más,
a ver cómo la vida acabó pero la narración quedó
incompleta: Al nacer se nos dan unas cuantas fichas y al vivir debemos
encontrar los retales para recomponer el rompecabezas. Ignoro si son pocos
o muchos los que logran reconstruirlo, pero yo pertenezco a aquellos que
se irán del mundo sin haber visto el dibujo escondido.
Lluís Alabern
EL ÁRBOL DE LA VIDA. MEMORIAS
Eugenio Trías
Destino, Barcelona, 2003
461 págs., 20 euros
En El árbol de la vida, el filósofo
barcelonés Eugenio Trías (1942), hoy ya sexagenario, ha
reconstruido su vida hasta sus treinta y tres años. De sus primeros
años comparecen la evocación de su pasión coleccionista,
el gusto por quemar etapas así la quema de textos, o el desprendimiento
de sus colecciones, un exámen de los sueños de gusto
calderoniano, el menosprecio por un círculo católico familiar
en el que el joven Trías se veía desplazado, la autorreclusión
en una campana dorada hecha de música clásica y concertante,
pasión melómana que nunca le ha abandonado, el recuento
de los familiares, de los ancestros significativos...
Como certificando su destino especulativo, el recuerdo toma alas a menudo
en pos de la comezón filosófica y existencial: la nostalgia
por la Unidad primigenia, una estólida perplejidad ante un mundo
abominable y una sentida influencia platónica a la hora de experimentar
un mundo incognoscible definen a un niño y adolescente
de escasas energías, alejado de la vida práctica, aquejado
de vértigo, dudas, sangrías y vacilaciones pronto entretejidas
con su vida y sus numerosos libros ensayísticos.
Destaca en el perfil de la primera vida adulta su paso religioso
por el Opus Dei, etapa que nuestro filósofo posmoderno evoca con
nostalgia. Su militancia comunista, en cambio, sale muy malparada. Y luego
el matrimonio con Ana Casanovas y el paisaje de liberación sexual
de los sesenta, con los swinging sixties y la barcelonesa gauche divine
como turbulento telón de fondo. También la plena vocación
filosófica y su acceso a la docencia, hecho que no excluye un decisorio
periplo americano tras su primera crisis conyugal. En el relato de ese
período sudamericano, y su apasionante etapa argentina, están
las mejores páginas de un libro en el que domina, con todo, un
engolamiento de autosatisfacción y una perjudicial pericia para
auparse en un lenguaje filosófico en el que la farragosidad parece
navegar en el puro vacío de la jerga metafísica.
Mayor claridad alcanza el libro cuando éste aborda el período
franquismo y las corrientes progresistas y antisistema, horizonte en el
que Trías se nos presenta como falso ídolo carcomido por
una inquietante búsqueda en el laberinto de su propio ser, trayectoria
que disecciona vívidamente en sucesivas y dramáticas etapas
de caída y renacimiento. Brotan aquí y allá chispazos
de turbación, de desorientación trascentalizada en la novelización
de un destino trágico. El realismo explicativo convive desafortunadamente,
a lo largo de todo el texto, con un ingenuo torrente de pathos heroico
a la manera romántica, como si el libro aspirara a convencernos
de los abismos insondables de un alma atormentada con una papilla filosófica,
trascendentalista, que en realidad parece un calculado intento de remachar
biográficamente el clavo del derecho a la posteridad. El lector
deberá decidir qué tiene de heroico, o de patético,
su pulso metafísico con el gran panteón de la gran tradición
filosófica occidental, y qué tiene de estrictamente común
su escueta vida de mortal. Sea como sea, un conmovedor recorrido por vida
y milagros que desentraña heroicamente su complejidad de pensador.
Ferran Corbella
Arquitectura
INVITACIÓN A LA ARQUITECTURA
Joaquim Español
RBA, Barcelona, 2002
172 págs., 12 euros
El panorama editorial goza básicamente de
tres tipos de libros de arquitectura: técnicos, divulgativos y
de reflexión. Invitación a la arquitectura ha escogido la
reflexión. En los últimos años se ha incrementado
el interés por leer arquitectura por parte de un lector no especializado.
Este libro apela a ese tipo de lector, ofreciéndole una puerta
de entrada a la arquitectura.
