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julio
- agosto 2001
Nº 79/80

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El problema de los mundos posibles
Justo Serna
Les escribo después de haber leído en el
último número de Lateral el artículo de Erich Hackl
sobre Antonio Muñoz Molina. Su autor arremete sin piedad, con extrema
dureza, contra el novelista, documentándole errores y censurándole
actitudes que estarían en contradicción con lo que el articulista
AMM predica o con lo que el narrador AMM aspira. Lo primero que llama
la atención es la inquina que le profesa. ¿Qué le
ha hecho el novelista para que el articulista lo tome como objeto de animadversión?
Se nota la animadversión, se le nota la ojeriza, y eso desmerece
la justeza y la justicia de algunas de las críticas que podrían
hacerse contra Sefarad y su autor, entre otras, por ejemplo, el habitual
tono lastimero y taciturno que suele adoptar en esta narración
y en otras, tono que no se justifica necesariamente por el asunto tratado,
por muy doloroso que éste sea.
Lo que parece haber olvidado el articulista es que estamos
tratando de una ficción. ¿Debe documentarse el novelista
para construir verdadera o verosímilmente su ficción? Perdónenme
la boutade, pero las críticas de detalle que el articulista le
hace me recuerdan, salvando las distancias, a aquellas otras que se le
dirigieron a John Woo cuando realizó Mission Imposible II: que
si la Semana Santa sevillana que mostraba era un híbrido entre
la fiesta andaluza y las fallas valencianas, dado que a los santos en
procesión acababan quemándolos. En el caso de que Woo hubiera
cometido un error de esa envergadura y no fuera deliberado, estaríamos
ante un error afortunadísimo, ante un híbrido suficiente
y justificado para los espectadores de Mission.... Los posibles errores
de AMM no destiñen el color que el novelista le da al conjunto,
puesto que ese grado de exactitud no es necesario para los fines de la
novela. Más aún, ¿ha reparado el articulista que
estamos ante una ficción, que el autor empírico le da la
voz a un narrador o narradores y que el mundo finalmente creado no es
copia ni reproducción exacta del mundo externo? ¿Sabe el
crítico que la novela crea un mundo posible en el que se puede
hacer convivir a personajes reales con otros que son fruto exclusivo de
la imaginación? Igual, exactamente igual que hacían los
narradores de las aventis de Marsé, aquellas maravillosas y tristes
historias de adolescentes en las que compartían espacio protagonistas
inventados y otros, de normbre real, a los que se les hacía
vivir hechos inauditos. El problema del mundo posible que crea la literatura
no es el personaje o las situaciones ficticias, inventadas; el problema
del mundo posible es que nos hace enfrentarnos a circunstancias y a tipos
cuyos nombres evocan a personajes y situaciones externas, pero que han
sido sometidos a irrealización, a manipulación, a creación
y, por tanto, a los que les hemos podido prestar rasgos que el individuo real
no tiene, valores que no son existentes o circunstancias que nunca se
dieron.
Recomendaciones
Le recomiendo al crítico que se lea Seis paseos
por los bosques narrativos de Umberto Eco. Dejará de decir esas
cosas que dice y que también le reprocharon al propio Eco hace
tiempo, cuando publicó Il pendolo di Foucault. Como recordarán,
en ciertos pasajes de la novela, Eco (bueno, Eco no, el narrador en primera
persona que se daba Eco para contar la historia) hacía uso del
lenguaje informático. La historia no la habrán olvidado
trataba del pensamiento conspirativo, de la prosa cifrada del mundo, una
prosa cuyos protagonistas paranoicos creen que esconde una vieja conspiración
y que ésta puede ser revelada. Esos pasajes informáticos
le fueron críticados, duramente censurados, por un experto italiano
en lenguaje Basic. La respuesta de Eco fue espléndida: mire usted
venía a decir, en una ficción hago lo que quiero
y las cosas del mundo real a las que aludo puedo tratarlas de varios modos.
Yo tengo un amigo en la vida real añadía Eco que
es urólogo. Estando en la consulta su dedo índice lo suele
emplear para introducirlo en el recto de sus pacientes. Fuera de la consulta
lo emplea de modo muy diverso, incluso de manera contradictoria al uso
exploratorio que le da en la consulta. ¿Y? ¿Deberemos censurar
al amigo urólogo, lo inconsistente que es, lo incoherente que es
cuando hace varios usos de su dedo índice? ¿Y si quiere
emplear el dedo de modo distinto cada vez? ¿Y si quiere hurgarse
la nariz, contraviniendo el uso reglado y deontológico del urólogo
¿Y si Umberto Eco quiere hacer empleo del lenguaje informático
de modo contradictorio a como lo utilizan los especialistas en Basic?
Si ese lenguaje Basic se sostiene interna y coherentemente en la novela,
el especialista informático no tiene nada que decir, no puede pretextar
su erudito conocimiento del mundo cibernético.¿Y si el narrador
de AMM quiere hablar de personajes reales atribuyéndoles rasgos,
fisonomía, situaciones y valores que no tienen sus homónimos?
Pues eso. Por otro lado, el crítico le censura a AMM que, según
él, equipare los horrores del comunismo y del nazismo. No creo
que la tesis de la novela haga hincapié en este asunto en particular.
Creo, por el contrario, que se demora en las víctimas, en el horror
padecido. Pero en el caso de que fuera como dice el crítico, ¿qué
habría de malo en ello? ¿Es que los horrores comunistas
han sido menos graves que los fascistas? Tengo unos amigos ucranianos
que podrían hablar con gran precisión de lo que ocurriera
tiempo atrás en su país. Tengo también y he tenido
amigos que se han declarado comunistas, y no seré yo quien les
impute el horror que el comunismo ha podido llegar a inflingir en determinados
países. Pero que ellos sean excelentes personas como tanto
otros esforzados militantes que crecieron y vivieron con el principioEsperanza,
por decirlo con Bloch no aminora el daño cometido por otros
individuos y unos sistemas que justamente aplastaban a los individuos.
En fin...Creo que la crítica de Hackl es muy desafortunada y, además,el
sarcasmo que emplea contra el santo de su señora no alcanza la
inteligencia de la ironía bien administrada que se le supone a
alguien cultivado. ¿Por qué razón? Porque eso del
santo es cosa de Elvira Lindo, de las crónicas ficticias de Elvira
Lindo (¿alguien cree que igual que hay un Santo hay una "Bicoca
del Fresno"?), no de AMM, quien que yo sepa nunca ha empleado esa
expresión en sus escritos. Por tanto, de aceptar esa voz para referirnos
al autor empírico llamado Antonio Muñoz Molina, el lector estaría obligado
a ser también lecto de Elvira Lindo, lo cual supondría no
atenerse a lo que tenemos delante, la novela que debe ser objeto de escrutinio.
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