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octubre 2001
Nº 82

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El espejo de la crítica
Lorenzo Silva y 'El nombre de los nuestros'

 

Antón Castro
ABC Cultural

El interés de Lorenzo Silva por este tema tan literario a la vez que legendario surgió a raíz de las experiencias vividas y contadas por su abuelo, el sargento Lorenzo Silva Molina, que aparece reflejado en la figura del leal sargento Molina de la novela [...]

La visión de Lorenzo Silva coincide bastante con la de narradores anteriores: se trató de un episodio sin demasiada justificación donde el ejército español naufragó en todos los sentidos [...].

Tal vez sea ésta la novela más documental de Lorenzo Silva: es una novela-reportaje, una novela crónica sobre la irracionalidad de una misión que no conduce a parte alguna. Los propios mandos se comportaron con indignidad e irresponsabilidad, con lastimosa pereza. No vamos ahora a descubrir a Lorenzo Silva: es el escritor natural, fluido, convencido de sus asuntos, el autor que somete con rabiosa perfección su estilo a la fuerza de las historias; sin embargo, aquí tenemos la impresión de que no ha dado lo mejor de sí mismo. Ha escrito un libro de trinchera, correcto, abrumador en matices y atmósferas de la época y conocimientos militares, donde flaquean los elementos de ficción [...].

 Pedro M. Domene
Diario Málaga

Una página poco conocida de la historia colonial española y también un relato literario, en su sentido estricto. De esto se da cuenta el lector muy pronto a través de las vivencias de algunos de estos soldados y de la mágica prosa de Silva. [...] Quizá porque se trata de una novela sobre escaramuzas, el relato avanza pausadamente, en un tiempo que oscila entre la tranquilidad de la posición a la masacre librada en pocas horas o días [...].

Lorenzo Silva ha escrito una novela en la que se percibe la rigurosa investigación sobre este capítulo oscuro de nuestra historia, pero también ha escrito un relato sobre la magia de un país que admira, asentado en un inmenso desierto, a pesar del ensañamiento esgrimido en algunas de las descripciones de los ataques de la harka que hostigaba constantemente a los soldados españoles atrincherados en su territorio, una raza que, en la novela, representa la violencia y la muerte [...].

Novela-reportaje, novela crónica o simplemente una novela de guerra, el lector se encontrará con un autor como Lorenzo Silva, de variados registros que, en todo momento, sabe sacar partido a la violencia del tema porque su escritura se ajusta a los límites del relato en cuestión. La sencillez de su prosa se adapta tanto al compromiso estilístico como al ético y, sobre todo, muestra una compasión que aflora en muchas de estas páginas.

 Juan Marín
Babelia

Al final de El nombre de los nuestros aparece un campechando Alfonso xiii del que se dice: "Aquel hombre, y otros hombres como él, seguirían ordenando que otros hombres les pelearan una causa"; el comentario sirve como cáustico epitafio a los cientos de muertos de uno de los tristes episodios de las campañas de Marruecos, sobre el que Lorenzo Silva ha escrito una hermosa y técnicamente ejemplar novela. [...]

Es necesario destacar el ya mencionado oficio de Lorenzo Silva. De una manera pausada y en un ejercicio de medida gradación, nos lleva desde la tensa tranquilidad previa a la batalla hasta los campos de derrota. [...] No deja de soprendernos la habilidad con que se nos obliga a llegar ahí, sobre todo si consideramos que los recursos utilizados son aparentemente simples y fríos: no hay tremendismo ni crestas emocionales. [...] Los personajes están dibujados con un trazado muy reducido, pero esta economía no supone ninguna limitación, sino que es coherente con el concepto de sobriedad como estilo. [...] Página a página, se adivina un trabajo de investigación riguroso que nunca ensombrece la ficción: Silva practica la novela documentada, no la documentación novelada. Por todo eso, El nombre de los nuestros confirma a su autor como dueño de una escritura sólida y formalmente clásica, muy ajustada a los límites de sus pretensiones, su destreza en el manejo de la sencillez como vehículo de un compromiso ético hace que esta novela se convierta en un título merecidamente destacable.

 Ricardo Senabre
El Cultural

Hay que decir que, por lo que respecta a su calidad estética, la novela de Lorenzo Silva no es en absoluto inferior a algunas de aquellas obras que la precedieron y que hoy figuran con todo derecho en la historia literaria. En primer lugar, porque nos encontramos ante un buen narrador, con muy variadas aptitudes para abordar asuntos diversos, que sabe dosificar muy bien el ritmo de la novela e impedir que la atención del lector se relaje. [...]

Con el empeño puesto en rehuir tópicos fáciles divulgados por relatos bélicos de toda índole, Silva ha logrado esbozar un buen conjunto de tipos novelescos adecuadamente individualizados. Por encima de todos, el sargento Molina [...]. El narrador, que a menudo trata de adoptar la fría impasibilidad de un cronista, no ahorra crudezas [...].

Novela más que notable, El nombre de los nuestros ostenta, además, la limpieza de escritura habitual en el autor, aunque en algún pasaje se adviertan construcciones mejorables. [...] Y tal vez es un despiste escribir que el fuego "era tan intenso como nunca".

 Gilberto Gómez Castro
Lateral

Es extenso el inventario de autores que han escrito novelas sobre este fracaso bélico. [...] Silva añade su propia ficción al grupo, documentándose profusamente [...], prescindiendo de grandes efectismos pero no de eslóganes o consignas fáciles. En fin, dándole al lector una experiencia que no se diferencia en nada de la que puede dar una buena teleserie. Y es por eso que la novela es insuficiente.

La escritura clásica y contenida de Silva ya ha recibido sus elogios, que son merecidos en cuanto que esa escritura es clásica y es contenida. Pero la demasiada contención delata la estrechez de las pretensiones novelísticas y el clasicismo de la sintaxis es tan esforzado que se vuelve notorio y por momentos amanerado. Donde otros han visto rigor y esmero, este reseñista sólo puede ver corrección. Donde otros han visto compromiso ético, este reseñista sólo ha encontrado la ilustración de una tesis. [] El nombre de los nuestros es, a fin de cuentas, una novela éticamente loable, de investigación aguda y responsable, pero que no ha contado con la elaboración literaria para salir del montón.

 Francisco Giménez Gracia
La verdad

[...] Una obra sólida, emocionante y convincente, levantada sobre cuatro pilares fundamentales. El primero sería una documentación seria y minuciosa de los hechos históricos [...]. También importa, y mucho, el estilo, el lenguaje que, como siempre en Silva, es transparente, elegante y sobrio; capaz de reflexionar con luz fría y clara sobre la política colonial española, a la vez que muy eficaz a la hora de trasladar al lector sensaciones como la sed abrasadora, la atmósfera infernal de las enfermerías de campaña [...]. En tercer lugar, la estructura narrativa, que mantiene la atención del lector gracias al buen oficio con que el autor desgrana una trama cuyo dramático final sentimos venir desde la primera página. Pero la viga maestra de El nombre de los nuestros la constituye, no el argumento, sino sus protagonistas. Los soldados Andreu y Amador, el sargento Molina, y el policía indígena Haddú tienen una voz propia y verosímil, pero sobre todo cuentan con un talante tan atractivo que, nada más abrir la página, el lector siente cómo brota una corriente simpática que le une a estos soldados que luchan sin fe en la causa que defienden [...].