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julio
- agosto 2001
Nº 79/80

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el espejo de la crítica
Javier Cercas y 'Soldados de Salamina'
Ya resulta más que conocida la premisa de Soldados
de Salamina: el escritor falangista Rafael Sánchez Mazas evita
ser fusilado, se esconde en el bosque, es encontrado por un soldado republicano
que lo encañona y prefiere perdonarle la vida. A partir de esta
anécdota, Javier Cercas (Ibahernando, Cáceres, 1962), que
había publicado previamente dos novelas El inquilino y El
vientre de la ballena y el libro de relatos El móvil, ha obligado
a la crítica a una serie de elogios que llama la atención
por lo inusual. El que algún crítico se haya animado a señalar
uno que otro defecto no ha obstado para que la impresión de unanimidad
quede flotando en el aire. Ahora, las miradas se fijan en la mezcla de
géneros que otras lenguas practican desde hace tiempo y que Cercas
ha sabido aprovechar.
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Luis García Jambrina
ABC Cultural
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"La vida no es una novela", afirma con insistencia
Rafael Sánchez Mazas en Rosa Krüger, novela escrita
en plena guerra . Y, sin embargo, la vida del propio Sánchez
Mazas ha dado origen a una espléndida novela, Soldados de
Salamina, y aún podría inspirar algunas más.
Se podría pensar que esta novela viene a satisfacer
una especie de deuda histórica, ya que, en cierto modo, cumple
las veces de aquel libro que el propio Sánchez Mazas prometió
escribir a sus "amigos del bosque", pero nunca escribió,
y que cómo no se iba a llamar Soldados de Salamina.
Éste título, naturalmente, es metafórico y
remite a una célebre derrota histórica, la que sufrieron
los persas a manos de los griegos en la batalla de Salamina.
Una novela, en fin, realmente memorable y escrita
con ambición de perdurar, pues, mientras haya un solo lector
que lea estas historias que Javier Cercas ha sabido contar y enhebrar,
seguirán vivos "los amigos del bosque" y los compañeros
de Miralles y de Bolaño y el padre del narrador y "ese
pelotón de soldados que a última hora siempre ha salvado
la civilización y en el que no mereció militar Sánchez
Mazas y sí Miralles", y, con él, todos esos héroes
ignorados y sin tumba.
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J. Ernesto Ayala-Dip
Babelia
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El carácter de heroísmo y también de
cobardía, la crueldad, la inesperada piedad, el afecto
incondicional, son algunas de las muchas circunstancias humanas
que se van desgranando en este "relato real", como denomina
a su trabajo el narrador, con ese empeño algo estudiadamente
ambiguo que caracteriza a los que saben exactamente lo que están
haciendo.
Soldados de Salamina es una obra de ficción. Comienza por
serlo su voz narradora, que responde al nombre de Javier Cercas.
Este narrador, periodista y escritor a la espera de una historia
real, ejercita una actividad de verdadero detective histórico.
Pero a la vez, el Javier Cercas de ficción escribe sobre
cómo escribe su historia, sobre su perentoria e impostergable
necesidad de escribirla. Por tanto estamos ante dos autores, el
que organiza una trama absolutamente novelesca y el que forma parte
de la misma y trata de escribir ese "relato real" que
lo acerque a una verdad esencial: ¿Quién fue el que
salvó la vida a Rafael Sánchez Mazas, quién
fue ese soldado de Salamina providencial, ese ángel de la
guarda?
También es, Soldados de Salamina, la novela de una novela
dolorosa. No estoy hablando de la ficción al servicio de
una verdad difícil e hiriente. Con todas sus conjeturas,
sus zonas de sombras, su perfecta simbiosis entre destino individual
e histórico, la luminosa intervención del azar y esa
prosa que se desliza con la naturalidad que da la madurez, Javier
Cercas ha escrito una novela inolvidable.
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Eusebio Lahoz Rozas
Lateral
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Doble necesidad: por un lado, de saber junto a quién
sobrevivió [Sánchez Mazas] los días en el bosque;
y, por otro, de dar con la identidad del miliciano y saber el porqué
de su comportamiento . Pero la historia de los ganadores (sobre
todo de éstos), siempre es vulgar. Por eso, "Cita en
Stockton" (la tercera parte) es un lujo literario en el que
un tal Bolaño echa un cable a un tal Javier que invierte
salud y horas de sueño en busca del abrazo de alguien cuyo
nombre jamás condecorará ninguna plaza y que lleva
consigo "el olor desdichado de los héroes".