Es de agradecer que los arquitectos que aparecen en este libro entiendan
que la arquitectura no sólo consiste en saber de paredes, sino
en comprender lo que contienen. Cinco eminentes arquitectos (Oriol Bohigas,
Juan Navarro Baldeweg, Óscar Tusquets, Albert Viaplana y Peter
G. Rowe) se han prestado a dar respuesta a las preguntas de otro compañero
de profesión, Joaquim Español. El entrevistador les conoce
muy bien. Sabe que el fuerte de Bohigas es el urbanismo y consigue sacarle
una defensa de las grandes urbes compactas, las que permiten una mayor
número de servicios en el menor espacio, en detrimento de las urbanizaciones/dormitorio,
que obligan a desplazamientos largos. El tema ineludible a tratar con
Tusquets es el diseño, que no consiste en la simple estilización
del producto, sino en optimizar su utilidad. En el terreno automovilístico,
por ejemplo, los coches más estéticamente perfectos son
fruto del perfeccionamiento aerodinámico. En el caso de Viaplana
se impone hablar de su afán por innovar. Cabe apreciar en su entrevista
una voluntad de aproximar al lector a sus obras en el momento creativo,
siendo así la reflexión que más acerca la arquitectura
al terreno del arte. También hay que resaltar las disquisiciones
alrededor de los conceptos de vacío, espacio, luz y sombra de Navarro
Baldeweg; y la rápida visión y valoración que hace
Rowe de la arquitectura en el ámbito mundial. En esta última
entrevista se valoran distintos tipos de urbanizaciones; una de ellas,
la ciudad tipo Disney, que según parece existen.
En resumen, estos diálogos son una sugerente puerta
de entrada a la reflexión arquitectónica, tanto por la claridad
como por la heterogeneidad de temas y enfoques.
Carles Martí
Dos cuentistas norteamericanos
Alice Munro
y Charles Baxter, la quinta esencia del cuento
Charles Baxter, VIAJE DE INVIERNO. Trad. de Jaime
Zulaika, RBA, Barcelona, 2003, 254 págs., 16 euros
Alice Munro, ODIO, AMISTAD, NOVIAZGO, AMOR, MATRIMONIO. Trad. de Marcelo
Cohen, RBA, Barcelona, 257 págs., 18 euros
En Norteamérica aman y entienden los cuentos
como forma literaria de primera magnitud. Por eso no es de extrañar
que vayan apareciendo en nuestras librerías, prácticamente
sin descanso, destacables volúmenes de relatos, firmados en ocasiones
por autores desconocidos, o conocidos por sus novelas, con más
o menos contenido a veces, pero casi siempre de un intachable rigor y
validez en lo que al tratamiento de la forma en sí se refiere.
Curiosamente, en los últimos meses una misma editorial ha puesto
a la venta lo que podríamos denominar dos perspectivas contrapuestas
de entender el cuento, dos visiones que condensan dos de las posturas
que han marcado el desarrollo de los últimos años de la
literatura: el olvido y la memoria.
Viaje de invierno, de Charles Baxter, aparece ahora a rebufo del éxito
que consiguió el año pasado la novela El festín del
amor (Premi Llibreters 2002), pero quienes esperen encontrar la misma
receta que en su anterior libro quedarán un tanto desconcertados;
aunque sí encontrarán un similar tratamiento narrativo,
basado en la fragmentación, la inmediatez y un lenguaje directo
y sin apenas figuras retóricas. Los relatos de este volumen, heterodoxo
y variado, hablan principalmente del extrañamiento del mundo, de
la desubicación y la perplejidad; también hay algo de amor
en sus páginas, pero de un amor teñido de violencia o dolor.
Sus personajes ya sean niños, académicos o parejas
estables, parecen moverse de un modo errático dentro de la
cotidianidad, escuchando los mensajes del cosmos y creando con ellos una
inservible red de seguridad (no en vano el título original del
libro es Through the Safety Net) que no les protege de la inestabilidad
que conlleva el rápido e inasible presente que aparece como
desconectado de la sucesión temporal en el que están
inmersos. Tanto por la temática como por el tratamiento, los relatos
de Baxter apuntan hacia una zona literaria muy concreta (lo que se dio
en llamar, con una total falta de fortuna, realismo sucio o, en otros
círculos, minimalismo) y, en ese sentido, tienen un claro referente
a pesar de las diferencias de matiz: Raymond Carver, con el que se le
ha comparado en varias ocasiones. Cuando se sale de esa pauta, precisamente,
y busca una mayor comunión con la generación posterior a
la suya (en particular en el relato Suceso mediático),
se tiene la impresión de que David Foster Wallace o Lorrie Moore
podrían haberlo hecho mejor. Tal vez por ese motivo, Baxter haya
declarado: Mis novelas no se parecen a nada, pero mis relatos se
parecen a muchos otros.
