|
Entrevista
Ramón Parramon
Entrevista de XAVIER VERDAGUER
Hasta el próximo 7 de enero puede visitarse
en el Centre d'Art Santa Mònica de Barcelona la exposición
Territorios ocupados. En esta instalación, Ramon Parramon como
ya hizo en el interactivo Visiones periféricas vuelve a focalizar
su interés en torno a la idea de espacio público como lugar
de debate y de intercambio de ideas. El objeto del trabajo son cuatro
zonas muy concretas de la periferia de Barcelona que hoy en día
se ven afectadas por grandes transformaciones urbanísticas. Estas
mutaciones en el territorio inciden sobre sus habitantes y comportan la
desintegración social, desplazamientos, reivindicaciones... Parramon,
sirviéndose de las nuevas tecnologías y de material de archivo,
concibe su obra como una mesa de debate abierta a la participación
ciudadana. Con ello, desvela los aspectos más humanos, pero también
más críticos, que se esconden tras de un realidad social
y física concreta.
¿Territorios ocupados respecto a las optimistas
exposiciones oficiales en torno al espacio público pretende
funcionar, quizá, como una contraexposición?
En parte sí, pero no directamente. Tiene la voluntad
de ir en paralelo a determinadas intervenciones urbanísticas. Quiere
desvelar las voces más ocultas y más críticas que
hay detrás de un determinado proceso de transformación urbana.
En este sentido, en este trabajo recojo toda una serie de opiniones, imágenes
y documentos que por lo general no tendrían cabida en una exposición
oficial, pero la incorporación de todo este material está
hecha teniendo en cuenta un determinado tratamiento artístico y
expositivo.
Pilar Parcerisas, comisaria de la exposición, ha
definido su trabajo como "posconceptual". ¿Cree que es
un término válido para definir su obra?
Las terminologías, y más hoy en día,
son muy problemáticas. El arte actual es algo híbrido y
se debate en un terreno muy complejo. Querer acotarlo con términos
es peligroso y reduccionista.
A pesar de ello, no es del todo erróneo definir
mi obra como posconceptual. De hecho mis influencias artísticas
hay que buscarlas en esta dirección: en artistas como Antoni Muntades,
Hans Haacke...
¿Cómo nace el proyecto de Territo-
rios ocupados?
Nacería en 1998 con el interactivo Visiones periféricas:
un CD Rom que incluía tres vídeos que trataban sobre el
tema de la periferia urbana. En ese proyecto ya había unos mecanismos
de trabajo encaminados a que la obra pudiese expandirse en el tiempo.
También hay que decir que Visiones periféricas era más
una mirada rápida sobre el territorio, mientras que en Territorios
ocupados hay una introspección más profunda: entrar en los
sitios, hablar con la gente, involucrarla en el proyecto...
¿En un trabajo como éste tan diáfano
en el espacio y en el tiempo no se corre el riesgo de que haya interferencias
que desvíen la intención inicial del proyecto?
De antemano ya prevés que pasarán cosas
no previstas porque en este tipo de trabajos interviene y participa mucha
gente. Todas estas aportaciones e ideas que van surgiendo a lo largo del
proyecto ayudan a configurar la obra, la amplían. Tengo también
un interés especial en que el trabajo pueda ser reutilizado por
los colectivos que han contribuido directa o indirectamente
a hacerlo posible. En este sentido, asumo la pérdida de control
sobre la obra, cuando esto pasa significa que el trabajo es útil
y oportuno.
Walter Benjamin en su ensayo "El autor como productor"
ya abogaba por un arte al servicio de la sociedad. ¿Cree que esta
concepción social de la obra de arte sigue teniendo validez?
Sí, yo personalmente creo que aún puede
haber una utilidad en el arte. El problema es que el mercado y las instituciones
han apostado salvo algunas excepciones por una tradición
artística muy concreta. Han acotado el campo de actuación
artística a un determinado tipo de obras y, al hacerlo, el arte
más crítico y comprometido con lo social ha quedado excluido,
como si no existiera.
¿Cuándo empezó a interesarse por
el tema del espacio público?
A principios de los noventa entré en una nueva
fase de búsqueda, de discusión y de nuevos proyectos que
tenían por objeto el espacio público. Pero todo aquello
quedó en el aire. A pesar de ello, la experiencia de salir de la
reclusión del estudio y contactar con gente de diferentes ámbitos
fue muy positiva. En 1992 fui a Nueva York a ampliar estudios en la School
of Visual Arts. A partir de aquella experiencia nació Stand itinerante:
un trabajo focalizado hacia el espacio público y que incorporaba
ideas y proyectos de otros artistas y colectivos.
Su concepto de espacio público va mucho más
allá de la idea de espacio como algo meramente físico.
Sí, en mis trabajos no hay un interés hacia
el espacio público en un sentido físico sino que lo entiendo
más como un lugar de debate, de intercambio de ideas, de investigación.
Mi obra se interesa por un tipo de intervenciones que se manifiestan en
el espacio público pero desde un enfoque crítico y de intervención
social.
Con Territorios ocupados ha entrado de lleno en disciplinas
como la sociología y la antropología. ¿No corre el
riesgo de apartar demasiado su trabajo del ámbito propiamente artístico?
Es verdad que en el trabajo hay una orientación
hacia la antropología urbana o hacia la etnografía del espacio
público pero no creo que mi trabajo sea un estudio antropológico.
Pienso que tendría más conexiones con el género documental.
También, e incidiendo en lo que ya he dicho, hoy el artista se
mueve por un terreno muy poco definido, está contagiado por disciplinas
no estrictamente artísticas. Pero no creo que esto sea un problema,
al contrario, creo que es bueno y estimulante ya que abre nuevos horizontes
creativos.
Los artistas españoles tienen poca proyección
internacional. ¿Cuál es el motivo? ¿Quién
tiene la culpa?
Hay muchos factores. En España, los presupuestos
institucionales dedicados a la creación artística son muy
reducidos si los comparamos con los de otros países. Faltan infaestructuras
alternativas y nuevas mentalidades. Aquí las galerías de
arte funcionan como tiendas. La mayoría de galeristas conciben
el arte como un producto de consumo. No hay personas preocupadas en apoyar
de manera activa a los jóvenes creadores, de promocionar su obra
en el extranjero, de financiar sus proyectos. Pese a ello, el arte que
en estos momentos se está haciendo aquí es comparable, a
nivel de calidad, al de países como Inglaterra, Alemania...
|