Soldados de Salamina rezuma más ficción
de lo que aparenta y acaba siendo un novela dolorosa a ritmo de
homenaje y pasodoble. Como ejercicio de investigación, es
simplemente enorme. Sin duda Cercas ha recopilado información
sobre el prosista y poeta falangista que, en palabras de Andrés
Trapiello, "ganó la guerra pero perdió la historia
de literatura". El resultado final es esta narración
personal y honrada: una crónica novelada, o una novela que,
en el proceso de contar la verdad, la ficcionaliza o la transforma.
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Jordi Gracia
El Periódico
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Javier Cercas no hubiese podido soñar o sólo
podía haber soñado escribir Soldados de Salamina,
pero la ha escrito. No es una historia ficticia, ni un ejercicio
de fabulación sobre lo real: lo que es lo dice el libro.
[] Es una historia de supervivientes y es una fábula moral
para desahuciados ideológicos; es un pedazo de biografía
perfecta para un personaje menguado, retador e irresponsable, y
es una novela sin charcas de vacío porque está escrita
en estado de gracia con la hondura de lo ajeno, de lo extranjero,
de aquella que sólo se espera de quienes han muerto ya, o
tienen nombres extravagantes y escriben en otras lenguas, y sin
duda mejor que los vivos.
Soldados de Salamina tiene el don de ser una extravagancia así.
Da lo exacto y calla la locuacidad recreativa o la ocurrencia del
salero (y cuando lo hay es para decir lo mejor y más definitivo,
en una vuelta de tuerca apta sólo para la caza sutil de la
lectura). Es un orden cerrado y de ese orden crece la holgura de
un relato sin perder nada de su aventura tendida y terca como la
bandera que ondea.
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ocas novelas de la democracia tienen el final imperioso que sólo
el arte del relato y, específicamente, el orgullo del novelista
concede muy de vez en cuando.
El libro, simbólico en muchas ocasiones, reflexivo en otras,
provocador a veces, tiene una zona magnífica en el fragmento
del texto en tercera persona cuando narra los últimos años
del escritor Sánchez Mazas [].
En mi opinión, Cercas insiste demasiado en el "poder"
de Sánchez Mazas y de la falange en el inicio de la guerra
civil, pues las guerras suelen tener sus verdaderos orígenes
en otros negocios que en los delirios de los intelectuales y artistas,
y qué más quisieran los poetas que de verdad poder
mover algo de la realidad. También, al final del libro, hay
un no sé qué de "euforia" por los combatientes
de la "libertad": un honorable entusiasmo que no tiene
mucho que ver con la verdad. Los soldados de Salamina y la derrota
de los persas es un buen pretexto para la poesía, pero los
soldados, luchando por la libertad o por la esclavitud, son números
que siempre están ahí porque no pueden hacer otra
cosa. Aunque las cargas de caballería sean, finalmente, preciosas.
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Mauricio Bach
La Vanguardia
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Que cada cual le ponga la etiqueta que le dé la gana; lo
único que importa es que estamos ante un libro muy estimulante.
[] El libro, que no es una novela al uso, mezcla hábilmente
realidad y ficción, algo no demasiado frecuente en nuestras
letras. Hace poco, Juan Manuel de Prada se quejaba con toda
la razón de la dictadura de la novela, impuesta por
motivos comerciales por los editores en detrimento de otros géneros
y de aquellos libros que rompen los moldes de los géneros.
[]
En mi opinión, el único error grave del libro de
Cercas es la introducción del prescindible personaje de Conchi,
una novia del narrador, de profesión pitonisa, rubia teñida,
malhablada y aficionada a ir sin bragas, que le sirve al autor para
dar rienda suelta a ese humor socarrón tan habitual en él,
que aquí está fuera de lugar.
Por lo demás, Soldados de Salamina es un libro estupendo
que indaga de una manera atípica en la guerra civil, huyendo
de los caminos trillados y lugares comunes que deslucen o invalidan
buena parte de los intentos de abordar narrativamente ese periodo.
Y es también un hermoso libro sobre un vencedor derrotado
Sánchez Mazas y un derrotado victorioso el
anciano del asilo francés y sobre los ambiguos límites
entre la memoria y el olvido, la realidad y la ficción, la
verdad y la mentira, la literatura y la vida.
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