El caso de Alice Munro (Wingham, Canadá, 1931) es mucho más
sorprendente e incomprensible. A pesar de que se habían publicado
cinco libros suyos con anterioridad a este Odio, amistad, noviazgo, amor,
matrimonio, puede decirse que nos encontramos ante una escritora prácticamente
desconocida en nuestro país. Lo curioso del caso es que Munro no
es otra escritora de relatos norteamericana más, es, sin lugar
a dudas, una de las voces más poderosas y ricas de la literatura
actual (El descubrimiento de Alice Munro supuso para mí una
conmoción, dijo Jonathan Franzen en El País. En
mi opinión, es quien mejor escribe en América del Norte
actualmente). La memoria es la materia que da vida a sus historias:
el pasado, la niñez incluso, es el lugar al que regresar en busca
de una respuesta; del chejoviano momento de la verdad, que cierre el círculo
y acabe dándole un sentido que podríamos denominar
sentimental a la vida de las protagonistas de estos relatos. Pero
¿son realmente cuentos (short stories) lo que escribe Alice Munro?
Y es que sus cuentos, como en seguida captará el lector, tienen
vocación de novelas, la voluntad de explicar un todo sin abandonar
los matices, aportándole a la explicación una hondura y
una riqueza, tanto significativa como poética, difícilmente
parangonable. Y por encima de todo, destaca el exquisito manejo del tiempo,
que viene a decirnos que hay vidas, que hay momentos en la vida, que sólo
pueden explicarse de un modo. Lo que me interesa es cómo
se construyen las historias, ha declarado, lo que sucede en
diferentes momentos de la vida y cómo la gente utiliza esas historias
para verse a sí misma o, a veces, para hacer soportable su vida.
No es de extrañar, por tanto, que en la escritura de Munro resuene
la melodía clásica que podemos encontrar en
las obras de Saul Bellow o Philip Roth, a la que se añade el sentido
intimista y profundamente sentido que le aportan los ojos de esta mujer.
Juan Trejo Álvarez
Noticias de libros
TREN DE VIDA, de Antonio Jiménez Paz (128 págs.,
12 euros)
EL VIAJE, de Coriolano González Montañez (124 págs.,
12 euros)
MAR EN LA TIERRA, de Víctor Álamo de la Rosa (102 págs.,
11 euros)
PASTO LASCIVO Y OTROS POEMAS, de Eugenio Millet Rodríguez (212
págs., 16 euros)
Ediciones del Baile del Sol ha desarrollado una
iniciativa a través de su colección Más que
el mar en la que da a conocer la poesía canaria tan poco
divulgada en la Península. Diez poéticas para el siglo
xxi pretende sacar a sus autores de esa nebulosa y mostrarlos en
uno de los panoramas más interesantes de la historia de la literatura
canaria no sólo por la cantidad sino por la calidad de estos poetas.
La riqueza expresiva y la heterogeneidad de los poemas convergen en esta
confrontación de ideas creando un ejemplo poético de la
diversidad de la poesía canaria.
Extranjería
PASOLINI. UNO GNOSTICO INNAMORATO DELLA REALTÀ
Filippo La Porta
Le Lettere, Firenze, 2002
96 págs., 9,50 euros
Pasolini se desvanece. Si vuelve a tomar forma
lo hace en alguno de los géneros que abordó: se reedita
una novela, se comenta alguna de sus películas o se descubre la
fuerza ensayística de sus Escritos corsarios, y en cada una de
estas encarnaciones destacan sus posturas contestatarias: contra la Iglesia,
contra la burguesía, contra la izquierda, contra el capitalismo,
contra la cómoda ironía del intelectual medio, contra los
contestatarios de gestos vistosos pero inútiles. El ensayo de Filippo
La Porta da por contados todos los antecedentes pasolinianos y he aquí
la gracia de su propuesta, porque los supera y disuelve. Pasolini no queda
a la suerte de la disposición unívoca del intérprete
de turno. Su radicalidad, su famosa seriedad e individualidad, resistente
a camarillas, su compleja relación trágica con la realidad
se vuelve visible y empática cuando La Porta nos hace comprender
que Pasolini posee una visión gnóstica problematizada, ya
que incluso considerando al mundo como un error o caída le seduce
su condición y trata de abordarlo de mil maneras, sin fiarse de
una sola, todas destinadas al fracaso por el deseo de totalidad. La Porta
remarca la previsión pasoliniana tra i primi de los estragos y
acomodamientos del posmodernismo así como del peligro de quienes
se afincan del lado de una verdad con mayúscula. Novelista (fallido),
cineasta (incomplaciente), ensayista (potente pero asistemático)
y poeta (desigual), no por falta de talento específico sino por
exceso de ambición, Pasolini queda retratado por su radical alteridad,
se vuelve inasible y por lo tanto incómodo, sugerentemente incómodo.
