lateral


diciembre 2004
Nº 120

home

 

Des-varíos

Joyas del segundomundismo
HERNÁN MIGOYA

"Sharon, Raquel y Tina se habían metido ya en los coches, pero Ronnie, Norman y
Kevin estaban atando las cañas de pescar cuando empezaron a caer las primeras gotas.
¡Y qué gotas! ¡Eran gordas como guisantes!".

“El faro del terror, de Joseph Berna

Se ha muerto Armando Matias Guiu. Su fallecimiento me ha hecho pensar que ni siquiera yo, a quien me encantaban sus guiones y los Diálogos para besugos que escribía para los tebeos Bruguera, sé muy bien en qué consistió exactamente su vida y su obra. Recuerdo que una de mis películas favoritas de la España de los 60, la graciosísima O7 con el 2 delante, de Ignacio F. Iquino, está escrita por él (aún lloro de la risa cuando rememoro la escena en que un asustado Cassen, apocado camarero español tomado por audaz agente secreto, llama a la puerta de un miserable piso de Barcelona, la puerta se le cae a plomo al suelo, y salen en desbandada una familia de gitanos creyendo que se trata de una redada: no he visto una película con más agudo y efectivo contenido social que esta comedieta loca). El Sr. Matias Guiu dominaba como nadie el humor absurdo, pero, como en la mayoría de países, también en el nuestro se aprecia mucho más la cultura de tono resabiado y solemne que la de chufla. Así es más fácil engañar a los tontos. Pues a mí hacedme reír si queréis que me tome algo en serio. H. M.


UN LIBRO

Joseph Berna, el rey del punto y aparte

D e toda la generación de escritores a sueldo de las novelitas pulp Bruguera (ahora Bolsilibros de Ediciones B), recuerdo que sólo me negaba a leer en redondo a Marcial Lafuente Estefanía, decididamente sobrevalorado (que ya es decir...); el que más me gustaba era Silver Kane (Francisco González Ledesma), muy divertido y cachondo, premeditadamente desenfadado y bonachón. Pero su humor era eso, premeditado. Si tenemos que hablar de humor involuntario y desatado, el mejor es, sin duda, el de Joseph Berna.

Desconozco la identidad real de Joseph Berna (elucubro que debe ser catalán y llamarse, si aún está vivo, Josep Bernat, o algo así: ah, pues no; miro en Internet, se llama José Luis Bernabéu López). Sus obras, con una prosa sin un solo punto y seguido (pagaban por folio, claro), me hacen también llorar de la risa: en El faro del terror descubro frases impagables que provocan mi hilaridad espontánea: "Había (…) una pequeña estantería con algunos libros, revistas, objetos"; "Se besaron, recreándose en la acción", "Al fin y al cabo, una tormenta, por violenta que fuera, era algo natural. Punto y aparte. Lo que estaba ocurriendo en el faro, en cambio, era sobrenatural", "Ya no dudas de que sea un fantasma auténtico, ¿verdad?", "¡Por todos los demonios! ¡El fantasma ha tomado mi trasero por un balón de fútbol y quiere meter gol!", "Soy un espíritu y los espíritus no comemos ni bebemos, así que tampoco meamos ni hacemos lo otro". Para Berna, un atizador es siempre "el hierro de avivar el fuego de la estufa", aunque lo repita mil veces. Y la de expresiones populares de las que me hace consciente para utilizar cuando las necesite: "Envidia cochina", "Creo que vamos a tener tormenta -profetizó Sharon. Punto y aparte. ¡Y de las buenas! -añadió Raquel". "¡Qué tormentón, madre! -exclamó Raquel, visiblemente asustada", "¡Nos vamos a poner hechos una sopa, Kevin!", "Tras el par de 'galletas', Kelly se quedó de muestra", "Te perdono, pero los dos sopapos no hay quien me los quite"... Y esta novela está inscrita en el género de terror...

Otra de sus obras terminaba con la frase (lo recordaré mientras viva), "Y se dieron un abrazo tremendo". Nunca dejaré de aprender literatura con este hombre, aunque sea por el camino inverso.

UN DVD
"Excuses!"

Me cuesta muchísimo ir al cine a ver una película española. No me interesan los films cuyo único objetivo es la denuncia social, y menos de la manera evidente, simplista y falsificadora de la realidad con que suelen plantearse en España: no voy a ver historias de tetrapléjicos ni de parados ni de mujeres maltratadas. Eso ya lo veo en el Telediario y no me resultan temas enigmáticos ni apasionantes. ¡Y encima sus directores los cuentan en serio!

Excuses!, basada en la comedia teatral homónima, la alquilé en DVD decidido a que no me gustase, sólo por la tirria que me despertaban sus responsables, el "feo" Jordi Sánchez y el "chulazo" Joel Joan. Sin embargo, debo descubrirme ante ellos: no sólo comprobé que la historia estaba correctamente escrita y dirigida, sino que la explosión histriónico-esperpéntico-nihilista del final me parece una de las mayores y más aplaudibles salvajadas que he tenido el placer de ver en los últimos tiempos: el destino del seductor nato (Joan) es poco halagüeño, pero el del marido dócil (Sánchez) es aún peor… hacen falta muchos huevos para terminar el film con el pobre calzonazos intentando arrollar con el coche a su esposa y su bebé. Los responsables de Excuses! le han colado un buen petardo a la cultura oficialista catalana y encima la peli es buena. Felicidades. Ah, y hay que verla en catalán, por favor.

UN CÓMIC
Absurdus Delirum

L os hermanos Tha y Joan Tarrats (el mítico T.P. Bigart) parecen descendientes directos de A. M. Guiu. Hace más de veinte años ya disfrutaba de "El Habichuelo", la heterogénea sección del TBO donde soltaban sus paridas junto a Paco Mir (El Tricicle) y Sirvent. Aquéllas fueron probablemente mis primeras dosis de humor surrealista. Luego siguieron en El Jueves y ahora… no lo sé. Hace poco ha salido una recopilación de su serie Absurdus Delirium (Glénat Eds.). El dibujo de Tha es atemporal y sigue pareciéndome precioso. Los guiones de Joan -un maestro- van del hallazgo más loable en el campo del absurdo al chiste malo. Pero hasta sus chistes malos hacen llorar de risa. ¿Quién dice que en Cataluña no se hace humor con mayúsculas?

 

Hernán Migoya es guionista de cómics, de cine y escritor. Acaba de publicar la novela gráfica Final Feliz (Edicions De Ponent), con dibujos de Rayco Pulido. Tras Todas putas, su próximo libro de relatos, Quítame tus sucias manos de encima, se publicará también en Ediciones El Cobre.