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diciembre
2004
Nº 120

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Poesía
Cuatro poemas
de ENRIC CASASSES
Traducción del catalán: Orlando Guillén
El modo más salvaje
El modo más salvaje,
selvático y salvador
de mover el cuerpo, la manera
más sutil y muscular, más cercana a la Materia
Hecha Fuente Porque Fuente Es,
el movimiento del cuerpo
más insultante de todos, y, sí,
el más amoroso, si quiere,
es la palabra, y hablar.
Europa
El santo ícono griego de los hijos eslavos del palestino
crucificado,
santa virgen itálica de los hijos normandos del palestino crucificado,
me habéis horadado las manos y los pies,
me habéis horadado las muñecas y los tobillos,
me han picado el pecho con un punzón… Ey, dios,
¿por qué te hiciste carne por mí, y carne de mujer?
Yo no he matado nunca ningún indio,
no he comprado ningún negro,
las guerras africanas y cubanas y la del opio
me han partido la viña por la mitad, me han echado a perder el vino,
han enloquecido a mis perros, he padecido la sífilis,
se me está muriendo la mujer, la mujer me mata,
oh europa mía, santa heroína, labio partido,
cuerpo lleno de moretones, me matarás,
me matarás una vez más, y pasearé pasearé
por el matorral del viejo mundo nuevo
pasearé entre zarzales muertos de sed
estas llagas y este agujero tuyo
oh danza negra de los brasileños
ay magdalena de los balcanes
oh peste santa
inmaculada por nacimiento y antes incluso
y siempre más, por tantos días, bajo tantas nubes
seré el eslavo
tu eslavo
y tu eslavo.
América
Que no, que no hay nada que hacer, somos hijos
de América, hijos de la papa, hijos de la tomata,
del médico santo enfermo que cura y mata
la histeria triste y la tristeza histérica
a fin de encender música hemisférica
dos veces, para que llueva plata
sobre el público de cada sonata,
el mercurio vivo de la vida no genérica
sino para mí la pura calma edénica,
para ti la pura fuerza cenital,
para él la inspiración esquizofrénica,
mi gallito entero para ella aquí tal cual,
para los demás la pena con sabor a arsénico en
la punta de la lengua genital.
¡Es el Enric Casasses!
Yo también, oscuro, flaco en el espejo, he tenido padres
y doy a luz, y dejo, flotando en el aire,
cogidos en un camino de ardiente escarpadura,
gestos de eco viejo, oh nube, en los altares
de mis hermanos, caras desencajadas
mostrando, ellos, acostumbrados a todo desaire,
apenas si lo veis, secreto sagrado, el olor
del pan de manicomio, caras raras
que ostentan un estigma que las limita,
algo más poderoso que una persona,
cuya ley está inscrita muela adentro:
encarnan el espíritu que me pisa los talones
de un mundo que no se habita ni se evita,
la joroba subnormal y faraona.
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Enric Casasses (Barcelona,
1951) es poeta y uno de los rapsodas catalanes más importantes.
Se han traducido al castellano los poemarios La cosa aquella (Arlequín,
Guadalajara, 2004) y Canarios fosforescentes, todavía inédito.
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