Leonardo Valencia
THE BODY AND SEVEN STORIES
Hanif Kureishi
Faber and Faber, Londres, 2002
266 págs. 12,99 euros
Coincidiendo con la edición española
de la última novela de Hanif Kureishi El regalo de Gabriel
ha aparecido en Inglaterra su tercer volumen de relatos, terreno en que
hasta ahora había mostrado sobrada habilidad. Bajo el título
colectivo The Body, debido a la primera historia, el libro recoge una
nouvelle y siete cuentos.
La nouvelle, The body, trata de un escritor maduro al que
se le ofrece la oportunidad de autotransplantarse a un cuerpo más
joven. El proceso de adaptación a esa extraña vestidura
desencadena una reflexión sobre la identidad, la relación
del hombre (y la mujer) con su apariencia, el paso del tiempo y las segundas
oportunidades. A la larga, acaba incidiendo en el tema de casi todos los
relatos siguientes: la paternidad y/o las relaciones intergeneracionales.
Hullaballo in the tree aborda el temor de los padres a caer
del pedestal. En una línea análoga, Goodbye, mother
se explaya sobre el resentimiento filial, mientras que The real
father narra la reconciliación entre un hijo indeseado y
su padre, al que no conoce. De los demás sólo cabe destacar
Face to face with you, sobre una pareja que tiene a sus dobles
por vecinos. El resto, y algunos de los mencionados, rozan la sensiblería
algo inédito en Kureishi, cuando no se muestran más
atentos a la frase brillante que a la impresión de conjunto. Aunque
The body ofrece algunas muestras de buena literatura, en general resulta
decepcionante.
Magda Costa
SIMORGH
Mohammed Dib
Albin Michel, París, 2003
246 págs., 17 euros
Con este pájaro mítico, el Simorgh,
se cierra la obra de uno de los más importantes narradores y poetas
argelinos francófonos, Mohammed Dib (1920-2003). Nacido en Tlemcen
y residente en Francia desde los años sesenta, el padre de
la novela nacional argelina es autor de más de treinta novelas,
poemarios, antologías de cuentos y obras de teatro. Poco traducida
en España (sólo están disponibles dos títulos
de su larga bibliografía), su prosa destaca por su ritmo, su imaginación
y una construcción muy a menudo onírica, donde
las asociaciones de imágenes motivan el desarrollo de la ficción:
Comprendí, dijo, que la potencia del mal no se puede entender
en sus empresas más comunes, sino en su verdadero lugar, el hombre
y son los sueños, los delirios (
) que he intentado
vestir de una forma.
En este sentido, Simorgh abarca todos los temas anteriores de la narrativa
de Dib en una mezcla de diario, de ensayo, y de poema en prosa. El Simorgh,
en la mitología iraní, tal como canta su gesta Attar en
El lenguaje de los pájaros, es una alegoría de la unión
con Dios, del regreso al arquetipo; el pájaro mágico pone
cada año tres huevos, que cada vez comen las serpientes. Si
matas las serpientes, Simorgh te llevará a casa, dice el
cuento. Este símbolo de la vía mística se vuelve
en el libro de Dib une esplendida metáfora del escritor y del arte,
a la cual la muerte del autor da un sentido todavía más
universal, el de su último canto, su chant du cygne: subiéndose
a este pájaro de fuego, el autor de Quién se acuerda
del mar se despidió de este mundo tres meses después
de su publicación.
Mathías Enard
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